Ante la pobreza y la desigualdad existentes en el país, no hay colores ni partidos políticos, enfatizó la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, al responder a los cuestionamientos que le hicieron siete legisladores de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, a quienes manifestó que la desconfianza en la aplicación de los programas sociales no se acabará “cerrando ventanillas y afectando a quienes menos tienen”.

La titular de la Sedesol agregó que para lograrlo se requiere crear un Padrón Único de Beneficiarios, en el que se muestre claramente quién recibe recursos y de qué programas, sean federales, estatales o municipales, y unificar los programas de desarrollo social, para evitar duplicidades, porque a final de cuentas los recursos que se entregan son los mismos.

La funcionaria fue cuestionada por los diputados María Fernanda Romero Lozano, de Movimiento Ciudadano; José Arturo López Cándido, del Partido del Trabajo (PT); Judit Magdalena Guerrero López, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); Christina Olvera Barrios, del Partido Nueva Alianza (Panal); Uriel Flores Aguayo, del Partido de la Revolución Democrática (PRD); Mario Alberto Dávila Delgado, del Partido Acción Nacional (PAN), y Francisca Elena Corrales y Corrales, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), todos ellos integrantes de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados.

A ellos pidió la secretaria de Estado enriquecer la Cruzada Nacional Contra el Hambre, que no es una estrategia del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ni de la Sedesol, sino de todo México. Asimismo les hizo saber que ha sostenido reuniones en la Comisión Nacional de Desarrollo Social para modificar las reglas de operación de los programas sociales, para que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan.

“Estamos haciendo un trabajo colegiado y lo hacemos lo mismo con gobernadores del PRI como con los del PAN y los del PRD, porque no nos importa el signo político”, para posteriormente responder que era necesario iniciar con la Cruzada Nacional Contra el Hambre, “porque el hambre, la pobreza extrema no esperan a que haya diseños perfectos de las reglas de operación”.

Seguidamente puntualizó que mientras las tasas de crecimiento del país no sean mayores al 5 por ciento, sólo vamos a seguir conteniendo la pobreza; “por eso digo que la reforma hacendaria del presidente Enrique Peña Nieto es una reforma social, porque se basa en el principio de afectar al que más tiene, de que pague más quien más gane”.

La titular de la Sedesol mencionó que lo que algunos no soportan es que se acaben los privilegios, “por lo que no puedo entender que gente desde la izquierda se oponga a estas reformas. Ya es tiempo de que quienes más tienen aporten un poco al país.”

Por eso, continuó, es necesario avanzar en las reformas para que México crezca. “Seguimos con este crecimiento mediocre o tomamos la decisión de ir hacia adelante, porque las reformas también tienen mucho qué ver con el avance en la inclusión y en la integración de todos los mexicanos”.

Destacó que la Sedesol no tiene subejercicio presupuestal, pues hasta la fecha ha ejercido el 96 por ciento de los recursos que le fueron asignados para los diferentes programas sociales a su cargo. 
Anteriormente, al hacer su posicionamiento ante las Comisiones Unidas de Desarrollo Social, Igualdad de Género y de Asuntos Indígenas, en la Cámara de Diputados, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, señaló que la política social de nueva generación que impulsa el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, se basa en un enfoque de derechos para crear un México de inclusión social.

Para avanzar a una seguridad social universal, reiteró que es necesario crear salidas productivas a los programas sociales para generar empleo e ingreso, y para eso la política social se hace desde abajo, desde los municipios y los estados, para lograr trascender la visión asistencialista.

“La pobreza, dijo, tiene cara de mujer en México, y si es de mujer indígena, es aún mayor, por eso debemos abatir la desigualdad de género”.

Por otra parte, mencionó que la Cruzada Nacional Contra el Hambre es una estrategia integral, no solamente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), por lo que contempla programas de educación, vivienda, salud, servicios básicos de la vivienda, opciones productivas, y trabaja en los 400 municipios donde vive la población objetivo, que tiene pobreza extrema y carencia alimentaria.

Asimismo señaló que al trabajar en los 400 municipios, “en ninguno hubo petición alguna de carácter político, porque trabajamos de la mano con gobernadores y presidentes municipales de todos los partidos”.

La funcionaria federal recordó que a pesar del incremento de recursos para el combate a la pobreza, ésta se ha mantenido. “Por eso, México tiene que crecer y tenemos que discutir desde la lógica del crecimiento económico y el desarrollo social que el país necesita cambios y reformar para lograr un mayor crecimiento y una mejor distribución del ingreso”.

Hay que reflexionar no sólo en el rediseño de los programas sociales, sino en el crecimiento del país, por lo que es importante señalar que fue un acierto no haber considerado la aplicación del impuesto al valor agregado (IVA) a los alimentos y a los medicamentos en la iniciativa de reforma fiscal, porque así se protegió a 14 millones de personas que hubieran caído inmediatamente en la pobreza.

En el turno de los legisladores de la Comisión de Asuntos Indígenas, Robles Berlanga, señaló que se modifican las reglas de operación de los programas sociales, “para que los pueblos originarios del país sean prioritarios, porque tenemos una deuda histórica con ellos que debemos saldar; los habitantes de las comunidades indígenas son sujetos plenos de derechos, no clientelas; son ciudadanos de primer nivel, con derechos”. 

La funcionaria fue cuestionada por los diputados Samuel Gurrión Matías, del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Margarita Licea González, del Partido Acción Nacional (PAN); Vicario Portillo Martínez, del Partido de la Revolución Democrática (PRD); José Angelino Caamal Mena, del Partido Nueva Alianza (Panal); Amílcar Augusto Villanueva Trujillo, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); Héctor Hugo Roblero Gordillo, del Partido del Trabajo (PT), y Juan Luis Martínez Martínez, de Movimiento Ciudadano.

Acerca de la evaluación del diagnóstico de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, presentada hace unos días por el Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas Sociales –Coneval-, la titular de la Sedesol mencionó que el Coneval reconoce avances en dos municipios de la Cruzada, como son Mártir de Cuilapan, en Guerrero, y Zinacantán, en Chiapas. Lamentablemente, prosiguió, el agua se llevó todo lo que habíamos construido. 

El Coneval, continuó la funcionaria federal, estableció retos para la Cruzada Nacional Contra el Hambre, más que señalar fallas. “Debe considerarse que se trata de una estrategia de largo plazo, y que los problemas de pobreza, de desigualdad, no van a solucionarse de la noche a la mañana, además de ser una estrategia integral, que además de lo alimentario busca la universalidad de los programas sociales, la pensión para la vejez, el desempleo, la generación de empleos y la misma reconversión de los programas sociales.

“No se puede resolver todo en nueve meses, pero sí podemos sentar las bases para que todo cambie; hay que romper el mito de que los pobres no son productivos, y hay que dejar de verlos como gente a la que hay que subsidiar, para verlos como alguien a quien tenemos que apoyar para que salga adelante a través de opciones productivas”.

Por eso se hace un rediseño del Programa Oportunidades, porque debe tener salidas productivas para la gente a la que hace transferencias económicas, como es el caso de los habitantes de Mártir de Cuilapan y de Cochoapa, en Guerrero, y buscar que sean las mujeres quienes reciban ese beneficio.

A los integrantes de la Comisión de Igualdad de Género, la funcionaria federal dijo que los programas de la Sedesol empoderan a las mujeres, pero también las cargan de obligaciones que, por lo menos, deberían ser compartidas por los hombres.

“Hay muchos retos que debemos ir resolviendo, porque si bien el 90 por ciento de las beneficiarias del Programa Oportunidades son mujeres, no es justo que sólo ellas tengan que llevar a los hijos al Centro de Salud, a la escuela… por lo que es necesario que los hombres cumplan también con esa corresponsabilidad”.

Con la instrumentación de la estrategia de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, continuó, pudimos constatar que las mujeres son las primeras que dejan de comer para que sus hijos puedan alimentarse; “de ahí que el derecho a la alimentación tenga mucho qué ver con las políticas de género”.

La funcionaria fue cuestionada por los diputados Aida Fabiola Valencia Ramírez, de Movimiento Ciudadano; Ruth Zavaleta Salgado, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); Dora Ma. Guadalupe Talamante Lemas, del Partido Nueva Alianza (Panal); María Guadalupe Moctezuma Oviedo, del Partido de la Revolución Democrática (PRD); Carmen Lucía Pérez Camarena, del Partido Acción Nacional (PAN), y María Leticia Mendoza Curiel, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a quienes dio a conocer que la Sedesol trabaja conjuntamente con el Instituto Nacional para las Mujeres (Inmujeres) a fin de que haya Centros Integrales para la Atención de la Mujer (CIAM) en los 400 municipios que atiende la Cruzada Nacional Contra el Hambre”. 

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