Queremos vincular el Programa Oportunidades a lo productivo, para que el subsidio será una plataforma temporal en lo que se consolida el aspecto productivo de la familia beneficiaria, explicó Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social.

Señaló que existen lugares que tienen 90 por ciento de Oportunidades y puso como ejemplo Cochoapa El Grande, en Guerrero, que es el municipio más pobre del país donde 90 por ciento de sus mujeres son titulares beneficiarias del programa.

Por ello, dijo, el rediseño de los programas sociales tiene que ver con una visión de inclusión productiva, de democratizar la producción.

Al respecto, señaló que el 40 por ciento de las familias de Oportunidades tienen tierra, pero no tienen acceso a proyectos productivos. Por ello es necesario trabajar en la vinculación con otras dependencias, en este caso, con los programas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Sobre los jóvenes de Oportunidades, la funcionaria federal señaló que cada año 150 mil se gradúan de educación media superior, pero hasta ahí llegan. “Ya los becamos en la primaria, en la secundaria, en la educación media superior, pero después no hay empleo formal ni proyecto productivo. Entonces, esa inversión que hicimos como gobierno, como Estado mexicano durante años, se queda trunca.”

El reto, continuó, es saber “cómo vinculamos esos jóvenes a la economía formal, al empleo, al proyecto productivo o cómo los becamos para que sigan estudiando a nivel de la educación superior.”

Finalmente, comentó que se está trabajando en el rediseño de Oportunidades “para darle esta base productiva, para que la salida sea productiva, permita modificar esta condición y no quedarnos nada más con el subsidio. El subsidio es muy importante pero es insuficiente, y yo creo que esa es la primera gran reflexión que como país tenemos que hacer.” 

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