La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Delegación Álvaro Obregón pusieron en marcha acciones para el mejoramiento de viviendas, con la instalación de sanitarios en la Colonia Olivar del Conde, Primera Sección.

En esta jurisdicción del Distrito Federal, 2.4 por ciento de la población enfrenta condiciones de pobreza extrema y 1.9 por ciento se encuentra en pobreza extrema y carencia alimentaria, de acuerdo con las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social –Coneval-.

En la calle 9, Manzana 10-B, Lote 10, habitan 20 integrantes de las familias Guerrero Galván y Guerrero Gómez, en un espacio menor a 200 metros cuadrados. Aquí se inició la instalación de dos de los 357 núcleos sanitarios, que se acompañarán simultáneamente de 357 mejoramientos de fachadas, como resultado de los acuerdos y colaboración entre la Delegación de la Sedesol en el Distrito Federal y la Delegación Álvaro Obregón.

Seriamos muy egoístas si nos negáramos a la participación y colaboración del gobierno federal, afirmó el jefe delegacional Leonel Luna. “Este es un asunto de instituciones, no de ideologías, las cuales dejamos para los partidos políticos. Aquí se trata de trabajar, de ponernos de acuerdo, de impulsar proyectos y programas que beneficien a la población”.

El jefe delegacional en Álvaro Obregón dijo ante los vecinos de la colonia Olivar del Conde que con el Programa de Empleo Temporal de la Sedesol se comenzarán a pintar las fachadas y a colocar pisos firmes para mejorar la imagen de la demarcación.

Mencionó que para enfrentar la pobreza en el Distrito Federal se requiere de la participación y colaboración de los tres niveles de gobierno: delegacional, de la ciudad y el federal, ya que de otra manera sería prácticamente imposible atender los rezagos históricos que enfrentan familias y colonias.

Se trata de una atención integral de la Sedesol para la Delegación Álvaro Obregón, que contará con 1,191 acciones de piso firme, reforzamiento de muros y techumbres, con una inversión federal de 9.5 millones de pesos. De la misma forma, se realizarán 2 mil acciones en Iztapalapa y 1,361 en Tlalpan.

El delegado de la Sedesol en el Distrito Federal, Sixto Hoyos Zamora, aseveró que “cuando hay diálogo, responsabilidad y sensibilidad, se pueden hacer muchas cosas, como pintar fachadas y mejorar los interiores de las viviendas con núcleos sanitarios, que va a permitir a las familias dignificar sus condiciones de vida, al contar con un sanitario, lavabo, regadera, muros y techos de concreto”.

Aquí hemos vivido siempre…

Narran los vecinos de la colonia Olivar del Conde que cuando el cielo es transparente se miran los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, como ha quedada plasmado en la pintura de fondo que tiene el nicho de San Judas Tadeo, obra de Naheli R., pintor del barrio, ubicado en la calle 9. Cuando hay contaminación, si acaso la vista alcanza al complejo comercial Santa Fe.

A escasos minutos de Santa Fe, centro comercial representante del esplendor económico de la ciudad, la Olivar del Conde es una zona de tradición, donde las familias viven aquí porque aquí vivieron sus padres, sus abuelos, y aquí vieron la primera luz.

Pero la pobreza y la violencia también forman parte de esa tradición, que la convirtieron en una zona a la que nadie quería entrar al atardecer. Apenas antier se registró un asalto a una tienda, donde los presuntos delincuentes resultaron muertos.

En la pendiente de la Calle 9, Manzana 10B viven cinco familias Guerrero Galván y Guerrero Gómez, todas ellas “chivas de corazón, aunque estén en el último lugar”, cuenta Salvador, uno de los beneficiarios con los 357 núcleos sanitarios que instalará la Sedesol.

Frente a su casa, pintada en color melón y guardapolvo ladrillo, Salvador posa para la foto con sus familiares. Junto a ellos se sienta “Popeye”, un perro mezcla de Golden Retriever y corriente. Él también es parte de la familia.

Salvador lleva puesta la camiseta, la de las “chivas” y la del barrio. Un barrio donde las cosas no son fáciles. Él es asistente de carpintería; Jesús, pintor de casas; Arturo, albañil; Rubén, árbitro de fútbol, y Lidia, mesera. Todos ellos viven en tres habitaciones desde hace mucho, desde siempre, y se mantienen con lo poco que ganan.

En la Olivar del Conde, las señoras se reúnen junto al nicho de San Judas Tadeo, hoy carente de la imagen del santo. Tampoco está la de la Virgen de Guadalupe. A ambas las llevaron a retocar porque están cercanas las fiestas barriales: la de San Judas, el 28 de octubre, y van a cerrar la calle porque va a haber carnitas y mariachis por la tarde, para rematar en noche con el baile amenizado por el sonido La Conga. Y el 12 de diciembre, por supuesto que se la van a “amanecer” con las mañanitas a la Virgen y la tamaliza.

Vivir aquí no es fácil -dice Doña Luisa María-. Los viciosos vienen de otros barrios a robar. Varias veces hemos pedido que nos repongan las luminarias, porque los malos las rompen, y que nos pongan cámaras de seguridad.

Pero no todo es tragedia. Doña Perla cuenta que lo bonito de la calle, pese a la pobreza, es la fiesta del 24 de diciembre, donde todos los vecinos salen y se forman con más de 100 niños Dios para que los adoren chicos y grandes. “Desde aquí comienza la fila y todos vamos dándole un besito a los niños y dejándole un dulcecito. Antes hasta había comida, pero cuando murió Don Juan, que era el que organizaba todo, eso se acabó”, cuenta Doña Julia, mujer de baja estatura, pelo corto y entrecano.

Es una imagen urbana, de la gran ciudad y de sus habitantes en la colonia Olivar del Conde, que sueñan con un valle apacible y azul, con una ciudad más habitable y en paz, como la plasmó el “pintor del barrio” en su mural. 

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