Regeneración fue, siguiendo al historiador Barrera Bassols, el vehículo organizativo y programático del movimiento político social que dio sustento a la Revolución mexicana. El camino del semanario comenzó a inicios del siglo XX cuando un grupo de jóvenes se dieron a la tarea de fundar un periódico que denunciara las injusticias del régimen porfirista. El lema de aquel impreso fue: Periódico Jurídico Independiente.

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El editor Omar Cortés en su obra La leyenda. Un intento de acercamiento al periódico Regeneración, señala que el semanario no tardó mucho tiempo en influir a importantes sectores de la población, llegando a gozar de una notoriedad como la del periódico gubernativo El Imparcial. En diciembre de 1900, Regeneración mudó su lema de Periódico Jurídico Independiente, por el de Periódico Independiente de Combate. A partir de ese momento, las críticas contra el régimen fueron más incisivas, asimismo el grupo editor manifestó la necesidad de participación más amplio en el campo político.

Las críticas lanzadas desde Regeneración desataron la ira gubernamental en contra de sus editores, lo que les valió diversas temporadas en prisión, y es que Regeneración se convirtió en un verdadero dolor de cabeza no sólo para el régimen porfirista, sino también para el norteamericano, por lo que para ambos gobiernos era indispensable eliminarlo.

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El primero de julio de 1906, se publicó el último número de la quinta época de Regeneración, en esa edición apareció el Manifiesto a la Nación del Partido Liberal Mexicano, donde se delineó el proyecto programático e ideológico del Partido Liberal Mexicano, algunos de sus puntos, sobre todo los relacionados a la “cuestión social”, fueron integrados en la Constitución de 1917.

Regeneración vio la luz nuevamente el 3 de septiembre de 1910, bajo el lema Semanario Revolucionario, en la ciudad de Los Ángeles, California, en los Estados Unidos. Durante su larga ausencia muchas cosas sucedieron. Basta destacar que la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano llevó a la práctica dos intentos de insurrección, una en 1906 y otra en 1908, en ellos perdió militantes y simpatizantes.

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Fieles a la creencia de que los gobiernos eran los culpables de la situación de opresión que padecía la clase obrera, continuaron combatiendo a los gobernantes que sucedieron a Porfirio Díaz, Francisco Ignacio Madero (1911-1913) y Venustiano Carranza (1914-1920).

En el mes de marzo del año de 1918 aparecería el último número de Regeneración. En él, sus editores, incluyeron el Manifiesto de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano a los miembros del Partido, a los anarquistas de todo el mundo y a los trabajadores en general, con lo cual dieron motivos a las autoridades norteamericanas por acabar de una vez por todas con el periódico. Ricardo Flores Magón, que sufrió un régimen carcelario cruel y despiadado, murió casi ciego el 20 de noviembre de 1922, en la penitenciaría federal de Leavenworth, en Kansas.

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Sus hermanos volvieron a México. Jesús, quien fungió como secretario de Gobernación durante el régimen maderista, volvió al país hasta después de la muerte de Carranza en 1920, y Enrique lo haría hasta 1923.

Regeneración, se publicó sucesivamente en la ciudad de México (1900-1901) y en los Estados Unidos de América en las ciudades de San Antonio, Texas (1904-5), Saint Louis Missouri, Missouri (1905-1906) y Los Ángeles, California (1910-1918). Contó con secciones en italiano e inglés.

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