México no es ajeno al cambio mundial del papel de la mujer, a quien ya no sólo se la ve como madre y esposa, sino se le reconoce como profesionista, como proveedora y por sus aportaciones al desarrollo social y económico, afirmó el subsecretario de Desarrollo Social y Humano de la Sedesol, Ernesto Nemer Álvarez.

Al acompañar al gobernador Eruviel Ávila Villegas en gira de trabajo por Luvianos, municipio de 27 mil habitantes que fue el primero en recibir los beneficios de la tarjeta SINHambre, el funcionario de la Sedesol enfatizó que el reconocimiento de los diversos roles de la mujer en el mundo ha obligado a los gobiernos a modificar las políticas públicas para instrumentar acciones que impulsen y faciliten el desarrollo profesional y laboral de las mujeres mexicanas, en un entorno seguro y de respeto.

Al entregar apoyos de los programas sociales, Ernesto Nemer reconoció el gran corazón de las mujeres “que trabajan a diario, desde temprano, por sus familias y por sus comunidades, por lo que la política social de nueva generación se enfoca a para que las mujeres más pobres puedan tener verdaderas oportunidades de desarrollo e integrarse a ese cambio mundial, mediante la capacitación para el trabajo, la inclusión financiera y el impulso de proyectos productivos que les permitan mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

GRAN LABOR DE LAS MUJERES EN
LOS COMEDORES COMUNITARIOS

El subsecretario Nemer Álvarez reconoció el trabajo que realizan las mujeres voluntarias en los 5 mil 792 comedores comunitarios que funcionan en el país para alimentar diariamente a más de 600 mil personas como parte de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

“Sólo en el Estado de México hay más de 1,300 comedores que atienden a 147 mil niños, niñas, mujeres y adultos mayores, de los cuales 10 están en Luvianos, donde se sirven dos mil raciones diarias para mil personas”, explicó.

Este es sólo un ejemplo del valioso papel de las mujeres en nuestro país, pues sin el gran carácter, dedicación y compromiso de las voluntarias de los comedores comunitarios no se podría hablar de 4.2 millones de mexicanos que ya comen mejor.

Como parte del reconocimiento a las mujeres voluntarias, Nemer Álvarez precisó que además de desarrollar, fortalecer y consolidar la Cruzada Nacional contra el Hambre, las cocineras voluntarias han sido fundamentales para mejorar los vínculos vecinales, convirtiendo los comedores en centros de convivencia. “Su amor y trabajo permiten mejorar las relaciones y fortalecer los vínculos afectivos en cada comunidad, que tanta falta hacen para unir fuerzas y mejorar la calidad de vida de la población”, concluyó.