Muchas gracias a Rodrigo Alpízar por esta bienvenida, por la flexibilidad para acomodarte en esta posibilidad de diálogo. Si yo cantara 20 minutos como Luis Miguel no me lo hubieran aguantado. Me hubieran pedido que me fuera yo antes. Entonces, voy a tratar de ser breve.

Quisiera decir primero que me da mucho gusto acompañarlos porque me dan oportunidad de agradecerle mucho a Rodrigo en este desempeño, el compromiso y la agenda que acaba de esbozar, pero desde la anterior, la dignidad con la que representó a la industria de la transformación de México en el mundo.

Cuando en el mundo se voltea a ver a México lo reconocen como un país que está creciendo, como un país de jóvenes, como un país que se está transformando, como una potencia desde el punto de vista industrial y de transformación, como un país en donde se van haciendo cambios.

Y quien era vocero de ese México y con un gran entusiasmo, con un gran nivel de compromiso, siempre fue Rodrigo, y me permite en consecuencia esta oportunidad el agradecerle mucho y estoy cierto, los agremiados lo sabrán también, lo bien que estuvo representada la voz de los industriales de la transformación en el mundo con Rodrigo Alpízar. Muchas gracias Rodrigo.

Agradecerles Ale, mucha suerte Enrique, en un desempeño en donde estamos ciertos que les vamos a ir a acompañando. ¿Sí fue al que destapaste tú al principio? A no ser que yo me haya equivocado.

Quisiera platicar muy someramente cómo se entiende pobreza en México, cómo se mide la pobreza en México, dónde están los retos, cómo vamos y qué queremos hacer hacia delante, y dónde sentimos que podemos trabajar de la mano de Canacintra a un año de que este Consejo o de que esta cámara nacional cumpla ya 75, lo que le permitiría que por los últimos diez ya hubiera podido entrar al programa de 65 y Más.

En la primera lámina, ahí se aprecia un poco de manera gráfica cómo se define la pobreza en México y nos invita a pensar en algunos temas en los que no siempre reflexionamos cuando hablamos de pobreza.

Si vemos, en la región una región amarilla, una roja, una verde y dos blancas. La región amarilla es la pobreza moderada y tiene como frontera una línea de bienestar. La región roja es la pobreza extrema y tiene como frontera una línea de bienestar mínimo.

Hay mucho debate en la literatura, en la política pública, alrededor de dónde debe uno de fijar estas líneas.

A nivel global, la línea tiende a ubicarse en un dólar 90 por persona por día. Pero esta referencia no nos es especialmente útil para México y no nos dice mucho respecto de cómo y qué podemos hacer en materia de nuestra política pública para generar condiciones de vida diferentes para los mexicanos.

Este dólar 90 sale del promedio de las líneas de pobreza que se calculan en los 15 países más pobres del mundo: es importante, es relevante. Cuando en Naciones Unidas se nos invita hacer un esfuerzo para acabar con pobreza extrema, ese es el umbral que se tiene en mente.

Pero el hecho de calcular este promedio de una línea que es relevante para otros países no nos explica mucho de qué es o cuál es la realidad de quien en México enfrenta una situación de pobreza por ingreso.

Atrás de los dos umbrales, de la Línea de Bienestar y de la Línea de Bienestar Mínimo, hay una definición de una serie de productos que se estima juegan un papel relevante en la canasta de consumo de las familias mexicanas, en particular de los más pobres.

Hacía un recuento Rodrigo de la agenda en la que estamos trabajando juntos y esa agenda incide de manera particular en esas fronteras.

Atrás de la Línea Mínima de Bienestar están fundamentalmente bienes alimenticios. Eso quiere decir que en México, cuando sube el precio de los alimentos el presupuesto de las familias más pobres sufre y su condición de pobreza se exacerba.

Por otro lado, cuando se va a una dinámica de precios hacia la baja eso implica que el presupuesto de las familias luce más y su condición de pobreza se disminuye.

Eso nos abre ya un elemento de agenda. Si podemos trabajar en generar condiciones de abasto en condiciones accesibles y a buen precio, ayudaremos mucho a aliviar la condición de vida del más pobre.

Atrás de la pobreza moderada se suma a la canasta alimenticia una canasta no alimentaria y atrás de esa canasta no alimentaria hay una serie de bienes y servicios que, igual que la alimentaria se estima son importantes en la canasta de consumo de los mexicanos, en particular de los más pobres.

¿Qué hay atrás o cuáles son los bienes de los que estamos aquí hablando? Estamos hablando de telecomunicaciones y, por lo tanto, una política pública que abarata las telecomunicaciones es una política pública incluyente.

Estamos hablando del precio de la energía y, por lo tanto, una política pública que permite mejor acceso a energía, a energía de más calidad y más barata es una política que ayuda a los más pobres.

Estamos pensando en transporte público y, por lo tanto, una política de transporte público que genere acceso en condiciones de precio adecuado es, al mismo tiempo, una política incluyente.

Y estamos hablando de dos conjuntos de bienes adicionales, los que tienen que ver con el aseo personal y los que tienen que ver con la limpieza del hogar.

De ahí a que esta agenda que esboza Rodrigo impacta de manera directa en las condiciones de vida de los más pobres. Si construimos una red de distribución de bienes útiles para el aseo personal estamos contribuyendo a condiciones de acceso y de precio adecuados para los más pobres.

Además de los precios, implícito en esta frontera están los ingresos y tiene razón Rodrigo: la mejor forma, la mejor política pública de combatir pobreza es generar empleo y generar un empleo bien remunerado, y generar un empleo bien remunerado que nos permita acceder a estos elementos fundamentales en nuestras canastas de consumo.

Eso quiere decir que desde esta primera definición de pobreza hay dos elementos que sobresalen. Una política pública que apoya la generación de ingresos, ayuda a combatir la pobreza, una política pública que genera mejores condiciones de competencia, que genera o que mejora nuestra logística, que se traduce en mejores condiciones de precio y de acceso de estos satisfactores, es una política pública que nos ayuda a generar prosperidad y a combatir pobreza.

Tan importante son los precios que movimientos pequeños en el valor de esta canasta tienen un impacto relevante en los indicadores de pobreza.

No es el único elemento relevante para entender pobreza y en esto México se distingue del resto del mundo. En buena parte del resto del mundo la definición de pobreza es fundamentalmente una definición de ingreso.

En México nos damos cuenta primero de que la pobreza tiene múltiples causas que hay que enfrentar y que la experiencia de la pobreza depende crucialmente del acceso que tengan los mexicanos a diferentes tipos de satisfactores no solamente por la vía del ingreso, sino por la vía de eliminar las barreras que les permiten acceder a un conjunto de seis derechos fundamentales: el derecho a la educación y a la alimentación, el derecho a la salud y a la seguridad social, el derecho a una vivienda digna y servicios en la vivienda.

¿Qué es lo que vemos cuando el mexicano no puede disfrutar de ninguno de estos seis beneficios? Y en esa circunstancia se encontraban en el 2014 en México medio millón de mexicanos. Ese medio millón de mexicanos, solamente el 10 por ciento tiene capacidad de generar ingresos por arriba de la Línea de Bienestar.

Por contra, si le adelantamos a la presentación y nos ubicamos en el otro extremo, el mexicano que tiene acceso pleno a estos seis derechos y que por lo tanto no tiene ninguna carencia.

En esta realidad, en el 2014 se ubicaron 33 millones de mexicanos. Estos 33 millones de mexicanos, el 75 por ciento tuvieron capacidad de generar ingresos por arriba de la Línea de Bienestar y lo que vemos es, conforme nos movemos de una circunstancia en donde no se ejercen estos derechos a una circunstancia en la que se ejercen con plenitud, nos movemos también a un contexto en donde el mexicano puede generar ingresos por arriba de la Línea de Bienestar en cada vez mayor proporción.

Esto entonces nos da una idea ya muy completa de cuál es la política pública que ayuda a fortalecer las capacidades del mexicano, que ayuda a generar prosperidad, que ayuda a construir inclusión.

Es una política pública que nos dé acceso a mejores ingresos, es una política pública que se traduzca en mejores precios de satisfactores fundamentales y es una política pública que ayude a hacer realidad el que los mexicanos puedan acceder a cada uno de estos beneficios y, ¿qué queremos decir cuando hablamos de mexicanos que no acceden a estos beneficios?

Cuando el mexicano no tiene acceso a la educación estamos hablando de un niño o una niña de entre 13 y 15 años que deja la escuela para ayudar a fortalecer el ingreso familiar.

Cuando estamos hablando del derecho a la alimentación, estamos pensando en un jefe o jefa de familia que está preocupada de si va a poder alimentarse ese día o si va a poder alimentar a su familia.

Cuando estamos hablando de acceso a la salud estamos pensando en un mexicano que cuando su salud se quebranta, también quebranta su patrimonio y el de su familia.

Cuando hablamos de un mexicano que no tiene acceso a seguridad social estamos pensando en un mexicano que, a pesar de su trabajo, que a pesar de sus afanes, no va a gozar de un esquema mínimo previsional.

Cuando estamos hablando de un mexicano que no tiene vivienda digna estamos pensando en un mexicano que no tiene estructuras fijas en el piso, en el muro, en el techo en que vive hacinado.

Y cuando estamos hablando de un mexicano que no tiene acceso a servicios a la vivienda estamos pensando en un mexicano que tiene que salir a recolectar leña para calentarse o cocinar, o una jefa de familia que tiene que ir al pozo a buscar agua para traerla y calentarla y poderla usar para cocinar o para lavar su ropa.

El mexicano que se encuentra en estas condiciones, el mexicano que no ha podido romper las barreras que le permitan acceder a esta realidad que es la queremos construir es un mexicano que no tiene capacidad de generar ingresos por arriba de la Línea de Bienestar y que, por tanto, es estructuralmente pobre y hay que atacar estructuralmente esas causas.

Pero hay también una realidad en México cada vez mayor, en donde se ubica la mayoría ya de los mexicanos respecto de esas seis diferentes categorías, que sí ejerce estos derechos y que sí tiene en consecuencia capacidad de generar ingresos por arriba de la Línea de Bienestar.

Eso quiere decir que prosperidad e inclusión son dos caras de la misma moneda. Un México próspero ayuda a generar un México incluyente, pero en ausencia de un México incluyente no tenemos el apoyo necesario para construir un México próspero.

La siguiente.

En la siguiente lámina se aprecia cómo vamos. Uno de los elementos muy importante de la política y su diseño en México es que en México se mide y se miden todas estas dimensiones.

¿Qué es lo que hace que la reflexión alrededor de la pobreza a veces tenga muchos matices?

Cuando uno se fija sólo en una dimensión, solamente en un umbral, es fácil distinguir quién es pobre de quien no lo es. Pero cuando uno reconoce que la pobreza tiene muchos rostros, el diagnóstico de la pobreza y el diálogo de la pobreza se vuelve cada vez más complicado y de ahí la importancia en que permanentemente midamos para ver cómo estamos evolucionando.

En México en el 2008, que era la primera vez que se hacía esta medición multidimensional, un millón de mexicanos se encontraba en una circunstancia en donde no podían ejercer ninguno de estos seis derechos.

A seis años de distancia, en el 2014 este número se había reducido a la mitad.

Y en el otro lado del espectro, los mexicanos que ya solamente tienen una carencia o que ya no tienen ninguna se incrementaron en más de 16 millones. Esto permite acreditar que entre el 2008 y el 2014 son más los mexicanos que pueden acceder a los derechos y que, por lo tanto, están en condiciones, al ser incluidos, de generar prosperidad. Y esto se puede desdoblar a los estados y municipios del país.

Y si vemos en la siguiente lámina. Ahí tenemos la fotografía de los estados, mientras más grande es la bolita más grande es el estado. Lo que tenemos en los ejes son ingresos y carencias, y lo que quisiéramos ver es que nos vayamos moviendo, idealmente de manera acelerada, de un contexto en donde hay poco ingreso y muchas carencias.

Y si vemos lo que ha venido pasando del 2008 a la fecha la mayor parte de los estados se están moviendo en la dirección que esperaríamos. Nos estamos moviendo a condiciones de cada vez mayores ingresos y cada vez menores carencias.

Hay una excepción, que son los tres estados del sur-sureste que conocemos bien y, que por lo tanto, se reconoce, exigen de una política pública distinta.

De ahí la importancia, que también comentó Rodrigo, de las zonas económicas especiales. Así como las personas requieren en ocasiones de un apoyo particular para superar condiciones estructurales y generar prosperidad, también las regiones requieren de una política pública diferenciada si queremos vivir en un México que sea un México de oportunidades para todos.

Ahí se ve que la dirección es la correcta. Debemos de acelerar el rumbo, y para poderlo hacer tenemos que trabajar juntos y tenemos que reconocer al tiempo de hacerlo que hay algunas personas y regiones que requieren de un apoyo adicional y particular, y en la construcción de estas condiciones el poder hacer equipo con Canacintra es algo que la Secretaría mucho aprecia y mucho agradece.

Muchas gracias, Rodrigo.