Señor Laurent Fabius, Ministro de Relaciones Exteriores de la República Francesa; Señores representantes de los poderes de la Unión aquí presentes; Embajadora Elizabeth Beton-Delègue; Embajador Agustín García-López; Honorables miembros del cuerpo diplomático; Señoras y señores:

En nombre del pueblo y del Gobierno de México, deseo expresar las más sinceras felicitaciones a la comunidad francesa de México y al pueblo y al gobierno de Francia en este 14 de julio, día de su fiesta nacional.

Conocemos y admiramos el alto valor que Francia otorga a sus símbolos patrios, y por ello nos sentimos doblemente honrados por la presencia entre nosotros del Ministro Laurent Fabius en esta importante fecha.

Su presencia aquí es consecuente con lo que expresó usted al asumir la alta función que desempeña; es evidente su determinación de estrechar lazos con América Latina y muy puntualmente con México. Su gesto, señor Ministro, es muy valorado y apreciado por el gobierno de la República.

La Francia de la libertad, la igualdad y la fraternidad –la que ensalza los valores del espíritu y el pensamiento— ha sido para México, como para muchos otros países, un poderoso símbolo para luchar por nuevos y más altos niveles de vida en nuestra sociedad; para construir relaciones armónicas y de mutuo provecho con otras naciones.

Montesquieu, Voltaire y Rousseau nos mostraron los caminos para la organización de una nueva sociedad basada en la soberanía del pueblo y en la necesidad de romper las ataduras establecidas por viejos regímenes.

Esos valores universales inspiran y animan la política exterior del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, como él mismo lo expresara al reunirse el pasado mes de octubre con el presidente François Hollande.

Son innumerables los ejemplos del intenso intercambio intelectual entre México y Francia, sin duda uno de los filones más ricos en la relación entre ambas naciones.

Numerosos intelectuales, escritores, músicos y artistas mexicanos han abrevado en esa Francia innovadora, generosa, conocida impulsora del florecimiento del pensamiento político y de la cultura y las artes en todo el mundo.

Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Diego Rivera, entre otros muchos grandes, vivieron y crearon en Francia y alcanzaron la universalidad, en buena medida, gracias al ejemplo y la audacia intelectual de esa Francia innovadora.

Las relaciones entre Francia y México han tenido y seguirán teniendo momentos cumbre por su significación. El general Charles de Gaulle, héroe de la resistencia y la Francia libre, recibió al Presidente Adolfo López Mateos en 1963 y con él saludó una nueva relación entre los dos países. Más tarde, al devolver la visita, el general De Gaulle ofrecería ir con México “la mano en la mano” al hablar de las promesas del futuro en la unión de ambas naciones.

En el 2014 se cumplen 50 años de la memorable visita del general De Gaulle a México. Para celebrar ese acontecimiento el presidente Enrique Peña Nieto ha extendido una invitación al presidente François Hollande, la cual ha sido aceptada, para que realice una visita de Estado a México durante el próximo año.

Señoras y señores:

En este 14 de julio recordamos la toma de La Bastilla desde la Ciudadela, emblemático edificio de la Ciudad de México, hoy biblioteca pero que durante largos años también fue cárcel. Aquí fue donde el gran José María Morelos y Pavón, héroe de nuestra Independencia, pasó sus últimos días. Ya en el siglo XX el edificio fue también uno de los escenarios protagónicos de las primeras etapas de la Revolución Mexicana.

Este 14 de julio, mexicanos y franceses recordamos que compartimos un universo de valores que rigen nuestro comportamiento social, cultural y político, tanto nacional como internacional.

Hoy, 14 de julio, los gobiernos mexicano y francés honramos la amistad que nuestros pueblos han construido.

Democracia, libertad, respeto a los derechos humanos, reconocimiento a las diferencias, equidad en los intercambios, preservación del medio ambiente, son valores y preocupaciones que orientan nuestra acción y que nos permiten actuar conjuntamente en la búsqueda de un mundo acorde con los altos y nobles propósitos de nuestro humanismo compartido.

Son, también, herramientas para fortalecer los lazos de amistad y de cooperación entre Francia y México, en una relación que entendemos renovada en la historia y que hoy reiteramos con la enorme satisfacción de recibirlo en nuestro país.

En el inicio de un nuevo capítulo en la histórica y fraternal relación entre nuestros países, formulo los más sinceros votos por el futuro glorioso de la Francia incluyente y justa que ilumina al mundo desde hace doscientos veinticuatro años.

¡Viva México! ¡Vive la France!