1. INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial sistémica es uno de los factores de riesgo para enfermedad cardiovascular mas frecuentes y en términos generales es la resultante del gasto cardiaco (volumen sanguíneo bombeado por el corazón en un minuto) y la resistencia que ofrecen los vasos arteriales (que llevan el flujo sanguíneo cargado de oxigeno y nutrientes), principalmente los de mas pequeño calibre, también reconocidos como vasos de resistencia (resistencias periféricas), aunque recientemente también los grandes vasos reconocidos como macro circulación o vasos arterias simplemente de conductancia se han reconocido como importantes en determinar la presión Intra-arterial (presión aórtica central). Por lo tanto la hipertensión arterial sistémica, es la resultante de múltiples mecanismos fisiopatológicos involucrados tanto en el volumen latido, como en la macro y micro circulación.
El diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial sistémica debe ser de interés para todo
médico, ya que es uno de los factores de riesgo cardiovascular modificable más frecuente.
Su escrutinio debe formar parte de toda evaluación de la salud. Su búsqueda intencionada y
tratamiento es una estrategia útil y costo-efectiva en la prevención de la morbilidad y mortalidad
cardiovascular.
El término “Hipertensión Arterial Sistémica” incluye un grupo heterogéneo de condiciones asociadas con una amplia gama de riesgo cardiovascular. La heterogeneidad de las diferentes formasde presentación, tipo y condición co-mórbida asociada obliga a diagnosticar la característica,tipo y severidad de la anormalidad; las implicaciones pronósticas del fenotipo y los niveles de presión, están generalmente asociados a aspectos genético-ambientales.
Su identificación sistemática y abordaje diagnostico adecuado aporta información útil ya que
algunas formas de hipertensión arterial primarias se asocian con otras patologías cuya búsqueda
se vuelve obligada (como sucede con la coartación de la aorta, o la renovascular).
Durante el ciclo cardiaco la contracción del ventrículo izquierdo dependerá de la magnitud del
estiramiento de las fibras (Ley de Frank-Starling), volumen y la fuerza o trabajo de contracción
(dp/dt) iniciando la fase sistólica, la apertura de la válvula aórtica que en condiciones normales no
ofrece ninguna resistencia hace que el ventrículo confronte su poscarga natural, las resistencias
vasculares arteriales, de la complacencia o elasticidad de las arterias, dependerá el trabajo
necesario del músculo cardiaco para que el ventrículo vacíe su contenido, el impulso máximo
alcanza determinada presión intraarterial y denominada presión arterial sistólica. Al terminar su
vaciamiento el ventrículo izquierdo, la elasticidad o complacencia de los vasos arteriales ejercen
una retracción y presión sobre el volumen sanguíneo, que intentan regresar al flujo, pero al
cerrarse las valvas de la aorta, permite medir el grado de resistencia vascular en la diástole
(fase de relajación y llenado ventricular), denominada como presión Arterial Diastólica. Ambas
se miden en mmHg y su diferencia se conoce como Presión de pulso.