De aspecto poco aceptado por el común de las personas, los murciélagos se distinguen por ser el grupo de los mamíferos más pequeños, poseer alas y aportar enormes servicios ambientales como la dispersión de semillas, la polinización y el control de las plagas, lo que beneficia a bosques y selvas, a la agricultura y a la alimentación.

Otras especificidades de estas especies son volar grandes distancias, ser de hábitos nocturnos y emitir sonidos para orientarse hacia cuevas y barrancas donde millones de ellos se refugian durante el día, lo mismo que para encontrar sus alimentos amparados en la obscuridad.

En torno a ellos se han creado mitos y leyendas que generan rechazo por la extendida creencia de que todos los murciélagos son hematófagos, y que al alimentarse con la sangre de algunos mamíferos, como el ganado, transmiten la rabia,  la cual es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos. La transmisión está relacionada en la mayoría de las ocasiones con la perturbación del hábitat que permite interacciones entre el ganado y los murciélagos, generando  las condiciones idóneas para su transmisión.

Los insectívoros son particularmente importantes para la agricultura y la alimentación, ya que impiden la propagación de plagas y el uso de insecticidas, pues en una sola noche pueden consumir hasta 50 toneladas de insectos, lo que ayuda a prevenir enfermedades que causan serios problemas de salud pública.

Otras especies se alimentan de frutos, polen y néctar, por lo que se convierten en poderosos dispersores de semillas y polinizadores de más de 130 plantas utilizadas para la producción de alimentos.

De las cerca de 1,300 especies de murciélagos que habitan el planeta, en México viven alrededor de 140, en ocho familias, lo que representa cerca del 15% a nivel mundial. Además, 15 especies son endémicas de nuestro país.

Las zonas tropicales, principalmente las costas de Oaxaca y Chiapas, albergan la mayor diversidad de los murciélagos. No obstante, a los miembros del orden Chiroptera se les encuentra ampliamente en todo el territorio nacional, por lo que han trascendido al imaginario colectivo desde tiempos remotos y se les encuentra representados en figurillas de distintos materiales ya que se les atribuyen ciertas cualidades por habitar cuevas y profundidades de la tierra.

Sin embargo, por la persecución que han sufrido a consecuencia de los prejuicios y temores contra ellos, 38 se encuentran en alguna categoría de riesgo, según la norma mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.

El número de especies que posee nuestro país lo coloca en el 5º lugar en diversidad de estos animales, lo que se traduce en la asombrosa cifra de un murciélago por cada cuatro mamíferos de México.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, expertos del Instituto de Ecología de la UNAM y asociaciones civiles como Bioconciencia, A. C. y Pronatura, A. C., han identificado siete cuevas prioritarias de murciélagos y trabajado en pro de la conservación de estas especie por el alto beneficio que aportan a los ecosistemas y al ser humano.

Uno de estos sitios es la Cueva de la Boca, ubicada en el municipio de Santiago, Nuevo León, que alberga una población de 3 millones de quirópteros guaneros insectívoros (Tadarida brasiliensis), refugio prioritario para la conservación de esta especie, ya que en el verano las hembras lo utilizan con fines reproductivos y para la crianza.

México cuenta con especialistas en quirópteros que han desarrollado proyectos de gran alcance para rescatarlos y preservarlos no sólo en nuestro país sino en otras partes del mundo.