El transporte proporciona un entorno crítico que permite apoyar el desarrollo económico y social necesario para alcanzar los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Tener una perspectiva a largo plazo que se centre en la sostenibilidad es un factor decisivo en el futuro de la movilidad, por ello, la Organización de las Naciones Unidas ha venido recomendado a nivel internacional desde hace unos años, una agenda para el desarrollo sostenible e impulsando el cambio de paradigma en la planificación urbana hacia un concepto de movilidad sustentable.

Los países miembros de la ONU, reconocen el carácter esencial para el desarrollo sustentable, tanto del transporte como la movilidad urbana y rural y su posible impacto en el incremento del crecimiento económico y mejorar las condiciones de acceso a servicios y necesidades básicas, lo cual se plasma en la declaración “El Futuro que Queremos” adoptada en 2012 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible o Río+20 de la siguiente manera:

Transporte sostenible
132. Observamos que el transporte y la movilidad son esenciales para el desarrollo sostenible. El transporte sostenible puede intensificar el crecimiento económico y mejorar el acceso. Con el transporte sostenible se logra una mejor integración de la economía a la vez que se respeta el medio ambiente. Reconocemos la importancia de la circulación eficiente de personas y mercancías y del acceso a sistemas de transporte ambientalmente racionales, seguros y asequibles como medios de mejorar la equidad social, la salud, la resiliencia de las ciudades, los vínculos entre las zonas urbanas y las rurales y la productividad de las zonas rurales. Así pues, tenemos en cuenta que la seguridad vial forma parte de nuestros esfuerzos por lograr el desarrollo sostenible.

133. Apoyamos el desarrollo de sistemas de transporte sostenibles, entre ellos los sistemas de transporte multimodal que sean eficientes desde el punto de vista energético, en particular sistemas de transporte público, combustibles y vehículos no contaminantes, así como sistemas de transporte mejorados en las zonas rurales. Reconocemos que con miras a promover el desarrollo sostenible es necesario impulsar un enfoque integrado de la formulación de políticas sobre los servicios y sistemas de transporte en los planos nacional, regional y local. Reconocemos también que al establecer sistemas de transporte de tránsito sostenibles se deben tener en cuenta las necesidades especiales de desarrollo de los países en desarrollo
sin litoral y de tránsito. Reconocemos además la necesidad de prestar apoyo internacional a los países en desarrollo en ese ámbito.

En la búsqueda del impulso de una movilidad urbana sustentable, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) identificó que los estudios y las políticas sobre movilidad urbana se habían centrado solamente en mejorar la efectividad, eficiencia y velocidad de los medios clásicos de movilidad, particularmente de automóviles, lo cual derivó en un aumento en el parque vehicular, así como a la expansión en número y tamaño de vialidades. En contrapropuesta, el enfoque que busque la sustentabilidad de la movilidad urbana debe centrarse en la mejora del acceso al ciudadano a sus necesidades, tanto en tiempos como en distancias menores.

En cuanto a los retos a los que enfrenta la movilidad sustentable para el siglo XXI, el  primer vicepresidente Agenda de Desarrollo 2030, Relaciones ONU y Alianzas y la economista principal y asesora económica del Departamento de Prácticas Mundiales de Transporte y TIC del Banco Mundial consideran que existe un conjunto claro de principios que permita transformar el sector, pero que para avanzar, es necesario que:

  • Primero, el sector no siga aplicando un enfoque fragmentado.
  • Segundo, es necesario definir claramente los objetivos que sustentan la movilidad sostenible, partiendo de los ODS para definir una visión para la movilidad sostenible, en torno a cuatro metas mundiales: 1) acceso equitativo; 2) seguridad y protección; 3) eficiencia, y 4) contaminación y capacidad de respuesta a problemas climáticos. 
  • Tercero, se debe transformar radicalmente la evaluación económica actual de los proyectos de transporte. Integrando otras dimensiones de la sostenibilidad, como la seguridad, las características ecológicas y la inclusión, afectarán de manera perceptible la evaluación de los proyectos y, por lo tanto, transformarán el diseño de los proyectos, que de acuerdo a ellos, es el camino correcto. 

Para que la movilidad sustentable sea una realidad, los acuerdos y lineamientos internacionales, se deben aterrizar en la legislación de los países, así como en la ejecución de las políticas públicas.

En cuanto a movilidad sustentable consolidada la Unión Europea es un ejemplo exitoso. En 2009 implementó un plan de acción a nivel regional con el objetivo de establecer pautas generales sobre movilidad urbana que puedan adoptar y adaptar las diferentes autoridades locales en sus planes locales, regionales y nacionales sobre movilidad urbana sustentable. Dicho plan de acción plasmado en el documento de la Comisión de las Comunidades Europeas, “Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. Plan de Acción de Movilidad Urbana”, parte de los ciudadanos y se enfoca en veinte medidas específicas que buscan la promoción de promover políticas integradas. Y en cuanto a ciclociudades, Inglaterra y Holanda, son países que van a la vanguardia en dicha modalidad y que hoy en día, son ejemplo a replicar.

Por su parte, en latinoamérica destaca el caso de Colombia, cuyo Congreso aprobó en 2006 
la Ley 1083 que establece las pautas y normas sobre
 planeación urbana sostenible que los municipios y distritos deben adoptar en sus planes de movilidad. Dicha ley busca dar prioridad a la movilidad en medios alternativos de transporte, tales como el desplazamiento peatonal, en bicicleta, en transporte público que funcione con combustibles limpios, así como en otros medios no contaminantes.