Muy buenas tardes a quien nos acompañan en esta reunión de trabajo.

Quiero agradecer la presencia del señor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

De los Gobernadores de las entidades afectadas por los sismos, que lamentablemente tuvieron lugar en el mes de septiembre.

Quiero agradecer la presencia aquí de los principales dirigentes de organismos empresariales de nuestro país.

A dirigentes y representantes de distintas instituciones de seguros y de la banca privada de nuestro país.

A los dirigentes de diferentes fundaciones que están sumadas a este esfuerzo de reconstrucción.

Me refiero a fundaciones hoy aquí presentes, no todas, pero destaco entre ellas la Fundación Slim, la Fundación Televisa, Fundación Azteca, la fundación conformada por el Consejo Coordinador Empresarial, o el Fideicomiso Fuerza México; la fundación de distintas instituciones financieras y del sector privado que se han sumado con sentido de solidaridad y con gran entusiasmo a realmente apoyar las labores de reconstrucción.

Agradecer la representación de Naciones Unidas que, sin duda, acompañan y, sobre todo, atestigua los esfuerzos propios que viene realizando México, y también los que de manera solidaria ha tenido de otros países hermanos del mundo.

Agradezco a todas y a todos, su presencia, en este espacio.

Agradezco, sobre todo, el que a dos meses de que nuestro país resintiera el sismo del 7 de septiembre, podamos hacer, el día de hoy, un balance de cómo han estado sumados la acción del Gobierno de la República, de los gobiernos de las distintas entidades federativas, de la Ciudad de México y la del sector privado, para encarar el gran reto de reconstruir lo que miles de familias perdieron durante estos trágicos sismos.

Lo que será irreparable será la pérdida de vidas humanas, y siempre hemos testimoniado nuestra solidaridad para con aquellas familias que lamentablemente perdieron a un ser querido.

Y, al mismo tiempo, estamos resueltos y muy comprometidos, como Gobierno, a conducir los trabajos de reconstrucción.

Sin hacer un mayor recuento de lo que significó el trabajo desplegado, que aquí ya se ha referido, significó movilizar a miles de servidores públicos del Gobierno de la República para que, acompañados de servidores públicos de las entidades federativas afectadas, pudiéramos hacer un gran despliegue para atender la emergencia y, a partir de ahí, hacer el levantamiento o el censo para conocer y cuantificar los daños que habían dejado estos sismos.

Sin dejar de tener presente que, mientras llevábamos a cabo toda esta tarea, todavía en el Sur del país, en Oaxaca y en Chiapas, hubo varias, miles de réplicas y algunas de ellas tan duras, de tal magnitud, que, incluso, prácticamente significaron un nuevo sismo o daños, incluso, mayores, o generando afectaciones adicionales a las que originalmente había dejado el sismo del 7 de septiembre.

Yo debo reconocer el trabajo que cada gobierno, que cada entidad ha realizado, y hablo también del de la Ciudad de México, porque no han hecho de este compromiso y de esta responsabilidad una que eventualmente pretenda deslindar lo que está en su propia responsabilidad, sino, más bien, han asumido una actitud muy constructiva, de coordinación con el Gobierno de la República y eso ha permitido, realmente lograr una mayor capacidad de hacerle frente a este reto.

No es menor. Las cifras o, más bien, aquí hemos conocido, y yo quiero agradecer sinceramente el esfuerzo centralmente que ha desplegado el sector privado, en cuanto la ayuda, las varias ayudas, no solo monetarias, no solo en especie, sino lo que ha estado en el ámbito del quehacer de cada una de las entidades, que ustedes representan e instituciones, para realmente facilitar, a quienes resultaron afectados, el poder recuperarse de esas afectaciones y de esos daños.

Desde el otorgamiento de créditos, desde la facilidad para poder posponer u otorgar tiempos de gracia, si eventualmente tuvieran un crédito; desde facilitar el tránsito por autopistas de las que ustedes son concesionarios sin cargo, precisamente, a las ayudas o auxilios que se prestaron. En fin.

Ha habido un gran despliegue del Gobierno de la República, de los gobiernos de las entidades federativas, del gobierno de la Ciudad de México y del sector privado para atender la emergencia.

Déjenme nada más dar, brevemente algunas cifras que nos dan contexto a la magnitud de los daños, porque luego se pierde de vista.

Por algún tiempo, y después del 19 de septiembre, la atención pública estuvo muy centrada en la Ciudad de México, en donde los daños no fueron menores, fueron relevantes e importantes.

Pero también lo fueron los daños que hubo en otras entidades federativas: Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Morelos, y espero no estar omitiendo alguno.

Cuántas viviendas resultaron afectadas, porque vale la pena darle justo contexto: 184 mil viviendas dañadas, con daños parciales o con daños totales.

Estamos hablando de que esto es una, si habláramos de una ciudad, podríamos estar hablando de una ciudad de aproximadamente un millón de habitantes la que quedó lastimada, dispersa, pero éste es el balance de daños en viviendas.

Casi 14 mil comercios, casi 16 mil escuelas con distintos tipos de afectaciones.

El patrimonio cultural: mil 821 edificios, iglesias, que son parte del patrimonio cultural que resultó dañado; 175 unidades médicas y hospitales; 140 carreteras que tuvieron afectaciones.

Y sin dejar de mencionar los millones o las millones de personas que vieron suspendidos los servicios de electricidad, de suministro de agua potable, consecuencia de estos sismos.

Más de seis millones de personas resintieron, precisamente, el desabasto de energía eléctrica, de agua potable, consecuencia de estos sismos.

A dos meses de distancia del primer sismo registrado en el mes de septiembre, cómo nos encontramos.

El servicio de energía eléctrica se ha restablecido al cien por ciento; el servicio de agua cuenta con un avance del 99.8 por ciento.

Se ha restablecido la circulación en todas las carreteras afectadas; está en operación el 98 por ciento de las unidades médicas en nuestro país; y se están rehabilitando hospitales que sufrieron daños parciales y la mayoría de los que sufrieron los daños mayores.

En este mes de noviembre se iniciaron obras de reconstrucción en más de cuatro mil escuelas con daños parciales, no menores, con daños parciales mayores, y también la reconstrucción total de más de 250 escuelas.

Se han entregado apoyos para reconstrucción de vivienda, solamente en Chiapas y Oaxaca, a más de 73 mil familias afectadas; y en este mismo mes, en los siguientes días, estaremos entregando o haciendo la distribución de tarjetas en las otras entidades afectadas.

Hemos actuado con celeridad. Hemos actuado con oportunidad. Se instalaron los albergues para mantener a la población atendida, en tanto pasaban por este momento de zozobra y de dolor.

Hemos emprendido las acciones necesarias y hemos extendido el actuar del Gobierno, sumado al que el sector privado ha dispuesto, para poder hacer limpieza todavía en varias ciudades de Chiapas y Oaxaca, donde hay escombros, donde hay casas que demoler, y donde es tarea indispensable para entonces emprender la labor de reconstrucción.

Yo quiero, en este espacio, hacer un gran reconocimiento a la solidaridad que han tenido las y los mexicanos.

Ha sido, a final de cuentas, la sociedad mexicana, la mayor aportante a este esfuerzo de reconstrucción, de atención a la emergencia y de reconstrucción.

El Gobierno ha dispuesto de recursos necesarios y hemos dejado saber que el Gobierno de la República tiene la capacidad financiera para hacer frente al reto que significará la reconstrucción.

A partir de distintos mecanismos, los recursos con los que se cuenta en el FONDEN, los recursos que provienen de seguros que tiene el Gobierno contratados, las asignaturas o las asignaciones que, estoy seguro, la Cámara de Diputados habrá de hacer en la revisión del presupuesto para las labores de reconstrucción.

A ello se suman los recursos que el sector privado ha dispuesto, ha recaudado, ha aportado, precisamente para hacer una bolsa mayor de apoyos a la población damnificada.

Por lo que hemos conocido el día de hoy, serán del orden de cuatro mil millones de pesos lo que el sector privado esté aportando a esta labor de reconstrucción.

De una reconstrucción que el Gobierno estima demandará una inversión del orden de 48 mil millones de pesos. Una décima parte de esos recursos provendrá del sector privado.

¿Y quiénes son los mayores aportantes en lo que el Gobierno está desplegando en ayuda? Los mexicanos.

Porque el Gobierno está destinando recursos en lo que hace a su responsabilidad, recursos que provienen de los contribuyentes a las finanzas públicas del país.

Provienen de la población, de quienes responsablemente pagan sus impuestos.

Eso permite que el Gobierno esté en la capacidad de destinar recursos de esta magnitud, de esta cuantía, para la reconstrucción.

Y en este ejercicio, que a dos meses estamos haciendo de encuentro con el sector privado, podemos acreditar y, sobre todo, testimoniar, ante la opinión pública, a través de los medios de comunicación que hoy nos acompañan, que la suma de esfuerzos es lo que está permitiendo realmente que el país esté nuevamente de pie y, sobre todo, en las zonas afectadas: el Sur y Centro del país.

Los apoyos están llegando. A donde todavía no se han entregado tarjetas, estarán por llegar, porque esto ha implicado un esfuerzo y un gran despliegue para, repito, hacer los censos correspondientes.

Pero, al final de cuentas, las personas damnificadas, todas, podría yo afirmar, han tenido atención en su emergencia, han estado apoyadas, se les ha respaldado para que tengan albergue, para que tengan alimentación y no queden en el desamparo.

Ahora estamos en el gran reto, pero, al mismo tiempo, en la gran oportunidad de eficientar los trabajos que debemos llevar a cabo para apoyar de forma acelerada la labor de reconstrucción.

Y destaco un dato adicional, que forma parte de la cultura que hoy venimos asimilando como sociedad:

El sismo de 1985, que sin duda marcó la conciencia social de nuestro país, que nos dejó o nos convocó a llevar a cabo la cultura de la protección civil, de la prevención, estos sismos nos dan lecciones adicionales. Nos han permitido poner en práctica las capacidades institucionales y protocolos que fueron ideándose desde el sismo de 85, que las instituciones fueron conformando, precisamente, para apoyar a la población damnificada.

Y se dejó ver en todo este despliegue que se ha realizado. No fue improvisado, no fue de ocurrencia. Respondió a los protocolos de ayuda y de atención a la población damnificada.

Permitió evidenciar la coordinación de esfuerzos institucionales y, por supuesto, el llamado que hicimos a la sociedad y al sector privado para que se sumaran en este esfuerzo ante la magnitud de los daños.

Y se dejó sentir, hubo una amplia y activa participación. Y la sigue habiendo.

Y al Gobierno de la República centralmente le ha correspondido, además de inyectar recursos a estos propósitos, establecer una coordinación.

Y yo decía que, cuál es el componente adicional que hoy estamos observando, distinto de otros esfuerzos que se han realizado en el pasado, ante distintos eventos o embates, o siniestros, por la fuerza de la naturaleza: la transparencia.

El Gobierno de la República ha hecho un esfuerzo adicional a lo que significa el reto de atender a la población damnificada, de prestar ayuda y de emprender las labores de reconstrucción.

Hemos, también, hecho un ejercicio de absoluta transparencia.

En la página del Gobierno de la República y en la que tienen las propias dependencias que permite vincularse con esta página, está identificado, y se sigue alimentando esta página, para georeferencialmente para con fotografía, fotografías de los propios damnificados, se den evidencias puntuales y claras de a dónde y cómo está llegando la ayuda que el Gobierno ha dispuesto en esta tarea de reconstrucción.

Celebro también que el sector privado esté haciendo un ejercicio propio; un ejercicio también de transparencia, porque creo que hoy lo que demanda nuestra sociedad es, primero, ese espíritu de solidaridad, pero al mismo tiempo conocer a dónde llegó la ayuda, cómo está llegando esa ayuda.

Y si algo he de llamar el día de hoy al sector privado de forma respetuosa, muy respetuosa, es a que mantengan estos ejercicios de absoluta transparencia.

El Gobierno de la República, porque así está dispuesto, además, en la ley, estará teniendo, dentro de la propia página de Transparencia, de los recursos que el Gobierno de la República está disponiendo, el que se enriquece con las aportaciones de los estados, estará también poniendo en esa página de transparencia lo que el sector privado está reportando al Sistema de Administración Tributaria o a la Secretaría de Hacienda, al SAT, de los recursos que han venido recaudando.

Por lo que he visto en las presentaciones es una proyección, hasta preliminar podría ser, por lo que ustedes han compartido, han, hasta hoy, recaudado y están dispuestos a aportar, estará en el orden de los cuatro mil. Y si se supera la cifra, bienvenido. Siempre será bienvenida una cifra superior a eso.

Lo que queremos decir es, y afirmar, también, de manera muy puntual, ante dudas y especulaciones que ha habido entre la opinión pública:

Los recursos públicos que el Gobierno de la República ha dispuesto para labores de reconstrucción están abiertos y expuestos, y exhibidos, en una página de transparencia, puntualmente, cualquiera la puede consultar.

Los recursos que el sector privado ha aportado o ha recaudado está en el sector privado la exigencia de la transparencia, a la que ustedes hoy, también, se han comprometido.

Pero hay que dejar también en claro que no hay una mezcla de recursos.

Despejemos esa duda. No estamos sumando a los recursos privados a los recursos públicos, que el Gobierno está disponiendo. Cada quien los está administrando.

Y lo que el Gobierno de la República sí quiere hacer, junto con el sector privado, es darle orientación hacia dónde dirigir esos recursos, como el propio Juan Pablo Castañón lo decía, evitemos duplicidades.

Evitemos que una misma tarea, o la tarea de dos esfuerzos vaya a un mismo objetivo. Sí al de la reconstrucción, pero no vayamos a entrar a un mismo espacio.

Celebro que haya a quienes hayan aportado viviendas, incluso, en algunos casos, de montos ligeramente superiores a los apoyos que el Gobierno ha comprometido.

El Gobierno ha evidenciado que los recursos para la población afectada y de menores ingresos está en una cantidad de 120 mil pesos, que hemos acreditado es suficiente para la reconstrucción de una vivienda con dos habitaciones, sala, comedor y baño.

Algunas fundaciones han estado dispuestos a tomar este recurso y ponerle un apoyo adicional para poder ampliar la inversión en cada vivienda.

Bienvenidos esos apoyos; bienvenidos esos recursos.

Varias, otras, han dispuesto o han decidido otorgar en especie viviendas, y les hemos orientado a qué comunidades, a qué municipios, eventualmente, pueda llevarse a cabo este apoyo, ese beneficio.

Al final de cuentas, la suma de esfuerzos nos va a permitir, no sólo asegurar que vamos bien en la reconstrucción, sino que realmente estamos impulsando la transformación, la transformación de esas comunidades que se vieron afectadas,

Porque muchos de los apoyos que ustedes están administrando y que están disponiendo para el fin de reconstrucción, una buena parte será para la educación, como aquí se ha señalado; otra, para la reconstrucción de la parte cultural; otra, para las viviendas.

Y espero que, dentro de esta asignatura, también se destinen recursos a la reconstrucción urbana de las zonas afectadas.

Estará en la definición que los comités privados que administran los recursos del sector privado decidan hacerlo.

El Gobierno de la República pondrá ante ustedes una cartera de opciones hacia dónde dirigir los recursos que ustedes están administrando y el Gobierno de la República será absolutamente transparente en la forma en que está ejerciendo los recursos que ha dispuesto para esta tarea de reconstrucción.

Creo que, a dos meses de distancia, hoy sabemos exactamente la magnitud de los daños, cuantificación de las afectaciones; se acredita el esfuerzo desplegado desde distintos ámbitos para apoyar a la población damnificada.

Lo celebro, lo agradezco y lo reconozco.

Les quiero reconocer a cada uno de ustedes los esfuerzos que han realizado, la voluntad de ser aportante y contribuyente a esta tarea de reconstrucción.

Yo estoy convencido que la suma de esfuerzos, el de Gobierno y sociedad, de organismos privados, del sector privado, de la sociedad civil, van a apoyar, van a ayudar y nos van a permitir que nuevamente las familias afectadas tengan nuevamente su vivienda, sus ciudades reconstruidas y el espacio cultural también reconstruido.

Hagamos esto porque así lo demandan las miles de personas afectadas, porque así nos lo está demandando la sociedad, en su conjunto, que ha sido solidaria con las personas afectadas.

Y creo que esta coordinación es un compromiso moral y ético que tenemos frente a la sociedad para darle buenos resultados y, sobre todo, lograr la recuperación de las zonas dañadas.

Gracias por estos esfuerzos desplegados.

Gracias por su colaboración y apoyo.

Sigamos adelante, sigamos marchando unidos, de la mano, para apoyar a las personas que más lo necesitan.

Muchísimas gracias.