La experiencia de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) es fundamental para el desarrollo de programas y acciones específicas para disminuir la desnutrición y la pobreza alimentaria en los ámbitos rural y urbano, señaló María Angélica Luna Parra, titular del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol).

Explicó que la Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNCH) es una estrategia de inclusión y bienestar social implementada a partir de un proceso participativo de amplio alcance, cuyo propósito es conjuntar esfuerzos y recursos de los tres órdenes de gobierno, así como de los sectores público, social y privado, para abatir la vulnerabilidad social en la que vive un amplio sector de la población.

Al dar la bienvenida a representares de OSC y funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Luna Parra afirmó que la Cruzada es uno de los ejes transversales de la política social y del combate a la pobreza del Gobierno de la República.

Durante la reunión de trabajo, “Estrategia para la implementación de comedores en los municipios prioritarios de la CNCH”, efectuada en el salón Colosio del Indesol, la funcionaria escuchó las exposiciones de las OSC e intercambió opiniones y puntos de vista en torno a las diversas actividades que realizan en las comunidades donde trabajan.

La titular del Indesol puntualizó que “estas sesiones de trabajo aportan experiencias y ponen de manifiesto variables que deben ser incluidas en el diseño y desarrollo de planes, programas y acciones del Gobierno de la República”.

Las OSC participantes abordaron la forma en que se organizan y ponen en marcha los comedores comunitarios, considerando las características particulares de cada región, tanto en comunidades indígenas como en zonas marginales urbanas, y los obstáculos que han tenido que superar.

También se presentaron proyectos de capacitación para cultivar hortalizas en huertos familiares, de traspatio y microinvernaderos con riego tecnificado.

Las asociaciones civiles coincidieron en que estas técnicas contribuyen a que las familias mejoren su economía, ya que comercializan o intercambian sus cosechas con otros pobladores, además de que consumen alimentos sanos, producidos por ellos mismos con fertilizantes orgánicos.

Las OSC asistentes capacitan también en temas de nutrición, salud de la familia; desarrollo y fortalecimiento de capacidades, así como en el cuidado del medio ambiente, a comunidades de alta marginación en los estados de Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Yucatán, Campeche y Puebla.

Las organizaciones fomentan el uso de materiales de reciclaje como botellas de vidrio, plástico, latas y llantas para los invernaderos y hortalizas que producen, como lechugas, jamaica, tostadas, chiles, berenjenas, tomate, calabazas, cebollas y cilantro, los cuales generan, según los exponentes, mayores niveles de producción.

Los representantes de las organizaciones señalaron que también encuentran con problemas de violencia intrafamiliar, drogadicción, alcoholismo y vandalismo, por lo que urgieron a los tres niveles de Gobierno a atender la problemática en esas regiones.