Aunque solamente una de cada seis pruebas se realizó en las unidades especializadas en atención a personas con VIH, su importancia radica en que son las unidades que tienen mayor penetración en las poblaciones clave más afectadas por la epidemia en México: hombres que tienen sexo con hombres, personas que realizan trabajo sexual, usuarios de drogas inyectadas y personas trans.

Estas cifras reflejan el esfuerzo que se está realizando por detectar de manera oportuna a las personas que viven con VIH e incorporarlas lo más pronto posible al tratamiento antirretroviral (TAR). Sin embargo, este esfuerzo todavía no ha sido suficiente, ya que la tercera parte de las personas que se estima viven con VIH en México desconocen que están infectadas.

Desde el año 2003, México estableció como política pública el acceso universal y gratuito al TAR a las personas que carecen de seguridad social. La Secretaría de Salud proporciona actualmente TAR a 84,144 personas. Pero este tratamiento sólo se puede ofrecen a quienes ya ha sido diagnosticadas con el VIH. De ahí la enorme importancia de incrementar aún más las acciones de detección. Este es nuestro principal reto.