Nuestra nación tuvo un papel fundamental en las negociaciones del texto en materia de derechos de autor y se convierte en el noveno país en ratificarlo.

El embajador Jorge Lomónaco, representante permanente del Gobierno de México ante los Organismos Internacionales con Sede en Ginebra, Suiza, depositó este miércoles el instrumento de ratificación del Tratado de Marrakech, para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso.

Durante la ceremonia del depósito del instrumento de ratificación estuvo presente el director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Francis Gurry. Al suscribir el tratado, México se compromete a establecer en la legislación nacional de derecho de autor una limitación o excepción relativa al derecho de reproducción, el derecho de distribución y el derecho de puesta a disposición del público, para facilitar la disponibilidad de obras en formato accesible en favor de los beneficiarios, siendo estos las personas ciegas, con alguna discapacidad visual o que no puedan de otra forma, por una discapacidad física, sostener o manipular un libro o centrar la vista o mover los ojos en la medida en que normalmente se considera apropiado para la lectura.

México, con una participación activa y constructiva, desplegó un constante liderazgo durante las negociaciones de ese tratado. El gobierno mexicano, en su calidad de actor comprometido con la observancia de los derechos de autor, se convierte en el noveno Estado en ratificar el Tratado de Marrakech, de los 20 necesarios para su entrada en vigor.

Históricamente, México ha sido promotor de instrumentos internacionales que respetan y promueven los derechos de las personas con discapacidad, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre la materia y su Protocolo Facultativo, aprobados en 2006.

Este Tratado es un logro del Gobierno de la República que se enfoca en la Meta Nacional II relativa a un “México Incluyente”, de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, que a la letra dice que “es fundamental atender el creciente número de jóvenes que no estudian y no trabajan; garantizar a todos los niños y las niñas el acceso a la escuela; una atención especial a las personas adultas mayores de 65 años,  a las personas con alguna limitación física o mental; atender en el ámbito rural las severas restricciones que inhiben el desarrollo de las mujeres y los hombres del campo”.

Cabe destacar la labor de la Cámara de Senadores que ratificó el tratado, en cumplimiento de las facultades que nuestra Constitución le otorga, lo que permitió que el instrumento pudiera depositarse este miércoles.

Con la ratificación del Tratado de Marrakech, se cumple cabalmente con una de las recomendaciones del Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad. Igualmente, este acto complementará los principios de la Convención de la ONU y, particularmente, su dimensión sobre el desarrollo social, promoviendo el acceso a las obras publicadas en formatos accesibles, dentro de un marco de igualdad, a fin de que las personas con discapacidad visual tengan las mismas oportunidades de ingreso a la educación, a la cultura, a la información, al trabajo y al entretenimiento.

De acuerdo con los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010, cinco millones 739 mil personas en el territorio nacional declararon tener dificultad para realizar al menos una de las siete actividades evaluadas: caminar o moverse, ver, hablar o comunicarse, escuchar, atender el cuidado personal, poner atención o aprender o alguna limitación mental, lo que en 2010 representaba 5.1% de la población total del país.

En México, la segunda causa de discapacidad es la visual y a nivel mundial se contabilizan 258 millones de personas, de las cuales 90% residen en países en desarrollo.

 

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