Actualmente la planificación y la preparación son elementos esenciales para limitar el posible impacto negativo de COVID-19 en la atención médica y el suministro de sangre. La comunicación efectiva, la información actual y la educación son claves para las estrategias exitosas. En el caso trasmisión local comprobada y ante la minimización de circulación de población de donantes a los servicios de sangre.