El Programa de Desarrollo Humano Oportunidades mitiga en las zonas rurales la pobreza actual, reduce la pobreza futura y genera pocos incentivos negativos, señaló Susan W. Parker, profesora - investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Al impartir la conferencia “Los programas de transferencias condicionadas: impactos del Programa Oportunidades después de 15 años”, la académica destacó que en la última década dichos programas se convirtieron en la estrategia principal para mitigar la pobreza en los países de América Latina.

Explicó que, al preparar su investigación, encontró que el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades diseñado por el gobierno mexicano, ha funcionado como base para la creación de más de 30 programas similares en los cinco continentes y es uno de los programas de transferencias económicas condicionadas más estudiados en el mundo.

Expuso la investigadora que, de acuerdo con diferentes evaluaciones y estudios, se determinó que en sus primeros años, Oportunidades permitió la reducción del trabajo infantil, además de disminuir en 11 por ciento el número de hogares en pobreza y logró reducir hasta en 30 por ciento su severidad.

A seis años de su puesta en marcha, para 2003, los datos indicaban que el ingreso de las familias beneficiarias era 22 por ciento mayor que el de quienes no recibían el programa, si bien se apuntaba que dicho aumento debería mantenerse aun si dejaban de recibir las transferencias económicas.

En el aspecto escolar, Parker explicó que con Oportunidades se observó un aumento en la matrícula de educación secundaria y menor repetición de ciclos en primaria, además de un grado adicional de escolaridad que en los alumnos procedentes de familias no beneficiarias. Asimismo, se incrementó la proporción de jóvenes cuyo primer trabajo era no agrícola y la de mujeres que trabajaban fuera de sus casas.

En salud, la académica mencionó que las niñas y los niños atendidos por Oportunidades tenían en promedio 125 gramos más de peso, y se redujo en 17 por ciento la mortalidad infantil en los menores de cinco años, además de que se observó un efecto positivo en la estatura infantil.

Sobre los efectos negativos, la conferencista destacó que algunos estudios sugieren un posible impacto ambiental causado por la deforestación, debido a que los beneficiarios demandan bienes intensivos en el uso de la tierra.

Además, otras investigaciones mencionan que como resultado de un mayor consumo de alimentos ricos en sodio y carbohidratos, las transferencias económicas promueven un índice de masa corporal más alto, presión sanguínea elevada y mayores probabilidades de desarrollar obesidad, por lo que enfatizó la necesidad de realizar mayores evaluaciones en esos aspectos.

Como conclusión, la especialista del CIDE afirmó que la evidencia disponible sugiere que Oportunidades mitiga, en las zonas rurales, la pobreza actual, reduce la pobreza futura y crea pocos incentivos negativos, si bien es necesario seguir evaluando el programa, toda vez que los cambios en sus beneficios o corresponsabilidades pueden provocar diferentes impactos.

La ponencia de la doctora Parker formó parte de la tercera mesa de discusión del Ciclo de Conferencias sobre Pobreza, Desigualdad y Desarrollo Social en México 2014, que organiza la Subsecretaría de Prospectiva, Planeación y Evaluación, de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).