Están organizados en unidades armadas, equipadas y adiestradas, integradas con personal voluntario de ejidatarios mexicanos por nacimiento y  que no adquieran otra nacionalidad.

Tienen como misión cooperar con las tropas en las actividades que éstas lleven a cabo, cuando sean requeridos para ello por el mando militar. Son considerados como un apoyo de carácter extraordinario al servicio de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Dentro de las obligaciones de las Defensas Rurales, destacan las de vigilar la población y sus entornos lo que desde luego redunda en un beneficio común inspirado en el orden y la paz social.

También, deben servir al Ejército Mexicano y a las autoridades en general como medios de información de acontecimientos vinculados con la comisión de presuntos delitos contra la salud, así como de los contemplados por la Ley de Armas de Fuego y Explosivos.

Algunas veces actúan como un auxiliar en actividades de lucha contra el narcotráfico, para lo cual deben contar con la autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Como un estímulo a la labor desempeñada por los miembros de tales defensas, la Secretaría de la Defensa Nacional otorga reconocimientos y condecoraciones a aquellos rurales que realicen actos de valor y mérito extraordinarios.