Cuando una vida al servicio público se da siendo capaz de meterse en las entrañas de este servicio y entendiendo hacia quién va dirigido se entiende cómo es posible que hoy la única institución que podía haber agregado, conjuntado todos los esfuerzos que se requieren para una disciplina tan complicada como en la que se acaban de meter estos jóvenes, pudiera darse. 

Esa vocación, esa visión y ese servicio es el que yo le agradezco al señor rector de la Universidad, a mi admirado Doctor Narro, gracias Doctor. 

Y déjenme decirles también, que cuando la necedad se le aplica a las buenas causas, se llama perseverancia. Señor Presidente del Tribunal fue su perseverancia -y lo digo- la que logró que este proyecto se llevará adelante, también se lo agradezco enormemente. 

Y se los agradezco porque el beneficiario, el que recibe de esto voy a ser yo, va a ser la Procuraduría General de la República, va a ser a quien representa la Procuraduría General de la República o a quien debiera representar, a la sociedad mexicana. 

Y es ahí, en donde ustedes van a trabajar, es ahí, a donde ustedes tiene que constituirse entre una enorme variedad de disciplinas, desde la odontología hasta la contabilidad, desde el análisis de un video hasta la capacidad de diferenciar un sonido de otro, es de ese tamaño, pero también de ese tamaño es la importancia. 

También de ese tamaño es la necesidad de poner a este país en el Siglo XXI. No debe sorprendernos nuestra incapacidad actual para enfrentar con mucho mayor éxito los problemas sociales e incluso penales que hoy tenemos, porque durante muchas décadas, durante muchas, este país no tuvo un problema delictivo, lo he dicho varias veces, durante muchas décadas el delito que se perseguía con más insistencia y fuerza era el de abigeato, eso quiere decir que se robaban a los animales. 

Y era el más penado, y es de repente y el de repente pueden ser 10, 15 o 20 años en la vida de un país, no es nada, que nuestro país se transforma, que la vecindad de un mercado de consumo nefasto convierte a este país, en un país de delincuentes, en un país en el que hay delincuentes, para decirlo mejor, y en el que la delincuencia empieza a producir resultados, por lo menos económicos aunque sean temporales que distorsionan, destrozan, afectan el tejido social. 

Las recetas para resolverlos son muchas, las más importantes no están en el terreno de la Procuraduría, están en el terreno de lo social. 

Tenemos que eliminar la enorme desigualdad que tiene el país. Tenemos que ser capaces de generar condiciones que permitan que podamos renacer la esperanza de nuestros jóvenes, que puedan ser al que pueden venir a esta universidad o a cualquiera del país y que saliendo de ella, el conocimiento que adquirieron y el esfuerzo de ellos y el de sus familias, se va a convertir en una posibilidad de vida, no sólo para el bienestar de ellos, sino para quienes pudieron hacer posible que ellos vinieran y estudiaran en las universidades. 

Que la esperanza lo sea completa para que no tenga que recurrirse, la expectativa o esperanzas que pueden dar las actividades que se salen de la vida común, de la vida legal, de la comunidad ordenada. 

Pero también tenemos que resolverlo desde el ámbito que genera esa distorsión, el ámbito penal, aquel que el Estado ha construido para darse a sí mismo una capacidad de evitar la confrontación entre los propios miembros de una sociedad, dándole a una institución la representación de esa sociedad para actuar no en venganza, sino haciendo justicia, para recomponer el estado de cosas. 

Recomponer ese estado de cosas en el Siglo XXI nos lleva mucho más lejos, bastante más lejos que sólo pensar en medidas de reconstituir un cuerpo policiaco, de hacerlo más grande o de imponer temas mayores o de inventar delitos nuevos; nos lleva la necesidad seria, verdadera, real, de eliminar la impunidad. 

De recrear la idea generalizada en el ámbito de esa sociedad que se puede actuar con justicia para reparar un daño causado y que esa justicia estará en manos de un ente confiable y un ente que es capaz de darla y eso es lo que tenemos que construir. 

Y es a eso, a lo que los convoca, espero, su vocación de entrar en una materia tan complicada, tan difícil, pero tan importante, tan vital, para restaurar nuestra sociedad. 

Por desgracia para mí, solamente me tocarán de prácticas y eso quien sabe, haber si llego hasta ahí, pero para el país consolidar así de fondo, aunque sea tomándose unos años, pero hacer las cosas bien como se deben, ordenadamente, con un objetivo preciso y claro como es el objetivo de esta generación inicial en una nueva carrera. Es así como se resuelven las cosas de fondo. 

Mientras tendremos que seguir cubriendo con esfuerzo las lagunas del conocimiento, mientras tenemos que esperar lo que hoy empieza aquí que se dé el cambio de fondo, tenemos que seguir actuando en la medida de las posibilidades. 

Entender el delito y el delincuente, es entender la naturaleza humana, de eso van a trabajar, de entendedores de la naturaleza humana; la razón del proceso penal es hacer justicia y ustedes van a darnos algo que señalaba ya aquí el Ministro Cossío, la posibilidad de que en el nuevo proceso que vamos a plantear, la prueba sea el eje central de la determinación que tome un juez para hacer justicia. 
Que esa prueba nos permita tener certeza a quienes procuramos y a quienes administran justicia. 

Vamos a un proceso nuevo, bien lo decía, un proceso que tiene como propósito, ser más efectivo en la implantación del sistema de justicia; y su efectividad, su verdadera efectividad, está fincada en quienes tengan los conocimientos que estos jóvenes van a adquirir en esta Universidad. 

Así de importante, así de trascendente para el país, es lo que hoy firmamos aquí, es lo que ayer hicieron en esta Universidad para poder crear esta generación y este curso de este sistema, de esta licenciatura. 

Hoy, yo en lo personal, como mexicano me siento verdaderamente satisfecho de ver que sembramos una semilla que yo espero -aunque se tarde unos años- tenga frutos. Que permitan que en México podamos hablar de esta etapa como algo que pasó y que por fortuna reparamos. 
Muchas gracias a todos.