Se contó con la participación de 158 Estados. La reunión tuvo como objetivo continuar con el análisis iniciado en la Conferencia de Oslo, celebrada en marzo de 2013, y en la Conferencia de Nayarit que se llevó a cabo en febrero de este año, sobre las consecuencias que derivarían de la explosión de un arma nuclear en la salud, el medio ambiente, el clima, la seguridad alimentaria y la infraestructura. También se analizaron diversos factores humanos y/o técnicos que podrían ocasionar una explosión nuclear.

México, como país líder de este proceso, subrayó que existe cada vez más consciencia en la comunidad internacional sobre los peligros que representa la simple existencia de las armas nucleares y se manifestó por su desaparición total.

También recordó que en Nayarit, en febrero pasado, expertos internacionales explicaron que los impactos humanitarios y socioeconómicos de una explosión nuclear no serían únicamente de alcance local o regional, sino global.

Se destacó que el riesgo del uso de las armas nucleares está creciendo como consecuencia de la proliferación, de la vulnerabilidad de las cadenas de mando y control, y del riesgo de empleo por parte de actores no estatales.

El creciente número de países que han participado en las tres conferencias demuestra que el enfoque humanitario debe contar con un fundamento jurídico para que las armas nucleares no sean empleadas bajo ninguna circunstancia.

En este sentido, tras dos días de presentaciones sustantivas que incluyeron datos contundentes, la Presidencia de la Conferencia (Austria) presentó bajo su responsabilidad un informe que concluye que la mayoría de las delegaciones participantes subrayaron que la eliminación final de las armas nucleares se debe alcanzar sobre la base de un marco legal, inclusive a través de una convención sobre armas nucleares.

Cabe destacar que por primera vez participaron en este proceso Estados Unidos y Reino Unido, países poseedores de armas nucleares.

Para México, las discusiones y conclusiones de Oslo, Nayarit y Viena deben alimentar un proceso diplomático que conduzca a la negociación y conclusión de un instrumento jurídicamente vinculante para su prohibición. Deben por tanto definirse los plazos, el foro idóneo y un marco de acción sustantivo para lograrlo, tal como lo concluyó la Conferencia de Nayarit en febrero pasado.

En ese sentido, México invitó a todos los Estados a considerar seriamente este curso de acción, como muestra del compromiso con la supervivencia misma de la humanidad.

Las armas nucleares son las armas de destrucción en masa más destructivas que haya creado el hombre, y sin embargo no están prohibidas. Sus efectos no respetan fronteras, políticas ni sistemas de seguridad.

Actualmente existen alrededor de 17 mil armas nucleares emplazadas en diversos Estados, de las cuales más de la mitad se encuentran en alta alerta operativa y son más poderosas que las bombas atómicas detonadas en 1945.

Intervención del embajador Jorge Lomónaco en la Tercera conferencia sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares