México, DF.

08 de septiembre de 2015.

 

Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Rafael España nos puso la vara alta en dos sentidos, no solamente por su talento de oratoria sino por la emoción del verso que nos plantea y veo que todos los que aquí estamos podemos voltear con confianza y decirle a Rafael que todos los días nos vamos a esmerar en estar a la altura de ese verso y que cuando aquí nos reencontremos 30 años después, vamos a haberle dado gusto y satisfacción de haberlo dejado soñar e imaginarse y haber dejado que nosotros trabajemos por lograr el México que él y que nosotros queremos. Muchas gracias, Rafael, por inspirarnos el día de hoy.

Es un gran privilegio, sin duda, participar en este foro que reúne a tantas y tan destacadas personalidades de nuestro país. Aún más hacerlo hoy, con la honrosa representación del presidente Peña Nieto quien ha sido, como aquí quedó claro en los videos, asiduo participante de estos encuentros porque reconoce en ellos su gran importancia. Prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional están representados por quienes conforman esta audiencia.

Hace no tanto como la revista Líderes hoy cumple, pero en 1996 Malcolm Gladwell, que también podía haber sido entrevistado por la revista porque entonces no era un líder reconocido, publicó un artículo que se llamaba The Tipping Point, un artículo breve de apenas diez cuartillas.

Poco a poco ese artículo se fue convirtiendo en un texto, en un libro que alcanzó a tener record de ventas. En México ese libro se tradujo como Las claves del éxito. El libro describía ese momento mágico en el que una idea, una tendencia o una conducta social se generaliza, se vuelca y se esparce como incendio forestal.

Eso es lo que los hermanos Ferráez hacen al propiciar el intercambio de ideas entre líderes mexicanos. El mejor ejemplo de que este es un foro que genera magia es que eran casi las 4 y media de la tarde y nadie se quería sentar a comer. Quería decir que todos y cada uno de ustedes estaban disfrutando y construyendo en el encuentro entre los demás líderes para buscar efectivamente esas ideas, esas tendencias y esas conductas que queremos generalizar.

Todos quienes están aquí reunidos son conectores en el sentido que Gladwell le dio a ese término, puntos de unión entre distintos círculos y grupos, puentes que permiten la comunicación y el flujo de ideas. Cada vez que alguno de ustedes se reúne surge la posibilidad de esa magia, de difundir una idea valiosa, de impulsar una tendencia positiva, de consolidar un cambio social deseable.

Hace unas semanas, en un foro en San Francisco, participó un destacado académico mexicano del Instituto de Física de la UNAM, José Luis Mateos, y ahí señaló la tesis de que el mundo podía entenderse como lo veían los físicos, como un conjunto de redes.

Desde su punto de vista como especialista en sistemas complejos, el mundo al final se comportaba de esa forma. Desde los objetos físicos hasta los seres vivos, del Sistema Solar a los sistemas ecológicos, de las relaciones económicas a las instituciones políticas, la realidad está efectivamente conformada por redes.

Nuestro tejido social está hecho también de esas estructuras. De redes que son esenciales para la vida y el desarrollo de una comunidad porque hacen posible la suma de perspectivas y la suma de esfuerzos.

México tiene muchos motivos para sentirse orgulloso. Es un espacio de oportunidades, de derechos, de libertades, en el que todos los días se trabaja para construir un mejor futuro. Es un país con grandes fortalezas. La fortaleza de una democracia social, plural y pujante, los recursos de una de las economías más grandes del mundo, la vitalidad de una juventud crítica, entusiasta y comprometida, la riqueza de un legado cultural excepcional.

Sobre todo, compartimos quienes aquí estamos un profundo amor a México que nos mueve a trabajar en bien de nuestro país y de su gente. Sin embargo, como bien decía Rafael, aún enfrentamos brechas históricas que nos lastiman y que nos obligan a redoblar el esfuerzo para cerrarlas, para alcanzar el México incluyente al que nos ha convocado el presidente Peña Nieto.

Las carencias que enfrentan muchos de nuestros connacionales deben ser motivo de indignación y preocupación, pero también objeto de trabajo y compromiso. Nos lastima la realidad de una niña de 15 años que deja de estudiar para ayudar a su familia, que vive en una casa en la que ocho personas comparten una habitación, que sólo alcanzó a terminar la primaria, que no tiene acceso a servicios de seguridad social y que en ocasiones apenas puede tener una comida al día.

Esa preocupación, esa condición, esas carencias son las que motivan buena parte de la política pública del presidente Peña.

Para superar esos retos, sociedad y gobierno debemos trabajar en dos dimensiones. Abriendo espacios de productividad y crecimiento, y superando las carencias que condicionan a las personas a permanecer en la pobreza o la marginación.

Cada una de las reformas que el presidente ha impulsado y el Congreso ha apoyado fortalece las capacidades del país para ofrecer más y mejores oportunidades a nuestra población, en especial a los más jóvenes.
La reforma energética hoy abre oportunidades para inversión productiva, nos acerca mejor tecnología y hace que ese sector sea palanca de competitividad y desarrollo y será fuente de empleos para jóvenes como Rafael.

La de telecomunicaciones fomenta la innovación y amplía el acceso a nuevas tecnologías y de nuevo, será la generación de Rafael la que le saque el mayor provecho.

La reforma financiera acerca el crédito productivo y ofrece nuevas oportunidades para jóvenes emprendedores.

La reforma educativa, sin duda, busca mejorar la calidad de la enseñanza en este país.

Cada uno de nosotros tiene un importante papel que desempeñar en ese esfuerzo colectivo por la vía de la productividad impulsando crecimiento económico, generando nuevos empleos, eso nos toca hacer a nosotros conforme a este reto a través de la innovación y el cambio tecnológico, abrir mayores oportunidades de acceso, lograr un firme compromiso con las tareas de desarrollo, las que realiza no sólo el gobierno sino el sector privado y la sociedad civil organizada.

En México estamos construyendo juntos, hoy en el acto del presidente hoy en el fondo, el esfuerzo, la invitación que nos hacen nuestros jóvenes como Rafael es que estamos trabajando. El objetivo que nos hemos trazado es transformar la realidad de México para dar paso a un nuevo país.

Un país en el que los estudiantes no enfrenten el dilema de abandonar las aulas para contribuir al sostenimiento de su hogar, sino que enfrente el dilema de escoger la profesión que más les satisfaga. Un país en el que el jornalero no tenga que hacer sacrificios para comprar medicinas, sino que cuente con una red de seguridad social que lo proteja. Un país en el que la preocupación de nuestra gente no sea el material con que construye el techo de su vivienda, sino la calidad del entorno urbano que habita.

En síntesis, el llamado que hoy aquí nos hacen los Ferráez, el llamado que hoy aquí nos hace Rafael, el llamado que hoy todos los días nos hace el presidente es el de construir un país en el que las personas puedan ejercer plenamente su libertad.

Alcanzar esa meta requiere del esfuerzo y del apoyo de cada uno de los liderazgos de la sociedad. Esa es la visión que el presidente nos ha trazado y es el compromiso con el que trabajamos día con día quienes le acompañamos en el esfuerzo por hacer de México un país distinto y un país mejor.

Un país, en suma, del que nos sintamos orgullosos y que podamos devolver a nuestros hijos, de quienes lo tenemos en préstamo, viéndolos a los ojos y diciendo con convicción que es el mejor que pudimos construir para ellos.

Muchas gracias.