México reinstala en la sede de la ONU el mural “La Fraternidad”, obra de Rufino Tamayo

•      El mural fue obsequio del célebre pintor y del gobierno de México a ese organismo multilateral en 1971

•      Será visto por miles de funcionarios y visitantes que diariamente circulan por la sede en Nueva York

•      Para México, es oportunidad para continuar colaborando a favor de los fines de la organización para la paz y la seguridad internacionales

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informa que este lunes se llevó a cabo, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la ciudad de Nueva York, la ceremonia de reinstalación del mural “La Fraternidad” del célebre pintor mexicano Rufino Tamayo, que fue encabezada por el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Juan Manuel Gómez Robledo. 

El evento fue atestiguado por funcionarios de alto nivel de la Organización de las Naciones Unidas tales como Susana Malcorra, jefa de gabinete del secretario general de la ONU, en representación del secretario general Ban Ki-moon; y Michael Adlerstein, asistente del secretario general y director ejecutivo del Plan Maestro de Mejoras de Infraestructura.

Por parte de México, estuvieron presentes María Cristina García Cepeda, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA); David Cohen, presidente de la Fundación Olga y Rufino Tamayo así como el embajador Jorge Montaño, representante permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas, y la embajadora Sandra Fuentes Berain, cónsul general de México en Nueva York.

De igual forma, diputados de la Gran Comisión del Congreso de Durango, incluyendo al presidente Carlos Emilio Contreras Galindo, participaron en el evento, en virtud del apoyo que dicho estado otorgó a las tareas de restauración de la obra y que permitió su exhibición durante cuatro años en la sede del Congreso estatal para que el mural fuera admirado por primera vez en territorio mexicano. 

El evento congregó además a representantes de los Estados miembros de la ONU, personalidades del ámbito cultural, artístico, financiero, empresarial y académico de Nueva York y medios de prensa.

En su intervención, el subsecretario Gómez Robledo reconoció la espléndida colaboración entre el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y en particular, el Instituto Nacional de Bellas Artes, y la Fundación Olga y Rufino Tamayo, que logró la restauración de esta obra que se encuentra instalada en el vestíbulo de la entrada principal de la sede de la Organización de las Naciones Unidas por donde cada día miles de funcionarios y visitantes de la organización pueden admirarla.

El subsecretario destacó la reinstalación del mural como un gesto de buena voluntad de México con la ONU, “con quien compartimos los más altos valores que el pintor representó en este lienzo monumental: las razas humanas, entrelazadas, en torno a grandes llamas de fuego que representan la fraternidad, la verdad y la justicia”.

Asimismo, el subsecretario Gómez Robledo enfatizó la rica e intensa colaboración entre México y la ONU, basada en una relación de respeto, responsabilidad y acciones en favor de la paz y la seguridad internacionales. La reinstalación del mural, señaló “es reflejo de este espíritu de cooperación y ante todo, una oportunidad para continuar estrechando los lazos amistosos con la organización y los países que la conforman, así como un símbolo de la voluntad de fortalecer y crear nuevos espacios de cooperación”. Reiteró, asimismo, el compromiso de México con la preservación del patrimonio cultural, símbolo de identificación de los mexicanos en el mundo.

El mural, que inicialmente recibió el nombre de “El Fuego Creador”, fue pintado por Rufino Tamayo en 1968 en la ciudad de San Antonio, Texas, por encargo de la entonces Secretaría de Industria y Comercio, para que ornamentara el pabellón de México en la exposición de comercio Hemisfar, y constituye la culminación de una serie de obras que realizó utilizando el fuego como tema principal.

 

El 29 de octubre 1971, bajo la presidencia de Luis Echeverría, en un gesto de buena voluntad, el mural fue donado por el artista y su esposa Olga en nombre del gobierno de México, a la Organización de las Naciones Unidas. Lo recibió el entonces secretario general de la ONU, U-Thant, de manos del ex Secretario de Relaciones Exteriores, Emilio Rabasa, y en presencia del ex representante de México ante la ONU, Alfonso García Robles.

El mural de dimensiones cercanas a los 4 por 9 metros, representa a las cuatro razas del mundo entrelazadas por la espalda rodeando una hoguera, significando la fuerza del progreso, la industria y el ingenio del hombre. En palabras del propio pintor, el mensaje de “La Fraternidad” armonizaba con el de la ONU y la paz entre los pueblos del mundo.

Fortuitamente la remodelación de la sede de las Naciones Unidas ofreció la oportunidad en 2009 para que las autoridades mexicanas, en aras de preservar las obras de artistas mexicanos en el exterior, trabajaran con ahínco para recuperar el esplendor original de este gran legado artístico.

Rufino Tamayo, pintor mexicano, nacido en Oaxaca en 1899 y fallecido en la Ciudad de México en 1991, es uno de los primeros artistas latinoamericanos que participó en el movimiento muralista que floreció en el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales y es, sin duda, baluarte de la cultura contemporánea de México y el mundo. El mural “Fraternidad” lo ha convertido en un valioso embajador de la riqueza del arte y patrimonio cultural mexicano en la sede de la ONU.

Para el gobierno de México, el regreso a la ONU de una de las obras más destacadas de Rufino Tamayo, reitera el interés por continuar cultivando la fraternidad, la justicia, el desarrollo y la cooperación entre los pueblos.

 


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