Muchísimas gracias canciller y empiezo dando gracias muy especiales a ustedes y al gobierno de México y a su equipo por la magnífica acogida que hemos tenido en Veracruz, por la magnífica planificación de esta Cumbre y por haber adoptado este proceso de renovación y rehabilitación de la Cumbre Iberoamericana. Muchísimas gracias, a través suyo de verdad, a todo México, al gobierno y al presidente de México.

Quiero darle, muy especialmente, la bienvenida, tanto a la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, y muchísimas gracias María Ángela por el esfuerzo de estar hoy con nosotros; sabemos que viniste del otro lado, de la otra Cumbre. Agradecemos muchísimo la atención y además de que el gobierno de Colombia se haya propuesto para ser la sede de la próxima Cumbre Iberoamericana.

Igualmente le agradecemos al vicecanciller de Panamá, vicecanciller bienvenido, muchas gracias por estar aquí. Panamá fue la sede de la Cumbre anterior. Así que ustedes tienen a los tres países; la troika que ha apoyado la Cumbre.

En primer lugar comenzar con ustedes que hemos estado desde abril, efectivamente, en un proceso de cambio y renovación de la Cumbre Iberoamericana. En Panamá recibimos un mandato muy claro, a raíz del documento que hizo el presidente Lagos, en ese momento el secretario general de la Segib, Enrique Iglesias, y Patricia Espinosa, la excanciller de México, proponiendo los lineamientos para la renovación de la Cumbre y, como he dicho muchas veces, la Cumbre tiene que cambiar por las buenas razones, tiene que cambiar porque América Latina es un lugar distinto, es una región distinta a la que teníamos en 1991.

En 1991 veníamos saliendo de la década perdida de América Latina y, efectivamente, la Cumbre Iberoamericana representó en ese momento una propuesta de esperanza para América Latina, la Península Ibérica apostó por nosotros en un momento en el que, probablemente, el resto del mundo, pues no veía a América Latina como un continente tan brillante como lo pueden ver hoy.

Pero claro, esa América Latina es una América Latina que ha cuadruplicado su Producto Interno Bruto en los últimos 20 años, lo hemos duplicado por cuatro, es una América Latina que ha bajado la pobreza en 60 millones de personas, es una América Latina que ha bajado la desigualdad, el único continente del mundo en este periodo, es una América Latina que expandió su clase media; 50 por ciento de expansión de la clase media en la región y, por supuesto, es una América Latina con más fortalezas, con más instrumentos para afrontar la volatilidad del mundo y los shocks externos como lo que fue claro en la crisis financiera y económica que ha vivido el mundo.

Es una América Latina, por tanto, que quiere una relación mucho más horizontal, mucho más simétrica con los países de la Península Ibérica. Yo he dicho que, como parte de la renovación, es pasar de ser Cumbre a ser comunidad; una relación entre 22 países en un espacio de solidaridad donde nos vemos como iguales y como colegas en este espacio.

La otra razón por la que hay que cambiar, es porque hay más mecanismos de integración en América Latina de lo que había en aquel entonces. En el 91 estábamos solos en la cancha; era la única organización que tenía esta reunión a nivel presidencial, Hoy en día, como sabemos, no es así y, por lo tanto, tenemos que buscar la complementariedad con el resto de las organizaciones e instituciones que han surgido desde entonces.

Por eso es que se ha propuesto en la Cumbre, esta es la última Cumbre anual y de aquí en adelante tendremos la Cumbre cada dos años, en el 2016, como dijo antes con Colombia.

Tienen ahí ustedes también parte de esta propuesta de renovación de nuestra relación con ustedes, con los países asociados observadores que han estado con nosotros muchas veces y con los que queremos, efectivamente, profundizar los lazos que tenemos con todos ustedes como Cumbre Iberoamericana.