Los dos primeros artículos abordan el tema de la violación de los derechos humanos y reproductivos durante la atención institucional del embarazo, parto y puerperio. La violencia obstétrica. Una forma de patriarcado en las instituciones de salud, fue escrita por Hernán José García Ramírez, José Alejandro Almaguer González y Vicente Vargas Vite. Los autores trabajan en la Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural de la DGPLADES, en donde han instrumentado un Modelo de Atención Intercultural a las Mujeres durante el Embarazo, Parto y Puerperio. Dicho modelo deriva de una investigación cualitativa realizada con personal de salud en 17 entidades y con mujeres usuarias de cuatro estados: Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas.

Este trabajo aborda la violencia obstétrica como una forma de violencia institucional y patriarcal, así como las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Nacional de Derechos Humanos para la Atención Perinatal, respecto a la atención institucional debida a mujeres, familiares y personal de salud, víctimas de la violencia obstétrica. Los autores presentan ejemplos positivos en ocho estados de la República y dan voz a un caso específico de violencia institucional padecida por parte del personal de salud, el relato anónimo de una médica que renunció a la residencia para obtener su especialidad al sentirse obligada a participar en prácticas médicas faltas de ética y respeto a la integridad física de las mujeres embarazadas y en situación de parto.

El segundo artículo, de Luis A. Villanueva Egan, El maltrato en las salas de parto: reflexiones de un gineco-obstetra, fue recientemente publicado en la revista de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed). El autor expresa, a partir de su experiencia en la práctica gineco-obstétrica, cómo la credibilidad en la máxima autoridad y el “saber incuestionable” del personal médico aunado a las carencias de la estructura hospitalaria, justifica que no se tome en cuenta la opinión de las usuarias de instituciones públicas de salud, concebidas como ignorantes e incapaces de participar activamente en la toma de decisiones relacionadas con su salud. Esto lleva a desoír el saber de las mujeres en situación de parto, e impedir la apropiación de su derecho a una atención obstétrica que debería ser fraterna, de calidad y preventiva de casos de morbi-mortalidad materno-infantil.

La violencia también puede ser simbólica y puede ser ejercida por una persona hacia sí misma, por influencia de concepciones socioculturales aprendidas. La autoimagen de un cuerpo más delgado o más obeso del que se tiene en referencia con parámetros objetivos como el Índice de Masa Corporal (IMC), puede depender tanto de los niveles de autoestima como de las creencias de un grupo social. Ana Gabriela Romero Juárez, Sara Elena Pérez-Gil Romo y Claudia Paz Tovar, son autoras de Cómo me veo, cómo me ven y cómo miden mi cuerpo. Estudio de un grupo de escolares y sus madres en una comunidad de la costa de Oaxaca.

El artículo deriva de la investigación del Departamento de Estudios Experimentales del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán en que ellas participan para conocer la percepción del cuerpo en mujeres rurales de tres estados en México. Y en este trabajo se refieren en específico a una entrevista y dos cuestionarios que aplicaron a un grupo de madres y sus hijas/os de 9 a 12 años de edad, del municipio Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, en la escuela primaria Río Grande. Entre los temas que abordaron, se encuentran la imagen corporal diferenciada en niñas, niños y madres, relacionada con el IMC, así como algunas implicaciones culturales y de género en la conciencia del cuerpo, alimentaria y las prácticas alimentarias de riesgo.

En la sección Para Compartir se aborda el Programa de Prevención y Atención a la Violencia Familiar y de Género. Avances registrados de 2007 a 2009 en las 32 entidades de la República Mexicana, elaborado por Raymundo Fernández Pérez, Subdirector de Prevención de la Violencia de este Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva. Con base en el Informe General de Avances mensual reportado por las autoridades estatales, este artículo da cuenta de las líneas de acción: detección, referencia y atención especializada, seguidas por la Dirección de Violencia Intrafamiliar que el autor se dio a la tarea de sistematizar en apego a cinco indicadores: cobertura de aplicación de la herramienta de detección de violencia, a mujeres de población de responsabilidad; porcentaje de mujeres de 15 años y más, a quienes se aplicó la herramienta de detección y se encontraban en posible situación de violencia; porcentaje de mujeres en situación de violencia severa, con atención especializada y referidas de otras unidades de salud; cobertura de atención especializada a mujeres en situación de violencia familiar severa, y promedio de consultas por mujer atendida con tratamiento de apoyo psicoemocional.

La violencia de género presenta múltiples formas de agravio de la integridad, dignidad, derecho de expresión y libre tránsito de la mujer, incluido el derecho a la vida. En la República Mexicana fueron registrados –de enero de 2009 a junio de 2010- 890 feminicidios en 11 entidades. Según lo denunció el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios (OCNF), entre las entidades analizadas, aquellas que presentaron mayor índice de homicidios de mujeres en el país, son: Estado de México (309 mujeres muertas), Sinaloa (125), Tamaulipas (109), Sonora y Jalisco (83, en ambas). El OCNF integra 49 organizaciones de la sociedad civil que se dedican a defender los derechos humanos y de las mujeres en 21 estados. Cabe decir que, referidos a 2009, la información reportada por instituciones oficiales sobre la situación de la violencia hacia las mujeres en Latinoamérica, permiten ubicar a México como el tercer país con más alto índice de feminicidios (529) superado por Guatemala (720 casos) y El Salvador (579), seguido por Honduras (405) y Nicaragua (79).

En correlato con el testimonio que los autores del primer artículo exponen para ejemplificar cualitativamente la violencia institucional obstétrica que ocurre en el país, así como con respecto al artículo del Dr. Villanueva Egan, la sección Para Descifrar, expone algunas cifras de la Conamed, correspondientes a octubre 2003-2007 (Sistema de Atención de Quejas Médicas y Dictámenes), que diversos autores han discutido y documentado para Salud Pública de México en 2009 y, a nuestro juicio, complementan algunas estimaciones que en este número se hacen sobre la violencia institucional en México desde la perspectiva de las y los usuarios de los servicios de salud.

GÉNERO Y SALUD en cifras da espacio a la reseña de libros especializados en género, salud, prevención y atención de la violencia. Hernán José García Ramírez, analiza el libro de Lydia Cacho, Esclavas del poder. Un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo publicado este año. Ubica la relación trata – pornografía – explotación sexual y posible complicidad social e institucional con el narcotráfico, que aborda la periodista, contra la “normalización de la explotación sexual”. El autor de la reseña, parte del señalamiento de la violencia patriarcal y sexual para invitar a cuestionarse la posición de los varones en la sociedad mexicana y del mundo, que desdicen o niegan la existencia de la trata de mujeres y niñas, o simplemente ignoran la magnitud de este problema. La búsqueda activa de atención a los derechos humanos y la preservación de la vida en condiciones dignas se convierte en eje insoslayable de la salud y la equidad de género.

El 20 de octubre de 2010, Lydia Cacho recibió el premio PEN Pinter, el cual es otorgado cada año en honor al británico Harold Pinter (Premio Nobel 2005), a una o un escritor periodista residente en el Reino Unido y a otro/a de reconocido valor que ha sufrido persecución por manifestar sus creencias. Lydia Cacho fue detenida, hostigada y torturada en México en 2005 después de haber publicado Los demonios del edén. El poder que protege la pornografía infantil. La periodista Lydia Cacho fue absuelta en 2007 de los cargos por difamación y calumnia reclamados en su contra por Kamel Nacif, quien estuviera ligado a Jean Succar Kuri, juzgado, encontrado culpable y condenado por pornografía infantil y corrupción de menores; quien fuera denunciado públicamente por Lydia Cacho.

GÉNERO Y SALUD en cifras reitera su compromiso con los problemas de morbi-mortalidad de la población mexicana en relación con posibles condicionantes socioculturales y de género, que afectan la salud, calidad de vida y autonomía de mujeres y hombres a lo largo de la vida.