Enseñar ciencias naturales y educación ambiental, creando herramientas y materiales didácticos para lograrlo es el objetivo del Maestro Biólogo con maestría en Educación, Raúl Álvarez, quién en el año 2011 inició con  el proyecto de reabrir el Jardín Botánico  de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros. Sin apoyo económico extra, usando el material que se tenía y recolectando materiales de reúso como vidrio, PET y unicel,  puso en marcha el proyecto en este lugar que hoy se ha convertido en un espacio para la recreación y  relajación de los alumnos al estudiar,   además de ser un lugar lleno de vegetación, rincones vivos, jardines verticales, ecosistemas acuáticos, representados en peceras, y terrestres como lo son las hortalizas. Es un jardín vivo. Parece una selva en medio de la ciudad.

El profesor Raúl reactivó también dos invernaderos dentro del jardín, enfocados en la reproducción de especies mexicanas entre las que se encuentran las plantas suculentas, que es un tipo de planta cactácea, pero sin espinas. Sus hojas son carnosas pues es el lugar en donde almacenan el agua. Se reproducen vegetativamente, es decir, con sólo un pedazo pequeño de la hoja que caiga en la tierra nace una nueva planta, por lo que su reproducción es masiva y muy sencilla.

Raúl, en su afán por seguir enriqueciendo este lugar,  creó un estanque de tortugas de Florida, el cual es parte del ecosistema acuático con que cuenta el jardín. Una maestra se las regaló y él se dispuso a adaptarles un lugar propicio para su desarrollo. Sólo necesitó un plástico grande para ponerlo sobre la tierra, le agregó rocas, le puso agua y quedó listo. Este estanque es una gran atracción para los niños ya que ven a las tortugas en movimiento y esto les encanta.

Todos los grupos, tanto de la licenciatura como de las  primarias anexas de dicha Institución, visitan el jardín botánico para que su aprendizaje sobre las materias involucradas sea vivencial a través de la observación y de la investigación. La materia de biología se imparte en la licenciatura, mientras que en  los planteles adjuntos se imparten solo ciertos temas de acuerdo a cada grado.

Los alumnos de todos los grados plantan en el jardín botánico y van cuidando su siembra para luego cosechar sus productos. Ya que la siembra dio frutos, los alumnos se la llevan y la consumen por lo que este jardín es totalmente sustentable. Todo lo que en él se produce se puede consumir o utilizar. De todo se puede obtener un beneficio.

Aunque la verdura, a diferencia de la fruta,  no se da tan fácil por la sombra que da en el jardín, suelen cosechar exitosamente maíz, frijol, café, haba,  calabaza, jitomate, lechuga, brócoli y zanahorias. Algunas de las frutas que crecen con un buen cuidado son: plátano, mandarina, chirimoya,  granada,  guayaba,  aguacate y  lima.

Este jardín cuenta con una extensión de 2 hectáreas divididas en distintas áreas que son: frutales, medicinales, hortalizas, pinos, cactáceas (cactus) y dos invernaderos.

Algunas de las  plantas medicinales que produce el jardín son:

HINOJO.- es una de las plantas más medicinales. Ayuda a reducir los cólicos menstruales.

LAVANDA.- induce a la relajación, a reducir jaquecas y a prevenir el insomnio.

RUDA.- ayuda mucho en todo lo relacionado con dolores musculares.

SÀBILA.- principalmente se usa para tratar problemas de la piel aunque también se utiliza como laxante, diurético y para heridas.

ACACIA.- cura la garganta y suaviza la piel.  Ayuda para dolores musculares y del hígado.

Dichas plantas medicinales, y algunas otras, se pueden utilizar untadas o tomadas en té  y datan de miles de años atrás.

Dentro del taller del jardín elaboran pomadas con estas plantas y cera de abeja. Los alumnos se las llevan a su casa.

El respeto a las plantas es la premisa del jardín, entre otras cosas, porque muchas de ellas pueden resultar muy tóxicas. Generalmente las más tóxicas son las plantas de interiores, que requieren poca luz y que son comunes, por lo que es muy importante enseñarle a los niños desde temprana edad que las plantas no se deben meter nunca a la boca, ni arrancar, ni frotar en la piel  pues no sabemos en realidad su grado de toxicidad. El ricino, la Dieffenbachia, el floripondrio y el laurel en flor, son cuatro de las especies más tóxicas que existen y se encuentran en este sitio.

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