La calidad humana de los mexicanos y mexicanas siempre se hace presente en momentos de necesidad, tal es el caso de las mujeres PROSPERA, que a pesar de que su situación económica es de las más precarias, fueron las primeras en acudir a los centros de acopio de todo el país a dejar aunque solo fuera un producto para ayudar a quienes en ese momento perdieron todo.

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Las mujeres PROSPERA son un ejemplo, pues por más fuerte que sea la situación por la que pudieran pasar no se dejan avasallar, además son capaces de brindar palabras de aliento e incluso compartir lo poco que tienen.

Las familias afectadas en su patrimonio necesitan no solo ver la respuesta de los tres niveles de gobierno, necesitan y la han tenido, tienen y tendrán, la mano amiga de las mujeres, la palabra que calma la ansiedad y el aporte que calma el hambre.

Paula Hernández Olmos, Coordinadora Nacional de PROSPERA  asegura que las mujeres beneficiarias son el pilar del Programa, son factor de integración, coadyuvan a una buena relación entre los integrantes de su familia, de su comunidad, de su entorno en general, ello porque tienen como máximo principio en su vida el respeto a la dignidad del otro, eso implica un compromiso, que en el caso de los afectados por el terremoto de 8.2 grados Richter, han tenido y sentido.

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Hernández Olmos, expresó que en cada municipio en el que estuvo presente para evaluar daños, a su lado, han estado las beneficiarias, que únicamente tienen la intención de dar ánimo  a quienes perdieron su patrimonio ya sea total o parcialmente.

El sismo destrozó casas, calles, carreteras en Oaxaca y Chiapas principalmente, dejó sin servicios a miles de personas afectadas, pero fortaleció la esperanza de quienes están en desgracia y dejó intacta la solidaridad,  valor por excelencia de las mujeres PROSPERA.

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