Durante el Acuerdo Nacional de Coordinación Legislativa para la Implementación del Sistema de Justicia Penal.

Señor Secretario de Gobernación.

Señores presidentes de las cámaras, de Legisladores.

Señores funcionarios públicos.

Yo creo que lo que hoy estamos haciendo es un acto de congruencia, un acto de congruencia muy importante.

Hemos venido recreando en el país instituciones jurídicas fundamentales para ponernos al día. Hemos modificado instrumentos sustanciales que tienen que ver con la forma de hacer justicia, de hacer que la justicia se dé.

Hemos avanzado enormemente. Yo creo que podemos decir con orgullo que recuperamos con mucho aquella tradición mexicana de ser pionera en los avances legislativos y en los avances legales fundamentales.

Que no se queda aislado el evento que hizo de México el primer país que incluyó los derechos sociales en una Constitución. Que no se queda aislado el planteamiento jurídico fundamental que generó en este país la institución del amparo.

Que hoy volvemos con todo este conjunto, las reformas legales que se han hecho en los últimos años a ser pioneros en el mundo en la aplicación, en la instrumentación de las normas de convivencia social.

Lo que hoy hacemos, repito, en consecuencia, es un acto de congruencia. Es encontrar la fórmula que no es contraria al federalismo de reunirnos todos para buscar el camino que nos haga ser comunes en el propósito de un estado en común, por el contrario, es un acto puramente federalista.

Es un acto en el que nos encontramos todos aquellos que tenemos un ámbito de acción en el espacio nacional a buscar que en todos estos elementos y en todas estas disposiciones se den formas comunes, conjuntas, acordes que nos permitan cumplir con la esencia de todo esto.

Con lo que a fin de cuentas estamos buscando en todo esto, una ciudadanía atendida en sus principios; una ciudadanía que sabe que puede hacer, que sabe cuál es su actuar y que sabe con toda claridad cuáles son los límites y quienes tiene la autoridad. Eso es lo que concretamente hoy nos reunimos a hacer.

Las profundas dimensiones de lo que hemos hecho, que podían sintetizarse en las modificaciones del artículo 1� constitucional, en la Ley de Justicia para Adolescentes, en la Ley Federal de Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, en la de secuestro, en la de trata de personas, en la de materia de derechos humanos.

En fin, en la cantidad de instituciones que hemos modificado, empiezan a funcionar e implementarse correctamente.

Está planteado ya en la ley el espíritu de lo que queremos. Hoy empezamos a tratar y a encontrar el camino para que podamos hacerlo realidad, aplicarlo con claridad de manera conjunta y como corresponde a un Estado, de manera general o generalizada, cada quien en el ámbito de sus competencias.

Cada quien en lo que la propia ley determina, pero todos en el propósito común y fundamental de lo que hacen del derecho la fórmula de convivencia social que no tiene alternativa alguna en el mundo, procedimientos comunes, justos, apegados a los principios y a la capacidad de un Estado que pretende serlo.

Por ello que congratulo de estar aquí, me felicito de conocer y firmar estos acuerdos y simplemente quiero decirles que espero que éste sea el principio de una gran época, en la que el derecho no sólo sea algo que nos ponga en la punta de las disposiciones reglamentadas, sino que su aplicación se convierta en lo que verdaderamente nos enorgullezca.

Muchas gracias por permitirme estar aquí.

Muchas gracias a todos por ser testigos de este evento que no sólo nos hace comprometernos en la firma de un acuerdo, sino que fundamentalmente nos obliga a rendir cuentas sobre lo que será en el futuro la actuación de la autoridad y su relación con los ciudadanos entre sí misma.

Muchas gracias a todos.