B0087/México, D.F.
  • ​Esta innovación permite la producción de planta en vivero y el establecimiento de plantaciones semi-comerciales para disponer de semillas que sirvan de insumo en la industria de cosméticos, lubricantes y farmacéutica.
  • Representa una opción en el sector primario, en atención a la demanda de este producto de alto valor en países de Europa y en Japón: Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha creado nueva tecnología para la producción de planta en vivero y el establecimiento de plantaciones semi-comerciales de jojoba, lo que puede constituir una alternativa productiva en zonas áridas del noroeste del país.

A través de un sistema de riego por goteo y la variedad mejorada, se puede asegurar la obtención de semilla que sirve como insumo en la elaboración de cera líquida o aceite de uso en la industria de cosméticos, lubricantes y farmacéutica.

El investigador del Campo Experimental Todos Santos del INIFAP, en Baja California Sur, Rigoberto Meza Sánchez, señaló que, comparado con las poblaciones silvestres, con la aplicación de nueva tecnología en las plantaciones semi-comerciales de jojoba e innovaciones en la siembra, se incrementaría su producción y rentabilidad.

Esto, porque la densidad a mil 250 plantas por hectárea, con un 90 por ciento de plantas hembra, permitiría alcanzar una producción de 450 kilogramos de semilla por hectárea al año, acotó.

Agregó que es posible mejorar las cosechas a través del tiempo, toda vez que se pueden identificar las plantas de alta producción para su clonación; con esto, añadió, se mitigaría el impacto negativo sobre las poblaciones silvestres y se proporcionaría mayor protección y estabilidad ecológica a las tierras.

Se trata de una especie que presenta menor demanda de agua con respecto a los cultivos perennes convencionales, y que cuenta con características de mejor adaptación a los efectos del cambio climático, abundó.

El investigador Rigoberto Meza Sánchez recomendó de preferencia utilizar terrenos agrícolas inactivos o bien bajo esquemas en sistemas agroforestales.

Las plantaciones de jojoba, mencionó, constituyen una alternativa ecológica para proteger al suelo y mejorar el funcionamiento del ecosistema por su menor requerimiento de agua con respecto a los cultivos perennes convencionales.

Destacó que esta tecnología se debe aplicar en las zonas áridas, en terrenos planos y con disponibilidad de agua de riego, tal es el caso de los estados de Baja California, Baja California Sur y Sonora.

Indicó que los usuarios potenciales pueden ser los inversionistas y productores agropecuarios y forestales con tendencia a la diversificación productiva, para atender una demanda de alto valor en países de Europa y Japón, ya que a nivel mundial la demanda de aceite de jojoba se incrementa en 12 por ciento al año.

Localmente, comentó, se genera la posibilidad de vender los subproductos del proceso de transformación como alimento para el ganado o mejoradores de suelo.

Las plantaciones semi-comerciales para venta de semilla, de aceite o subproductos como la pasta pueden representar una atractiva fuente de ingresos y empleo para los productores.