Si de vinos hablamos debemos saber que existen tantos tipos de vino como variedades de uvas, ya que algunos son mezclas de distintas cepas.

Existen dos tipos fundamentales de uvas para hacer vino: las blancas y las rojas (o tintas), son la materia prima pues de ellas dependen el sabor y el aroma, las principales variedades empleadas en la elaboración de los vinos tintos son: Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Pinot Noir, para los vinos blancos se emplean uvas de las cepas: Chardonay, Riesling, Chenin, Sauvignon Blanc, y Semillion.

Las variedades de uvas producidas en México son, para tintos: Barbera, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Claret, Grenache, Merlot, Misión Nebbiolo, Petite Sirah, Ruby Cabernet, Tempranillo y Zinfandel. Para vinos blancos: Chardonnay, Chenin Blanc, Fumé Blanc, French Colombard, Sauvignon Blanc y Semillion.

Los vinos se clasifican por razón de color en tinto, blanco, rosado y clarete, también por su envejecimiento, por cantidad de tipo de uvas, por presión de gases disueltos, cantidad de azúcar y denominación de origen.

Finalmente en otro tipo de clasificación podríamos decir que el tinto es intenso y apasionado, el blanco sobrio y elegante, el rosado suave y divertido; el clarete es un poco más intenso, es un vino joven y no muy comercial.

Aproximadamente el 70% del vino que se consume en México procede del exterior, principalmente de España, y de cada 10 botellas que se venden, seis son de vino tinto, tres de vino blanco (de esas tres, una es de vino espumoso) y cinco de vino rosa.
¿Sabías qué?
El Champagne es un vino blanco espumoso que está elaborado con tres tipos de uvas, de las cuales dos son tintas.