La palma africana o de aceite ha sido utilizada desde la antigüedad para la obtención de aceite, esta palma produce dos tipos, el del fruto y el de la semilla, el primero se comercializa como aceite comestible, margarina, cremas, etc., y el de la semilla es utilizado para la fabricación de cosméticos, jabones, detergentes, velas, lubricantes, etc.

El aceite de palma africana representa casi el 25 por ciento de la producción de aceites vegetales en el mundo. Es considerado como el segundo aceite más  producido sólo superado por el aceite de soya.

La palma de aceite, de las plantas oleaginosas, es la de mayor rendimiento en toneladas métricas de aceite por hectárea. En comparación con otras especies oleaginosas, la palma africana tiene un rendimiento por hectárea varias veces superior. Es así que para producir lo que mismo que una hectárea de palma, se necesitan sembrar 10 y 9 ha. de soja y girasol, respectivamente.

Debido a esto, el cultivo de la palma africana es de gran importancia económica ya que provee la mayor cantidad de aceite de palma y sus derivados a nivel mundial.

México, en 2014 produjo 678,934 toneladas de palma de aceite, en una superficie de 76,318 hectáreas sembradas, distribuidas en los estados de Campeche, Chiapas, Tabasco y Veracruz, siendo Chiapas el que tiene poco más del 56 por ciento del total de la superficie sembrada con palma de aceite.