Muy buenos días, todavía, igual que Osorno. Estaba yo checando a ver si él empezaba con días y yo empezaba con tardes, pero la verdad es que hizo gala de su gran capacidad de síntesis.

Estoy seguro que el presidente estará viendo con envidia que estamos aquí en Atlacomulco, donde se siente contento, se siente reconfortado, recarga baterías cada vez que percibe el entusiasmo, el cariño de su tierra, de su municipio, de su estado.

Esta iba a ser una reunión de trabajo en nuestras oficinas, y pensamos que lograríamos un resultado mucho más importante cara a un convenio que queremos suscribir si podíamos, en vez de platicar de lo que queríamos hacer, de lo que sentíamos podíamos hacer juntos, si podíamos ver ya en tierra un proyecto que estaba siendo exitoso y que había implicado la coordinación de muchos actores.

Estamos muy contentos de estar con Anna María Chimal Velasco, que no solamente es presidenta municipal de Atlacomulco, sino que es egresada de la familia Prospera y que con esa vocación, con esa marca, con ese carisma que tienen todos quienes han trabajado en la Secretaría, quienes han trabajado en Prospera, trae a su trabajo cotidiano una gran carga de compromiso con el sector social.

En esa reunión vamos a poder ver cómo ha venido funcionando este proyecto social exitoso, con la idea de ver no solamente cómo podemos reproducirlo sino cómo podemos darle mayor escala.

Un ingrediente fundamental para que estos proyectos sean exitosos es que cuenten con el apoyo, el compromiso, la experiencia, el entusiasmo de una comunidad. Una comunidad acá representada por don Pablo y se ve que Arturo y yo andamos en lo mismo porque nos impresionó exactamente el resumen que hizo don Pablo de la misma forma.

Don Pablo dijo: “Cuando trabajamos nuestros hijos van a la escuela. Cuando trabajamos tenemos una vivienda digna. Cuando trabajamos nuestros hijos se convierten en universitarios. Cuando trabajamos nos alimentamos bien.”

Y eso es exactamente la definición de la pobreza o, más bien, de dejar de ubicarse en un entorno de pobreza y eso es lo que quisiéramos, efectivamente, para todos.

El principio del éxito de un programa productivo es que se abandone la cultura del dar y el de pedir y que se entre en la cultura de que lo que se solicite sean oportunidades y eso es lo que más nos reclaman en Prospera.

Cuando platicamos con las familias de Prospera, en donde el apoyo que les damos es muy útil para que se alimenten bien, es muy útil para que tengan salud, es fundamental para que sus hijos vayan a la escuela, pero su siguiente inquietud es, habiendo cubierto eso, lo que queremos es trabajar, lo que queremos es tener alternativas, lo que queremos es caminar con nuestro propio pie y construirnos un futuro mejor.

Hoy venimos en consecuencia quienes, junto con las comunidades, podemos articular una estrategia que nos ayude a alcanzar ese objetivo. Vienen Arturo Osorno, que es una gente que ustedes conocen bien porque camina y ha caminado con frecuencia de la mano de ustedes muchas veces por Atlacomulco.

Los ha representado, ha sido su voz en el Congreso y puede dar testimonio, casi desde los setenta, de cómo este proyecto que surge como una idea poco a poco se fue materializando. Implicó que el agua se tratara, que las tierras se prepararan, que los apoyos fluyeran, que llegara el crédito, que llegara la capacitación y hoy se sorprendería la gente de saber que después de tantos años de caminar autoridades y productores, el 80 por ciento de las plantas del país nacen en Atlacomulco.

Eso quiere decir que Atlacomulco no solamente da muy buenos políticos, sino también da muy buenas flores y que cosechamos flores.

Y que todos los días cosechamos flores del jardín de Atlacomulco.

Nos acompaña, y le agradecemos mucho a la coordinadora nacional del programa de Prospera. Una ingeniera talentosa, una funcionaria pública con experiencia en el sector privado, una funcionaria pública que ha visto su trabajo reflejado en infraestructura, en obras, en carretera, en comunicación, y que hoy se dedica con pasión y entrega en su vida a las familias de Prospera.

Más de seis millones de familias apoyadas por el programa y más de seis millones de razones de pensar todos los días cómo podemos hacerlo mejor. Y hoy el presidente nos dio un muy buen instrumento.

El presidente quiere que esos seis millones de familias encuentren un puente del programa de apoyo a la inclusión productiva y nos dio un puente por la vía del INAES. El INAES lo encabeza Narcedalia Ramírez, una funcionaria pública también excepcional que ha hecho de los proyectos productivos y del trabajo con la comunidad su distintivo.

Narcedalia lleva recorriendo este camino con los productores desde la Mixteca en Oaxaca y ahora tiene la oportunidad de hacerlo en todo el territorio nacional. Desde que ella es directora del INAES se han apoyado más de 25 mil proyectos productivos y hoy hay proyectos estratégicos en todo el país que reflejan ese trabajo y esa visión.

Pero para que el INAES y el Prospera tengan un puente poderoso, tengan una escala importante, pueda llegar ese apoyo a más gente, necesitábamos no solamente el entusiasmo de las familias de Prospera, no solamente la vinculación que el INAES permite entre el proyecto productivo y su comercialización, sino que se acompañe también de un programa de crédito.

Y para eso, el trabajo de la Financiera Nacional para el Desarrollo Rural es fundamental y tenemos la suerte de que a la Financiera la encabeza un gran hombre. Si hay seguro privado en el sector agropecuario hoy en México es resultado del ingenio y de la creatividad de Juan Carlos Cortés.

Si tenemos hoy una Financiera sana, cercana, que da crédito, que lo da de manera sostenible, que lo da a muchos productores, a muchas familias que nunca habían tenido acceso al crédito es gracias a su talento, a su creatividad, a su entrega y las relaciones, además, que aporta la Financiera por haber sido un líder del sector empresarial agropecuario, un líder del sector empresarial muy importante, nos van a ayudar a que el esfuerzo de las familias Prospera encuentren el apoyo del INAES, el crédito de la Financiera y la comercialización asegurada por la vía del sector empresarial.

De todo eso queríamos platicar entre nosotros, pero no podíamos encontrar una mejor forma de hacerlo que salir de nuestras oficinas y ver un proyecto que estaba siendo exitoso y que nos sirviera de inspiración.

Lo que aquí platiquemos, lo que aquí aprendamos de la mano de ustedes habremos de reflejarlo en un convenio pronto para que las poblaciones que se benefician de Prospera encuentren un puente en INAES, encuentren crédito en la Financiera, encuentren comercialización en el sector privado y logremos al final, como dijo Enedina, que nuestras familias estén viviendo mejor.

Muchas gracias por habernos acompañado. Muchas gracias por dejarnos que la sesión fuera aquí en Atlacomulco, fuera aquí con los floricultores en vez de la oficina, porque es justamente con las familias de Prospera y con los productores del país con los que queremos dar buenos resultados.

Gracias por dejarnos aprender de esta gran historia de éxito.