México y Estados Unidos mantienen esfuerzos de largo alcance para promover la prosperidad en la zona fronteriza y transformarla en una región de oportunidades. En el marco de la renovada agenda de cooperación con Estados Unidos, en 2014 se impulsaron acciones para modernizar conjuntamente la infraestructura fronteriza y fomentar el bienestar de la comunidad binacional.

Con una población de 14 millones de personas, la comunidad fronteriza en México y Estados Unidos comparte un destino común. Los diez estados fronterizos de ambos países representan la cuarta economía del mundo y tienen un peso considerable en el comercio bilateral.

El intercambio comercial de México con Texas es casi el triple del comercio con China, y el comercio bilateral con California es comparable al que sostiene México con los países de la Unión Europea o China. Por lo anterior, México y Estados Unidos mantienen el firme compromiso de transformar la frontera en una palanca de desarrollo regional.

Con tal objetivo, México y Estados Unidos han llevado a cabo esfuerzos notables encaminados a la construcción de nuevos puertos fronterizos, a la modernización y expansión de los existentes, así como al establecimiento de programas para la agilización del cruce de bienes y personas. El programa de Apoyo a la Zona Fronteriza representa beneficios por más de 29 mil millones de pesos.

La modernización integral de la zona fronteriza permitirá consolidar corredores logísticos de alto valor agregado. El cruce fronterizo El Chaparral-San Ysidro es un caso paradigmático de los alcances de la cooperación bilateral, con el cual se han reducido los tiempos de espera, de dos o tres horas, a 30 minutos en hora pico, en el puerto más transitado del mundo.

De igual forma, en 2014 concluyó la construcción de la sección estadounidense del puerto Nogales-Nogales III “Mariposa”, considerado el punto de entrada a ese país de la mayor parte de los productos frescos provenientes de México; y se espera que las obras de mantenimiento del corredor que conduce al puerto concluyan en febrero de 2015.

Asimismo, comenzaron las operaciones del segundo cuerpo del Puente Internacional Los Tomates-Veterans (Tamaulipas-Texas) e inició el proceso de planeación binacional del proyecto de construcción del puerto de entrada Otay II (Baja California-California).

Los esfuerzos de modernización fronteriza han tomado en consideración factores de sustentabilidad ambiental. Durante la última reunión del Comité Ejecutivo Bilateral para la Administración de la Frontera del Siglo XXI, celebrada el 4 de diciembre, México y EUA acordaron trabajar en un Grupo de Sostenibilidad y Calidad de Vida, en donde se definirán acciones para continuar con los esfuerzos de conservación del medio ambiente, al mismo tiempo que se fortalecerá la cooperación para el manejo responsable de recursos naturales compartidos, con especial atención en el aprovechamiento de la energía renovable en la región fronteriza.

En el ámbito de la calidad de vida, el grupo propondrá acciones de política pública para mejorar el acceso de la población a servicios recreativos, educativos, culturales y de salud.

En materia de flujos seguros, destaca el Acuerdo de Reconocimiento Mutuo alcanzado entre el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, con el que las empresas manufactureras o productoras, los transportistas y los agentes aduanales obtendrán beneficios como revisiones y cruces más ágiles (al pasar de entre 3 o 4 horas para una importación a 25 minutos en promedio). Las empresas que serán beneficiadas representan 41 por ciento del comercio bilateral, con un valor de 281 mil millones de dólares.

En materia de infraestructura las prioridades para 2015 serán el inicio de operaciones del Puerto Ferroviario Matamoros-Brownsville, del puerto fronterizo Guadalupe-Tornillo y de la Conexión Peatonal Aeroportuaria en el Aeropuerto internacional de Tijuana, única en su tipo a nivel mundial. De igual forma, se promoverán activamente programas como Viajero Confiable y Global Entry, así como la armonización bilateral de los requisitos para el procesamiento de carga en diferentes modos de transporte.

México y Estados Unidos unen esfuerzos para promover un flujo cada vez más ágil y confiable de bienes y personas, así como para consolidar a la región fronteriza como un motor de desarrollo y prosperidad.