Durango, Dgo., 8 de noviembre de 2013

Palabras de Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social, durante la gira de trabajo realizada en el estado de Durango.

Señor gobernador Jorge Herrera Caldera, me da muchísimo gusto estar acá.
Me ha tocado estar en Durango en muchas circunstancias y realmente me complace enormemente que sea en esta ocasión trabajando unidos, trabajando de manera conjunta.
Señor presidente municipal de aquí, la capital, Esteban Villegas, sé que es un magnífico presidente municipal y aparte me ha tocado oírlo cantar, así es que… que también lo hace muy bien, también lo hace muy bien.
Señor presidente municipal de El Mezquital, Durango, Ismael Hernández Heras. Muchas gracias, muchas gracias por estar aquí, y siempre conscientes de que este municipio requiere todo nuestro respaldo y todo nuestro apoyo. Estamos en esa convicción, por supuesto. Señor diputado, presidente de la Gran Comisión, Carlos Emilio Contreras, muchas gracias por acompañarnos, conjuntamente con los diputados que sabemos que están trabajando de manera muy importante en esta tarea de la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Magistrado y presidente del Supremo Tribunal de Justicia, licenciado Gerardo Antonio Gallegos, muchas gracias también por estar aquí con nosotros. Ya no pido un aplauso porque ya lo han aplaudido muchísimo, lo que habla del buen trabajo que ha hecho nuestro delegado Francisco Javier Hernández, al frente de las labores de la Sedesol. Muchas gracias.
Lo primero que quiero decirles, porque estuve ayer con él en el estado de Guerrero y comenté que vendría para Durango el día de hoy, es transmitirles un mensaje muy afectuoso, muy cariñoso, del presidente Enrique Peña Nieto. Les manda decir “Durango no está solo. Durango cuenta con su presidente.”
Y platicar muy brevemente con ustedes, a ya casi un año de gobierno, el primero de diciembre se cumplirá este primer año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que, como decía el gobernador, ha sido un año de retos, de apuestas valientes, de poner en la agenda nacional la necesidad de reformas que verdaderamente cambien y transformen a México.
Y estas reformas, aunque a veces nos parezcan discusiones que están allá arriba y que se dan entre los políticos, tienen que ver con nuestra vida diaria, con nuestra vida cotidiana.
Tenemos muchos años, décadas, en que la pobreza en México no ha cambiado. Casi la mitad de los mexicanos vive en condición de pobreza y de desigualdad, y esto es porque nuestro país no ha crecido lo suficiente. Si no hay riqueza, no hay manera de combatir la pobreza. Por eso es que el presidente ha establecido como uno de los grandes objetivos que el país tenga un crecimiento mayor para poder verdaderamente combatir la pobreza, porque el empleo, el trabajo, como aquí lo decía el gobernador, es la mejor medicina para la pobreza y es la forma más digna para que alguien salga adelante. Y por eso es que se puso en marcha la reforma educativa, porque sabemos que la educación es la principal herramienta para que una familia, un niño, una niña, tengan un futuro.
Puso en marcha la reforma financiera, para que el crédito sea más barato y nuestros productores en el campo tengan mayores posibilidades.
Puso en marcha la reforma en telecomunicaciones, para que paguemos menos por estos servicios y haya más competitividad, pero lo más importante, lo que más se ha discutido últimamente: propuso una reforma hacendaria con un profundo sentido social. Hay quienes hubieran preferido otro tipo de reformas, que no se tocaran los privilegios de unos cuantos, y lo que hizo el presidente Peña, en primerísimo lugar, fue negarse a ponerle un IVA a los alimentos y a las medicinas, porque ahí sí hubiera golpeado la economía familiar.
Y aquí hay mujeres, amas de casa, que saben que en lo que más gastamos es, precisamente, en alimentos y en medicinas. Y si hubiera habido un IVA a los alimentos y a las medicinas hubiera habido más pobreza y más desigualdad en el país. Entonces, el presidente fue valiente y dijo: “No, a la inmensa mayoría del pueblo de México la tenemos que proteger y que paguen impuestos los que más tienen, no el pueblo de México que es a quien nos debemos.” Y en eso hay congruencia, porque se puso en marcha una Cruzada Nacional Contra el Hambre, para que los mexicanos puedan ejercer un derecho que está en la Constitución, que es el derecho a la alimentación, porque no podemos permitir como funcionarios, gobernantes, servidores públicos; no podemos estar tranquilos, dormir tranquilos, si en este país hay niños y niñas que se duermen sin haber comido.
No podemos estar tranquilos y sentir que estamos realizando un trabajo a favor de la gente, si en este país hay mujeres que se quitan el plato de la boca para poder dar de comer a sus hijos. Porque eso pasa. ¿Sí o no, mujeres? Y por eso el presidente dijo: “tenemos que hacer esta Cruzada Nacional Contra el Hambre, que no se trata de repartir despensas; se trata de fomentar todo un esfuerzo para que la gente tenga derecho a la alimentación, a la vivienda, a la salud, a los servicios, para que la gente viva con dignidad.
Una Cruzada Nacional Contra el Hambre que tiene sus comedores comunitarios, que tiene sus huertos familiares, como se está haciendo aquí en Durango y, sobre todo, que se realiza de manera diferente: estamos construyendo la política social desde abajo, con la gente, con la comunidad. Ustedes, en sus asambleas están definiendo las prioridades de lo que vamos a realizar en la comunidad. Esa es la gran diferencia de una política social que se basaba en una relación individualista. Lo que hemos hecho es rescatar la tradición solidaria y comunitaria del pueblo de México, y ustedes son la mejor garantía de que esta política social va a funcionar y va a dar resultados. ¡Ya los está dando! Hace diez meses que pusimos en marcha la Cruzada; la población objetivo fue de siete millones de mexicanos que padecen pobreza extrema alimentaria y hoy, a través de los diversos programas, en tan sólo diez meses, estamos llegando a más de dos millones de mexicanos y mexicanas que hace diez meses no tenían acceso al alimento y que hoy están comiendo gracias a la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Y estamos llegando cambiando.
Comunidades rurales como las que podríamos pensar de El Mezquital, a las que no llegaba la leche Liconsa, hoy está llegando por primera vez la leche Liconsa subsidiada a estas comunidades rurales y marginadas del país. Y a comunidades urbanas, porque cuando hicimos la propuesta de los municipios de la Cruzada Nacional Contra el Hambre nos decían ¿por qué incorporan ciudades como Durango o como Gómez Palacio, si ahí no hay pobreza? Y nosotros decíamos a nuestros críticos que fueran a estas ciudades, que las conocieran y vieran cómo hay zonas, colonias y las franjas todavía semiurbanas de estos lugares donde hay pobreza y hay hambre, y tienen que participar en la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Me da realmente gusto que en el evento de hoy estemos demostrando y ratificando que es ya un hecho en estas ciudades, como Durango, la Cruzada Nacional Contra el Hambre, y que sobre todo tenemos como objetivo derrotar un gran mito, una mentira: que la gente que vive en pobreza -se piensa y algunos creen- sólo puede vivir del subsidio. ¡No! La gente puede ser pobre, pero tiene mucha dignidad. No quieren que les den; quieren apoyos para trabajar, para sacar adelante a sus familias. ¡Y más cuando somos mujeres! Ponemos el puesto de quesadillas en la esquina, pero nuestros hijos salen adelante. Entonces, lo único que queremos es un apoyo que nos respalde, que nos ayude, y por eso los proyectos productivos son una parte muy importante de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
Y están los otros dos grandes programas que puso en marcha el presidente Enrique Peña Nieto: el programa 65 y Más, que permitió ampliar esta pensión universal de 70 años a 65. Hoy este programa ya es ley, ya lo aprobó el Congreso de la Unión, y ya no importa qué gobernante venga: va a ser una obligación esta pensión universal, gracias a la reforma hacendaria que aprobaron los diputados recientemente.
Y para que se tenga una idea: en ocho años de existir el programa 70 y Más, de 2004 a 2012, se habían afiliado tres millones de personas. Nosotros recibimos un padrón de tres millones. En tan sólo diez meses, gobernador, en tan sólo diez meses, llevamos dos millones de afiliados más; en diez meses hemos hecho el 60 por ciento de lo que se hizo en ocho años.
Estamos trabajando a favor de la gente.
Y es un programa que va a ser universal. Sin importar su condición social, todo adulto mayor de 65 años tendrá derecho a esta pensión universal. Es lo justo, no estamos regalando nada.
Es el dinero de la gente, de los ciudadanos, que regresa a los ciudadanos a través de estos programas sociales. Y finalmente, el otro gran programa, el Seguro de Vida para Jefas de Familia. Yo soy madre, al igual que muchas de ustedes, y sé que una de nuestras más grandes preocupaciones es saber qué pasaría si llegamos a faltar. ¿Qué pasaría con nuestros hijos? Nos dormimos, nos acostamos en la noche y decimos: “caray, si algo nos pasa ¿qué sería de nuestros hijos?” ¿Sí o no? Y muchas tenemos a nuestra madre… Yo todavía hablo en presente y hasta me duele. Muchas tienen a su madre y ese es un gran respaldo; la mía lo fue siempre, mientras mi hija era pequeña.
Pero nos da una enorme angustia, si somos mujeres al frente del hogar, madres solteras; uno de cada cuatro hogares está encabezado por una mujer; en uno de cada cuatro hogares el sostén de la familia es una mujer. ¿Y si esta mujer falta? ¿Qué es, qué pasa con estos niños? Y entonces, el presidente Peña pensó: “tenemos que proteger a esas mujeres y tenemos que proteger a sus hijo”, y por eso este Seguro para Jefas de Familia que, en tan sólo diez meses, ya tiene a un millón y medio de mujeres inscritas y hoy, como lo ha dicho el gobernador, hemos sido testigos de cómo este seguro funciona. Nadie, nadie puede reparar la pérdida de una madre que muere. Nadie. Pero, por lo menos, podemos garantizar que sus hijos tengan un presente y un futuro. Y gracias a este seguro, Cristian, como otros niños, van a ser el día de mañana hombres y mujeres de bien porque desde pequeñitos hasta que terminen la universidad van a tener su apoyo mensual gracias al Programa de Seguro de Vida para Jefas de Familia, del presidente Enrique Peña Nieto.
Tenemos que estar unidos como mexicanos.
En esta lucha contra la pobreza, contra el hambre, no hay colores. Aquí la única camiseta, la única bandera que portamos, es la de nuestra patria. Todos somos mexicanos, todos pertenecemos a este país que es grande, que tiene todo para que su pueblo viva feliz, viva en paz y en ese empeño, en ese anhelo, en ese sueño es que trabajamos los que tenemos el honor de pertenecer al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
Y el mayor sueño: un México sin hambre.
Muchas gracias.
ooOoo