San Antonio Cañada, Pue., a 18 de enero de 2014.

Intervención de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, al reunirse con habitantes de la comunidad de la Lobera, en el marco de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Muy buenos días a todos, a todas. Muchas gracias, gobernador Rafael Moreno Valle, por recibirnos una vez más en Puebla.
Por la hospitalidad y por esta disposición siempre, de que trabajemos conjuntamente por los que menos tienen. Usted ha acreditado su compromiso y lo ha hecho no sólo en este municipio, sino en todo el estado y nos da mucho gusto que podamos trabajar conjuntamente, porque usted lo ha dicho con toda claridad: “La causa es combatir la pobreza; la causa es porque todos los mexicanos, todos los poblanos, vivan en condición de dignidad, con calidad de vida, es causa de todos”. Aquí no hay colores partidistas; aquí hay una sola bandera, se llama México, porque todos somos mexicanos, todas somos mexicanas y todos tenemos que trabajar por el país.
Y este es el mandato y la instrucción del presidente Enrique Peña Nieto, de que todo el trabajo que realicemos, lo hagamos en conjunto ¿Por qué? Porque el municipio es la célula a la que tenemos que llegar, porque ahí es dónde está la gente. Por eso agradezco mucho al presidente municipal que hoy nos reciba y que haya hecho tanto trabajo a favor de su municipio; que haya aportado recursos precisamente para mejorar esta condición de vida. Gracias, presidente municipal. Gracias Juan Bolaños, por recibirnos hoy aquí en La Lobera, municipio de San Antonio La Cañada. Muchas gracias. Quiero decirles que el próximo 21 de enero se va a cumplir un año de que el presidente Enrique Peña Nieto lanzara la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
El presidente llegó y dijo: “No podemos estar tranquilos y no podemos pensar en un país próspero, si hay mexicanos que tienen hambre; si hay niños y niñas que se duermen sin haber comido lo suficiente; que llegan a la escuela sin tener un alimento”. No podemos estar tranquilos si hay mujeres —y no me van a dejar mentir—, que se quitan la comida de la boca para dárselo a sus hijos ¿sí o no mujeres? Entonces, tenemos que trabajar, porque un país donde hay gente con hambre no puede prosperar.
No podemos pedirle a la gente que sea productiva si no puede ejercer su derecho más elemental, que es el derecho a la alimentación. Y a un año de que lanzó el presidente este programa, cuando dijimos que había 7 millones de mexicanos en esta condición de pobreza extrema alimentaria, hoy podemos decir con mucha satisfacción que gracias a este trabajo conjunto, 3 millones de esos 7 millones, ya están ejerciendo su derecho a la alimentación.
 Ya tienen acceso al alimento a través de diversos programas, de la tarjeta alimentaria SINHambre, que permite que esa familia adquiera 13 productos básicos; de las tiendas Diconsa y de las unidades móviles Diconsa; de los huertos familiares; de los comedores comunitarios y de los comedores escolares; de la Pensión Para Adultos Mayores, porque si bien es un ingreso, ese ingreso, nos lo han dicho los adultos mayores, casi en su total se dedica al alimento y a la medicina.
Y a través, como nos lo dice, con toda claridad nuestro delegado de Sagarpa aquí, Alberto, a través de la producción de alimentos, sobre todo de nuestros productores pequeños y de nuestros productores sociales, porque producen para consumir, pero también para obtener un ingreso a través de esta producción y este es el esfuerzo que estamos realizando en todo el país, en los municipios que participan en la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
Aquí en Puebla, de la misma manera que estamos en municipios como éste que son rurales, que son del campo; estamos en las ciudades, porque de los 53 millones de pobres que hay en el país, gobernador, 36 millones están en las ciudades, son los mismos, de estos pueblos y de estos municipios, que se van a las ciudades a buscar oportunidades y que llegan en condiciones verdaderamente delicadas y de mucha vulnerabilidad.
Tenemos que trabajar en los dos terrenos, en estas comunidades alejadas, marginadas, y en las ciudades, para que realmente podamos transformar el rostro de la pobreza. Y yo quiero pedirles que quitemos de nuestro lenguaje la palabra “apoyos”; son sus derechos, ustedes tienen derecho a esto que está haciendo el Gobierno; es nuestra obligación.
Este dinero no sale del bolsillo de nosotros, este dinero sale de los impuestos de todos los mexicanos. Y la reforma hacendaria que propuso el presidente y que aprobó el Congreso de la Unión, tiene ese objetivo, que paguen más los que más tienen, porque eso es lo justo.
Para que el gobierno tenga más recursos para los programas de los que menos tienen, esa es la reforma con sentido social que impulsó el presidente Enrique Peña Nieto.
Estamos absolutamente conscientes de que la mejor manera de combatir la pobreza es generando ingreso y generando prosperidad, por eso todo este empeño de realizar las grandes reformas que requiere el país. Seguramente ustedes se preguntan, ¿de qué nos sirven esas reformas? ¿De qué nos sirve eso que discuten allá los diputados y los senadores? Son las reformas que están pavimentando el camino para un mayor progreso del país, para que nuestros jóvenes tengan empleo, para que nuestros hijos tengan una educación de mayor calidad, para que podamos todos los mexicanos ejercer nuestros derechos y aspirar a una prosperidad. Acaso no todos soñamos con que nuestros hijos prosperen y tengan una mejor calidad de vida que nosotros.
Sí me lo acaba de decir Paula hace un rato: “Yo quiero que mis hijas —sus dos pequeñas Rosalinda y Esmeralda—, tengan mejores condiciones de las que yo tuve, tengan más oportunidades”. Eso es todo lo que soñamos todos los que somos padres y madres, que nuestros hijos progresen, que nuestros hijos prosperen y para que haya esta prosperidad tenemos que participar todos.
Primero, rebasando la visión asistencialista, como decía el gobernador. Ya no queremos pensar que la gente viva de lo que se le da, sino de que todos construyamos nuestra propia historia de éxito, que todos participemos. Y, por eso gobernador, hemos hecho un rediseño del Programa Oportunidades, para que, primer lugar, los jóvenes becarios de Oportunidades no lleguen nada más al bachillerato, sino que sean los que en primer lugar se bequen en Pronabes.
Queremos que terminen su universidad o una educación tecnológica para beneficio de sus familias y comunidades. Hemos hecho el cambio de Oportunidades para que el 40 por ciento de las familias de Oportunidades que tienen tierra, sean prioritariamente tomadas en cuenta en 12 programas productivos que tiene la Federación. Vincular el subsidio a la productividad para que la gente salga adelante por su propio pie, porque eso es lo digno, eso es lo que la gente quiere y lo que nos ha dicho a lo largo y ancho del país: “No queremos que nos den, queremos trabajar y vivir con dignidad." Eso es lo que estamos haciendo.
Yo les agradezco, porque hemos dicho que en esta política social que ha puesto en marcha el presidente Peña, no es sólo lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Lo estamos haciendo desde abajo, con la gente.
Por eso hemos formado los Comités Comunitarios, en los que ustedes participan, para que vigilen que todas estas acciones verdaderamente se realicen.
Por eso hemos formado los Comités Comunitarios para que certifiquen que estas obras han llegado verdaderamente a la comunidad. Que no se queden en el bolsillo de nadie, porque yo he dicho; “Es un delito y es una infamia tomar los recursos que son públicos, pero más si están destinados a combatir la pobreza. Eso sí no se vale y no lo podemos permitir”. Y la mayor garantía de que esos recursos se manejen bien, es la gente, las personas que están abajo, nuestros Comités Comunitarios, vigilando y supervisando que estas obras y estas acciones se realicen en beneficio de la comunidad. Yo agradezco a estos Comités su participación voluntaria en todo este trabajo que estamos realizando en la Cruzada Nacional contra el Hambre.
Les agradezco a nuestros brigadistas su labor, también, de promoción en todos los municipios que participan en la Cruzada Nacional contra el Hambre.
Y les agradezco a ustedes también, por recibirnos. Nosotros siempre hemos dicho que no queremos hacer una política social desde la oficina, que tenemos que estar en contacto con la gente, porque es ahí donde escuchamos, donde sabemos y sentimos las necesidades de la mayoría de los mexicanos, por una sencilla razón, porque el presidente Enrique Peña Nieto nos ha dicho que en su gobierno los que mandan son los ciudadanos, manda la gente, y por eso estamos hoy aquí con ustedes. 
 ¡Muchas gracias!
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