La flor de cempasúchil, "flor de veinte pétalos", pertenece a la familia de las asteráceas, es endémica de nuestro país y la conocemos principalmente porque con ella adornamos los altares del día de muertos, ya sea que la coloquemos en las ofrendas o bien en las tumbas de nuestros difuntos para recibirlos.

Esta planta florece después de la época de lluvias, tiene un intenso color amarillo, su tallo llega a medir casi un metro de altura y sus botones logran medir unos cinco centímetros de radio.

Se tienen registros de que la flor de cempasúchil era utilizada por los mexicas, durante la época prehispánica, la eligieron para tupir con cientos de ejemplares los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos, tradición que sigue vigente hasta nuestros días.

Pero la flor de cempasúchil no sólo es una linda flor que enmarca el día de muertos, existen datos generados por la investigación científica que, al menos preliminarmente, permiten confirmar las siguientes propiedades medicinales de esta planta: antioxidante, analgésica, antiinflamatoria, antibacteriana, antifúngica, antidepresiva y hepatoprotectora.

Este año se espera, una producción de cempasúchil mayor a las 10 mil toneladas tan sólo en Puebla, estado que ocupa el primer lugar en producción. La SAGARPA informó que además de Puebla, otras entidades donde se produce el cempasúchil son el Distrito Federal, Oaxaca, Estado de México, Morelos, Guerrero, Hidalgo, Coahuila, San Luis Potosí, Tlaxcala y Michoacán.