6 Noviembre 2017, Hospital General Regional No 1 “ Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarrro

MENSAJE CENSIDA

Dra Patricia Uribe Zúñiga, Directora General

El 19 de septiembre de 2017, el Dr. Leopoldo Nieto Cisneros, se despedía de nosotros, era una más de las cientos de víctimas del terremoto ocurrido por segunda vez, un 19 de septiembre, en la Ciudad de México.

Para por lo menos tres generaciones de profesionistas de la salud, será recordado como el médico de origen español, con especialidad en Medicina Interna, egresado del Hospital General de México, encargado de coordinar la Clínica de sida en el Hospital General Regional, No. 1, Gabriel Mancera, hoy conocido como Hospital Carlos McGregor.

Para otros, será conocido por su labor como profesionista en el manejo de personas con VIH y sida, por pertenecer a la primera generación de médicos en México que trabajaron en la investigación clínica del VIH, y su difusión a nivel internacional, pero además, por ser pionero en el tratamiento antirretroviral en las personas con VIH  en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Para las personas que hemos trabajado en la prevención y el control del Sida en México, será recordado como un líder en el tema, que estuvo al frente de la capacitación de personal de salud encargado de la atención de las personas con VIH en el IMSS; como profesor en la UNAM, la Universidad la Salle y Anáhuac, y fundador de la Asociación Médica Mexicana de VIH/ SIDA  (AMMVIH) en colaboración con otros médicos, y como un aliado incondicional.

Se le conoce por ser autor de varios artículos científicos, coautor de capítulos y  libros sobre el tema, el más conocido “Sida, diagnóstico y tratamiento” coordinado en colaboración con el Dr. Germán Luna en 1995, escrito antes de la llegada a México de los inhibidores de proteasa, que le cambiaron el pronóstico a miles de pacientes en nuestro país. En la dedicatoria de dicho libro escribieron:

        “”dedicamos el esfuerzo de esta obra a nuestros pacientes…. Nos han enseñado , ante todo, a reconocer el valor de la vida…”

Retomando sus palabras nos toca ahora reconocer el valor de la vida del Dr. Nieto, quién  era una persona inteligente, seria, austera, y muy trabajadora. Estas características personales le llevaron a destacar desde el inicio de su ejercicio en la medicina, para él la ética era un componente fundamental de cualquier profesional de la salud. Por eso, siempre buscó lo mejor para sus pacientes.

Su inteligencia unida a una excelente memoria, le llevaron a ser un internista reconocido y admirado. Conocía el nombre de todos sus colegas, colaboradores y alumnos, recordaba los hechos acaecidos con ellos hace años como si acabaran de suceder. A pesar de ser una persona seria, tenía un sentido del humor agudo, lo que lo hacía ser una persona cercana y extraordinaria.

Como profesor era muy demandante y exigente pero también justo. Siempre buscó condiciones adecuadas e igualitarias entre hombres y mujeres que trabajaban con él, por lo cual se llegó a ganar la admiración de ellos.

A la llegada del Sida en México, el Dr. Nieto fue de los primeros médicos que se sensibilizó con el estigma y discriminación que sufrían las personas con VIH en los servicios de salud. El Dr. Nieto fue un pionero en defender los derechos de las personas con VIH, y por ello, fue considerado hace 30 años, por algunos, como un médico “rebelde”.

En 1984, posterior a la detección del primer caso de Sida en el Hospital Gabriel Mancera, con su creatividad y compromiso, logró estandarizar sus conocimientos y experiencias y estableció un modelo de atención integral para las personas con VIH, el cual sigue siendo vigente hoy día en la mayoría de los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social, convirtiendo al Hospital Gabriel Mancera en una institución de vanguardia.

En 1987, la aprobación de la Zidovudina como tratamiento del VIH y su llegada a México en 1991, lo llevó a elaborar los primeros protocolos de investigación clínica dentro del IMSS, cuya finalidad era comprobar la eficacia de la terapia antirretroviral en los pacientes mexicanos.

Esto generó de forma indirecta, presión para las autoridades de salud debido al beneficio encontrado del tratamiento para los enfermos con sida, que concluyó, como sabemos, con la ayuda de las redes de personas con VIH y sida, en  el acceso a terapia antirretroviral en el IMSS en la década de los 90s.

El Dr. Nieto en todos los foros en que se presentaba señalaba la necesidad de una adecuada relación médico-paciente, como él explicaba: “el acercamiento es la forma de lograr que las personas que están enfermas sigan desde el principio su tratamiento”.

Quienes fueron sus pacientes, aun lo recuerdan como un gran médico, y cito a algunos: “con él perdí el temor de tomar tratamiento antirretroviral”, o “me inyectó el compromiso y mi responsabilidad de tomar adecuadamente los medicamento” , o “me hizo sentirme en confianza y verlo más allá de solo mi médico, cuando muchos médicos no nos querían atender

Hasta el último día de su trabajo defendió la relación con sus pacientes y hacía frente a la discriminación, sin protagonismos innecesarios, discreto y firme. Sin duda, un médico humanista que se entregó a encontrar soluciones para enfrentar el sida, sin desperdiciar su tiempo en batallas sin sentido.

Personas como él, nunca sobran y siempre se requieren. Por ello, la mejor manera de rendirle homenaje es recordarlo, y continuar mejorando día a día nuestro trabajo, con pasión, compromiso, profesionalismo y ética.

Por Leopoldo, por todas las personas formadas por él, por las personas comprometidas con detener el sida y por las personas con VIH.

De Eddie León, Carlos Magis, Patricia Uribe y todo el equipo de Censida.