Doctor Eruviel Ávila Villegas, Gobernador del Estado de México.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina.

Diputado Francisco Rodríguez Posada, Presidente de la Quincuagésima Octava Legislatura del estado.

Magistrado Baruch Delgado Carbajal, Presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Licenciado Juan Salvador Montoya Moya, Presidente Municipal de Teoloyucan.

Licenciada Yuriria Mascott Pérez, Directora General del Servicio Postal Mexicano.

Distinguidos funcionarios estatales y municipales que nos acompañan.

Señores legisladores, jóvenes estudiantes, damas y caballeros, compañeros de la prensa, compañeros de armas, muy buenos días.

Como soldado de la República, es gran distinción encontrarme en esta emblemática localidad, ─sitio en el que se consumó uno de los hechos más importantes en la historia de México─, para atestiguar con la honrosa representación del Ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, la Ceremonia Conmemorativa al nonagésimo noveno aniversario de la Firma de los Convenios de Teoloyucan.

Evento que ofrece excelso marco para la develación del monumento a la “Institucionalidad del Ejército Mexicano” y la cancelación del segundo timbre postal conmemorativo al centenario de esta fuerza armada; gestos ambos que agradezco en nombre de todos los militares de tierra.

Nuestra historia militar está marcada por acontecimientos que dejaron huellas imborrables en el devenir del país, dando rumbo y guía al México actual, al México del futuro.

Sucesos de gran significado y de orgullo nacional que dan sentido al presente y son base firme y ejemplo para seguir construyendo el México que todos queremos, el México que alcance su máximo potencial.

La Revolución Constitucionalista es uno de estos acontecimientos; esta segunda etapa de la Revolución Mexicana, fue abanderada por notables personajes ante la usurpación de la primera magistratura de la nación.

Venustiano Carranza, Obregón, Villa, Pablo González, Pánfilo Natera, por citar sólo algunos, enarbolando el Plan de Guadalupe y representando la voluntad de la sociedad de aquella época, combatieron y vencieron a las tropas Huertistas, logrando la preservación del orden constitucional.

Desde la promulgación del citado Plan, el 26 de marzo de 1913, las Fuerzas de Carranza como su primer jefe, avanzaron decididamente hacia la capital de la república.

Este avance militar, paralelamente a presiones del exterior que apoyaban la legalidad, propiciaron que el usurpador renunciara a la presidencia y abandonara el país; la ilegitimidad había sido desterrada.

A principios del mes de agosto del año 1914, la Ciudad de México prácticamente se encontraba rodeada por las divisiones del noroeste, noreste, y del ejército libertador del sur; sucesos que llevaron a la rendición de las fuerzas que guarnecían la plaza.

La capitulación tuvo lugar precisamente en este representativo sitio hace ya 99 años, el 13 de agosto de 1914, mediante la firma de los llamados Tratados de Teoloyucan; singular acto que se realizó sin formalidades sobre la salpicadera de un automóvil y bajo la sombra de un árbol imprimiendo el sello de victoria constitucional.

Estos documentos son de gran importancia en la historia nacional e institucional; se trata de dos convenios, que establecieron las condiciones de entrada de las Fuerzas Constitucionalistas a la Ciudad de México y la inminente disolución de aquel ejército de herencia Porfirista.

Las consecuencias fueron inmediatas; el 15 de agosto el General Álvaro Obregón ingresa a la Ciudad de México y cinco días después, solemnemente arriba el primer jefe del Ejército Constitucionalista.

Es de reconocerse el profesionalismo que después de aquellos sucesos tuvieron generales, jefes y oficiales del entonces Ejército Federal, que ante la firma de dichos convenios, con espíritu patriótico se adhirieron al nuevo proyecto de nación y castrense, quedando a disposición de Carranza.

Este hecho histórico consolida a la nueva Institución Armada, el Ejército Constitucionalista, el Ejército Nacional… El Ejército Mexicano… nuestro Ejército… El Ejército de Todos; institución emanada del pueblo mismo, forjada para su protección y fraguada para salvaguardar la soberanía nacional y los más altos intereses de la Patria.

El significado valioso de estos convenios, es el refrendo del decreto emitido por el Congreso de Coahuila el 19 de febrero de 1913, que había otorgado facultades extraordinarias a Don Venustiano Carranza para armar fuerzas en favor del sostenimiento del orden constitucional.

Precepto germinal, motivo, causa y razón de los festejos que este año los gobiernos de la república, de las entidades federativas y de los diversos municipios, así como la sociedad en general realizan, a lo largo y ancho del territorio nacional, por el Centenario de este Ejército.

Desde entonces, la Fuerza Armada permanente de México, ─El Ejército, La Armada y la Fuerza Aérea─, ha evolucionado sólidamente.

En este trayecto, hemos concebido una identidad clara en cada mujer y hombre que porta orgulloso el uniforme de la patria, en la que la lealtad y el honor son virtudes imprescindibles.

Los soldados y marinos han sido partícipes en cada uno de los momentos de trascendencia histórica de la nación, muchos han ofrendado su vida defendiendo las más nobles causas; la develación de este monumento y la cancelación de la estampilla postal conmemorativa, son reconocimientos justos para todos ellos.

Con este legado histórico y con el esfuerzo diario de las tropas de tierra, mar y aire,   desplegadas en todo el territorio nacional, proporcionando seguridad a la sociedad el instituto armado reafirma su compromiso por México… el compromiso por la protección de los mexicanos.

Instrucción esta emanada de nuestro Comandante Supremo, El Ciudadano Presidente de la República, que cumplimos con ahínco, firmeza y decisión, colocando el bienestar de los ciudadanos en el centro de nuestro actuar, para lograr un México en Paz.

Sólo con esta visión se puede entender la disciplina, fortaleza y madurez que muestran las tropas ante la cerrazón e intolerancia; el liderazgo militar en todos sus niveles, tiene muy claro que antes del uso legítimo de la fuerza, en defensa de su integridad y la de los ciudadanos, siempre se preferirá, se dará prioridad y énfasis al diálogo y al acuerdo.

El Instituto Armado, es y seguirá siendo, factor de estabilidad nacional; ¡que nadie lo dude!, continuaremos cumpliendo los cometidos de seguridad y protección de la sociedad para los que hemos sido llamados; estamos preparados para este elevado propósito.

Amable auditorio:

La paz y seguridad por la que la sociedad, gobiernos e Instituto Armado nos esforzamos todos los días, debe fincarse en el cumplimiento de la ley y el consenso permanente que muestre la voluntad nacional, siempre para lograr el bienestar de todos los mexicanos.

Esa es la enseñanza que abrevamos de quienes hicieron posible la firma de los tratados de Teoloyucan, en evidencia clara de anteponer el interés de la nación a los intereses personales.

La esencia de ese gran acontecimiento, nos recuerda que es posible lograr acuerdos entendiendo la preocupación social por la seguridad; por eso nuestro accionar siempre será teniendo como objetivo prioritario, el salvaguardar lo más preciado que tiene nuestra patria… su gente.

Los actos que acabamos de atestiguar, se suman a los múltiples gestos de aprecio que hemos sido objeto en este Año de la Lealtad Institucional y Centenario del Ejército Mexicano; hechos inéditos que son reflejo de la confianza social que prevalece por el Instituto Armado.

Esas muestras de reconocimiento a las Fuerzas Armadas, nos motivan para continuar evolucionando como institución al servicio de la nación y al nivel que demanda el desarrollo del país.

Ratificamos ante ustedes el gran ánimo, la elevada moral y la voluntad ferviente de seguir encausando toda nuestra pasión, por ese proyecto supremo y común al que llamamos: México.

Muchas gracias.