La introducción de inhibidores de la proteasa como parte de la terapia anti-VIH ha contribuido a que se dé un enorme descenso del número de personas que mueren por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Sin embargo, el uso de estos medicamentos se ha asociado a la aparición de diabetes; estudios recientes han confirmado un mayor índice de diabetes entre personas con VIH, en comparación con la población general. Esto implica que un importante número de personas, además de sufrir los efectos del virus, podrían acabar bajo riesgo de desarrollar complicaciones discapacitadoras o que pongan su vida en peligro, como la insuficiencia renal o la enfermedad cardiaca.
En este artículo, Cecilia Yoon describe los vínculos entre VIH y su tratamiento y la diabetes