Viernes, 07 de Diciembre de 2012 > Boletín 391/12a

Señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Don Juan Silva Meza, yo creo que cuando se otorga un Doctorado Honoris Causa, vale la pena recordar lo que significa Honoris Causa, porque le otorgamos en este momento el Doctorado, pero el honor lo trabajó usted y ésa es la causa. 

Es decir, es un reconocimiento a una vida intensa de trabajo, de honestidad, de limpieza, de rectitud y de servicio a la comunidad. 

Hoy, hablar de servicio a la comunidad es una tarea difícil; los efectos en la credibilidad, ya no sólo de los funcionarios, sino del Estado, son realmente efectos que están en un estado que, si no cuidamos, puede convertirse en crítico. 

Por ello, me parece tan importante que se reconozca la vida de funcionarios que, como usted, le dan brillo, prestigio y grado a las instituciones públicas. 

Una vida dedicada al Derecho. Tal vez haya llegado el momento de repensar la razón del Derecho. 

O más que de repensar, de hacer más pública la razón del Derecho, de hacer que los ciudadanos puedan captar, entender que el derecho no es una forma represiva del Estado, sino todo lo contrario. 

Debe ser -si no lo es-, la clara representación de un acuerdo, de una sociedad que tiene fines comunes, en un lugar común y que pretende darse una serie de reglas a efecto de poder vivir mejor. 

El cuidado, entonces, del Estado de Derecho no es como muchas veces, o como por desgracia parece ser, la simple fuerza del Derecho imponiendo una situación, sino por el contrario: debe ser la fuerza de la sociedad que ha creado una serie de instituciones que se encargan de vigilar que las conductas que considero que no se ajustaban a una vida común, deben ser, primero, prevenidas; segundo, anunciadas; tercero, en el caso de la falta, primero juzgadas y luego, si hay necesidad, y en mi personal concepto, sólo si hay necesidad, deben ser sancionadas. 

Y aquí es donde entra, de manera muy clara, la tarea de instituciones de procuración de justicia y de instituciones de impartición de justicia. 

Yo veo muy clara la tarea de cada uno, yo creo que el Ministerio Público, cuando llega a un proceso penal, no está litigando contra el Juez, está frente al Juez, y está frente al Juez de la misma manera que el Juez está al frente a la ley. 

Y si entendemos la ley con el concepto inicial, si entendemos que esa ley no es más que el producto de un acuerdo social, está frente a la sociedad, está frente a lo que representa la sociedad, a lo que la sociedad acomodó como su representante para hacer la ley, que es el Poder Legislativo. 

Y empezamos a entender de mucho mejor manera, para los efectos sociales, la repartición del poder en tres partes equilibradas, que permiten controlarse, que permiten ajustarse y que permiten poder dar la respuesta. 

Hoy, habemos aquí representantes de esas tres partes, señor Ministro, y las tres le decimos: muchísimas gracias por poner el ejemplo, muchísimas gracias por ser como es, qué bueno que sea usted ejemplo y ojalá tengamos muchos más. 

Mi mayor felicitación y mi agradecimiento a todos.