Señor Presidente Enrique Peña Nieto 

Miembros del presídium 

Estimadas y estimados participantes en este proceso de la consulta: 

En la sociedad civil, hemos venido insistiendo en que este tipo de consultas para elaborar planes de gobierno y delinear políticas públicas, cobren cada vez mayor relevancia como espacios de diálogo y de construcción conjunta. El tamaño y complejidad de los desafíos que enfrentamos en el mundo y en nuestro país, reclama la capacidad de reunir la inteligencia, la visión y la experiencia de los más posibles, a fin de encontrar los mejores caminos, las mejores soluciones. El arte de gobernar descansa, especialmente, en esa capacidad de articular y generar las sinergias necesarias para que los consensos y los objetivos comunes sean posibles. Para eso es la política. Para eso es la diplomacia. Y es un buen signo que las consultas para el PND inicien con nuestra Cancillería donde se concentra mucho de la experiencia diplomática de México. 

El PND será la guía programática de estos seis años y ya es hora de que el país tome rumbo. Es urgente que construyamos, desde las prácticas y políticas concretas, un sentido de nación, objetivos que nos cohesionen y nos hagan sentir el orgullo de ser parte de una generación que asumió su responsabilidad en la lucha para superar la desigualdad y la pobreza, para arrinconar a la corrupción y para fortalecer el Estado de Derecho y de Justicia. 

Mucho de nuestra labor diplomática en el mundo ha estado vinculado a personas destacadas y visionarias. Es hora de que nuestra diplomacia se consolide y se proyecte más a partir de la fuerza de nuestras instituciones, de nuestra visión de Estado y de la conjunción de puntos de vista y aportes de los diversos sectores. 

El eje temático que hoy nos convoca es el de la responsabilidad de México en el mundo. Es bueno empezar por preguntarnos qué entendemos por ser responsables, como Nación, en el mundo de hoy, marcado por una crisis sistémica, por la erosión de los derechos y la democracia. 

¿Cuáles deben ser nuestras metas, políticas y estrategias en los múltiples campos que requieren atención de nuestra política exterior? 

En el proceso de reformas del Sistema de Naciones Unidas y de los organismos internacionales, ¿cómo ser un actor que fortalezca las alianzas a favor de una mayor democratización y transparencia en la dinámica multilateral, que amplíe las voces y redistribuya el poder en la definición de los principales acuerdos que le den estabilidad, paz y prosperidad al mundo? 

En materia de seguridad y frente a los conflictos que hoy afectan diversas regiones del planeta. ¿Cómo ser un promotor activo y comprometido a favor de la paz? Ya estamos jugando un rol destacado en los diálogos para lograr un mayor control en el comercio de armas que podemos llevar a buen término en los siguientes meses. 

En el campo de la economía. ¿Cómo ser un país que se destaque por el seguimiento de los compromisos en el G20 y la búsqueda de una mayor y mejor regulación del sistema financiero, para la estabilidad y reactivación de la economía mundial, teniendo como centro la recuperación de empleos y la garantía de la seguridad alimentaria y los derechos de la población, en especial de los más vulnerables? 

En el campo de la cooperación internacional, ¿cómo fortalecer con decisión nuestro rol como donante y darle clara proyección a nuestra agencia mexicana? ¿Cómo empezar a despertar entre la ciudadanía en México el sentido de ser cooperantes a favor de la paz y el desarrollo en otros países más necesitados? 

En las dinámicas regionales en que estamos inmersos, ¿cómo avanzar en la relación siempre compleja y desafiante con los Estados Unidos? ¿cómo seguir impulsando el proceso de integración latinoamericana y del Caribe, manteniendo un signo especial de solidaridad con el pueblo hermano de Haití y atendiendo de manera más eficaz la realidad de la migración? ¿Cómo convertir la relación con la zona del Pacífico en un motor de nuestro desarrollo económico? ¿Cómo profundizar nuestros vínculos con Europa? Y ¿cómo desarrollar una relación de cooperación eficaz con África? 

El el ámbito del desarrollo, ¿cómo ser una voz pro-activa que contribuya a articular mejor la agenda de la lucha contra la pobreza y la desigualdad, hoy tan dispersa, a partir de las agendas de desarrollo trabajadas en el G20, en la actual discusión sobre qué seguirá en dos años más con las hoy llamadas Metas del Milenio y en la agenda que se construyó en la Conferencia de Río+20? ¿Cómo tejer mejor la urgente necesidad de crecimiento económico, de inclusión social y de cuidado de los recursos y la calidad de vida en nuestro planeta? ¿Vamos a seguir jugando un liderazgo en la lucha contra el cambio climático y trabajando para que se reúnan los recursos comprometidos para mitigar las emisiones de carbono y para apoyar a las comunidades más vulnerables para las necesarias políticas de adaptación? 

En el frente de la defensa, promoción y ampliación de los derechos humanos, ¿cómo pasar de una lógica que en muchos casos ha sido defensiva a mostrar con el ejemplo que queremos ser un país notable en el cuidado de la dignidad de las personas y en el fortalecimiento de los acuerdos, instituciones y mecanismos internacionales y nacionales que le den vigor y efectividad al goce de los derechos humanos en su integralidad, interdependencia y justiciabilidad? 

Desde esa perspectiva de derechos, ¿cómo ser una voz destacada en la defensa y promoción de las agendas y demandas que plantean los movimientos de mujeres, los pueblos indígenas, y los diversos sectores de la población que sufren los efectos devastadores de la discriminación y la negación de su dignidad? 

México tiene una historia con páginas brillantes de nuestra diplomacia en el mundo. Y pese a los vaivenes en que a veces hemos navegado, nuestro país es reconocido por sus aportes al fortalecimiento del multilateralismo y, en varias ocasiones, a favor de las mejores causas de la humanidad. Desde esa base podemos hacer más y mejor. 

Por otro lado, se puede constatar, en el mundo, una mayor vitalidad en la energía ciudadana y un mayor interés en los asuntos públicos. En nuestro país, en particular, esta surgiendo una mayor atención de la sociedad civil a la calidad de nuestra política exterior. Es claro que ahí donde los gobiernos construyen visiones de su papel en el mundo con su sociedad civil, su academia, sus medios de comunicación y su sector privado, su imagen se consolida. Es de celebrar también que en nuestro país los gobiernos de los estados hayan decidido involucrarse más activamente en las políticas internacionales. Esta suma de conciencias y voluntades debe fincarse en el respeto a la pluralidad y en la necesidad de verdaderos espacios de dialogo donde se construya lo común. Ahí donde prevalece la simulación, el "atole con el dedo" como gráficamente decimos en México, todo lo sólido se desvanece en el aire. 

Como organizaciones de la sociedad civil nos toca, fundamentalmente, construir ciudadanía, afirmar los derechos y contribuir al fortalecimiento de la transparencia y efectividad de las instituciones. Desde esa vocación es que buscamos ampliar los espacios de participación. México, en las iniciativas internacionales que le ha tocado presidir, ha abierto espacios y ha contribuido a que otros gobiernos entiendan la importancia del rol de la sociedad civil. De nuestro lado, como organizaciones, desde la pluralidad que nos caracteriza, estamos llamados a construir nuestras posiciones comunes para ganar en efectividad en nuestra relación con el gobierno en sus diversos niveles. Es claro que el diálogo gobierno – sociedad civil ha llegado para quedarse. Lo hemos venido construyendo desde hace largo tiempo y estaremos atentos a los mecanismos y procedimientos para darle continuidad luego de esta Consulta. 

Que nuestro país asuma su responsabilidad en el mundo y que lo hagamos de manera estratégica y comprometida, contribuirá sin duda a mejorar nuestros propios debates internos, a fortalecer nuestra institucionalidad democrática y a enriquecer nuestra visión sobre nuestro futuro, que, junto con la comunidad internacional, merece ser luminoso y conducido por las sendas de la justicia, la democracia y el pleno goce de nuestras responsabilidades y derechos. 

Hacemos votos para que esta consulta sobre nuestro Plan Nacional de Desarrollo que hoy inicia sea un factor clave más en ese camino. 

Muchas gracias