Mediante la adopción del CEV se busca lograr que las autoridades locales:

  • Cuenten con una herramienta con criterios básicos nacionales homologados para normar y hacer más eficientes los procesos de edificación.
  • Actualicen con facilidad sus instrumentos normativos considerando los avances tecnológicos y la efectividad de su aplicación.
  • Establezcan y promuevan la calidad y la seguridad física de las construcciones a través de la utilización de productos y servicios normalizados y certificados.
  • Generen una mayor competitividad en el mercado, considerando el desarrollo tecnológico en la construcción y la normalización de productos.
  • Promuevan la edificación de vivienda sustentable, estableciendo criterios mínimos, con la finalidad de reducir los impactos negativos en el medio ambiente.
  • Fomenten la participación de todos los agentes involucrados en la edificación, en el límite de cada una de sus responsabilidades, y
  • Impulsen la profesionalización de los servicios implícitos en la edificación.

El CEV, siendo ésta su 3ª Edición, incluye las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y las Normas Mexicanas (NMX) vigentes a 2017, así como los criterios técnicos y referencias ampliamente aceptadas en el ámbito de la construcción del país, con el fin de fomentar las mejores prácticas en la construcción de vivienda.

Esta nueva versión, el CEV expande su alcance para actualizar e incluir temas relevantes a la construcción de vivienda segura y de calidad. Por ejemplo; en el Capítulo 31, Sustentabilidad, se incorporaron nuevos conceptos como el comisionamiento, se profundiza en otros como en la selección de materiales sustentables, y se hace referencia a otras normativas como el Código de Conservación de Energía para las Edificaciones de México, el cual integra las normas de eficiencia energética que se han desarrollado a la fecha. También se reestructura en algunas de sus partes, como en la de Aspectos Estructurales, para orientarse a criterios y lineamientos aplicables a la vivienda de hasta 5 niveles, así como para actualizar los criterios de diseño para ofrecer una seguridad adecuada ante la posible combinación de acciones intensas que se presenten a lo largo de su  vida útil, como lo sismos, entre otras.