• En sus 57 años de servicio ocupó el cargo de titular de ocho representaciones de México en el exterior

• Como reconocimiento a su brillante carrera, fue nombrado embajador eminente y, posteriormente, embajador emérito

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) expresa su profundo pesar por el lamentable fallecimiento del Embajador Emérito Antonio de Icaza González, acaecido el día de ayer en la Ciudad de México.

A los 20 años de edad, tras obtener la Licenciatura en Derecho, Antonio de Icaza González ingresó al Servicio Exterior Mexicano (SEM), en octubre de 1958, con lo que dio inicio a una de las carreras más prolíficas y brillantes de la diplomacia mexicana. En todos los cargos que ocupó a lo largo de más de 57 años de servicio, demostró su gran oficio y vocación diplomática. En 1971 fue nombrado Embajador.

En su destacada carrera, fue titular de las embajadas de México en Nicaragua, El Salvador, Egipto, Brasil, Venezuela y Marruecos. Fue también representante permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra así como subsecretario de Estado (1994). Como reconocimiento a su labor diplomática, fue nombrado Embajador Eminente en 1982 y Embajador Emérito en 1998.

El embajador Antonio de Icaza fue uno de los más destacados diplomáticos que han servido a México en el ámbito multilateral. Es recordado hoy como compañero, jefe y maestro del oficio diplomático de varias generaciones de los miembros del SEM que laboran en organismos internacionales. Sus gestiones y esfuerzos como jefe de numerosas delegaciones de México en conferencias internacionales lo erigieron como referente del activismo de nuestro país en materia de promoción de los derechos humanos y, de manera destacada, en materia de derecho internacional humanitario.

Es constantemente reconocido y recordado como ideólogo de las posturas fundamentales de México en materia de desarme nuclear, en virtud de las múltiples contribuciones que, bajo su visión y liderazgo, fueron impulsadas por México. Entre éstas, destacan la convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados de 1980; el llamado proceso de Ottawa, que desembocó en la Convención para Prohibir las Minas Terrestres Antipersonal, y en material de desarme nuclear así como en la creación de la Coalición de la Nueva Agenda, grupo en el que México trabaja al día de hoy para hacer cumplir el compromiso de los poseedores de armas nucleares de eliminar este tipo de armamento.

Basta rastrear el origen de muchas posturas que México enarbola y defiende en los foros multilaterales del siglo XXI para encontrar semillas sembradas por el profesionalismo y ahínco personal del Embajador Antonio de Icaza.

Antonio de Icaza fue autor del libro “La alegría de servir”, en el que describe de manera clara y amena su trayectoria como funcionario público. Dicho texto permite observar los diversos cambios y continuidades en la historia diplomática mexicana de nuestro país.

La SRE lamenta profundamente la pérdida de este mexicano de excepción y expresa su más sentido pésame a su familia.


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