Durante la Conferencia Magistral Judicializacion de la Trata de Personas desde la Experiencia Argentina, en el Consejo de la Judicatura Federal.

México, D. F., a 24 de septiembre de 2013 

Muy buenas tardes a todas y a todos. 

Quisiera, primero que nada, agradecer la generosidad, la amabilidad y la siempre muy amable disposición de la Doctora Zunilda Niremperger que ahora me entero ya es una buena práctica de ella, en lo particular, y de lo que representa como Jueza Federal el venir y contribuir, acompañar los esfuerzos de nuestro país, desde Argentina. 

Doctora, muchísimas gracias por su generosidad y por estar esta tarde con nosotros. 

Quiero, por supuesto, expresar la gran satisfacción, el gran orgullo, el compromiso que me significa estar sentado a un lado de la Maestra Teresa Ulloa, quien pues es conocida de todos nosotros por su incansable, perseverante, creativo y comprometido esfuerzo por las niñas, los niños, las mujeres combatiendo permanentemente los delitos relacionados con la trata de personas, y particularmente atendiendo a las víctimas y a sus familias. Es un honor, Teresa, usted lo sabe ya. 

Y por supuesto he dejado también un saludo especial para expresar que ya empieza a constituirse también en una de las nuevas prácticas entre las instituciones mexicanas la cooperación, la colaboración, el copatrocinio, la convocatoria conjunta entre el Consejo de la Judicatura Federal y la Procuraduría General de la República. 

No es el primero, espero no sea tampoco el último de los eventos que juntos organizamos para que quienes estamos en la tarea de la procuración y en la administración de justicia vayamos reflexionando juntos y alcanzando de alguna manera la comprensión de los fenómenos que principalmente lesionan a la sociedad. 

Estamos en presencia de un tema que es absolutamente crucial. Entender ahora las conductas, sus tipificaciones, las interconexiones y los alcances que tienen las prácticas que lesionan a través de la trata de personas, los delitos derivados de estas conductas que antes se pretendía tipificar un solo delito como de trata de personas, y ahora estamos hablando de los delitos asociados, de los delitos que en diferentes formas y modalidades vienen lesionando principalmente a quienes se encuentran en un estado de vulnerabilidad, particularmente, las niñas, los niños, las mujeres, los migrantes o las migrantes, las indígenas. 

Es decir, quienes están en la circunstancia de la vida más vulnerables, en condiciones también de difícil acceso a los derechos fundamentales de todo ser humano, entre los que está, por supuesto, la libertad, el acceso a la justicia, a la verdad y a una vida libre de violencias. 

Quiero rescatar que esta Conferencia Magistral la "Judicialización de la Trata de Personas desde la Experiencia Argentina" tiene una significación especial, el primer país, que emitió una legislación para reconocer las conductas criminales en contra de las mujeres, de los niños y las niñas, fue Argentina. 

Y a partir de que ha sido perseverante y es un país también generoso con nosotros, hoy podemos reflexionar, enriquecer nuestros propios procesos. 

Estamos a horas de que se acaba de publicar el reglamento de una ley muy importante que, como dije en un principio, ya se aparta de ese criterio que pretendía solucionar y de alguna manera, recoger todas las conductas en un solo tipo penal. 

Y hoy, afortunadamente, se reconoce que hay una serie de conductas criminales que tienen que ver con la trata de personas y que requieren de una tipificación amplia, conexa, de forma tal que tanto en el ámbito de la procuración, pero principalmente en la administración de justicia debe verse en ese contexto. 

A horas de contar en nuestro país con un Reglamento de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la protección y asistencia a las víctimas de estos delitos. 

Espero yo también, a horas o días apenas, para que quede constituido permanentemente y de manera formal el sistema de protección a víctimas derivado de la Ley General de Víctimas, para ello se procederá a hacer los nombramientos pertinentes y este apretón de manos lleva un significado, lo que pueda significar, ustedes lo van a interpretar. 

Pero nos alienta el que vamos dando pasos, pero más nos estimula el que podamos contar con experiencia de otras latitudes, con conocimiento tan docto, tan sistemático, tan generoso y tan compartido porque pidan el libro anterior porque ése ya se agotó, el último, y éste que me hace favor de regalarme la Doctora Zunilda, la Jueza, pues es simplemente un testimonio de quien viene a compartir su conocimiento, su experiencia, sus prácticas, ya, de muchos años, pero particularmente desde una función de alta responsabilidad y de gran privilegio como Jueza. 

Le quiero dar las gracias al Consejo de la Judicatura, por supuesto, por la iniciativa. Quiero reiterar el saludo del señor Procurador, don Jesús Murillo Karam, el compromiso de nuestra Fiscalía Especializada y particularmente personificado por la Maestra Nelly Montealegre, de quien tengo la oportunidad de hacer un reconocimiento público, lo hago en la casa de la justicia por un acto de elemental justicia. 

Hay que reconocer nuestras capacidades, nuestras pasiones, nuestros impulsos, y cuando se personifica en alguien, hay que decir su nombre, y traigo entonces también la reiteración de nuestro compromiso de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, pero particularmente de la Fiscalía para la Atención de los Delitos Contra las niñas, los niños, las mujeres y la Trata de Personas, particularmente la trata. 

Quiero darle ya la oportunidad de empezar su conferencia a la Doctora, no sin antes decir que para nosotros también ella es muy amable conducto para reiterar al Poder Judicial, a todas las jueces y todos los jueces en Argentina o en cualquier parte del mundo, hagan una contribución para poner a nuestros niños, nuestras niñas, nuestras mujeres y, en general, a los más vulnerables a salvo de las conductas que hoy nos laceran, nos lastiman y les privan de su dignidad más elemental. 

Muchas gracias Doctora, muchas gracias al Consejo de la Judicatura. Muchas gracias Maestra. Gracias a todos por estar aquí. 

Si algo de lo que se puede hacer, nos toca hacerlo a alguno de nosotros, si no lo hacemos, ese esfuerzo que hará falta siempre, se quedará ahí pendiente para toda la eternidad. 

Pero si algún esfuerzo que nos toque hacer a nosotros, se realiza créanme que habrá cambiado, para bien y en beneficio de los más vulnerables, de los más pobres, de los que se encuentran más al alcance para la explotación laboral, sexual y hasta para la explotación de órganos, en un tráfico cruel, en un tráfico indignante en una trata de personas que debe ser, por supuesto, ya por nosotros, por los que estamos aquí y por los que, como nosotros, sin estar aquí entienden la gravedad de este problema, son más de dos millones 500 mil seres humanos los que, según la estadísticas, caen anualmente en las garras de la trata de personas. 

Muchas gracias Doctora. Gracias a todos por estar aquí, pero más importante, gracias a todos porque desde la procuración o en la administración de justicia hagamos lo que nos toque hacer, y por supuesto, el principal impulso viene de la sociedad civil. 

Muchas gracias.