Por la mañana, tarde o noche, en cualquier ambiente, el café entrecruza destinos, labores y actitudes. Es bebida de cuantas etnias o razas hay en el mundo, todos tomadores de café... Si al café no le tocó ser el “néctar de los dioses”, es sin duda, “el elíxir de los hombres”.

El café es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, y México tiene el orgullo de ser líder productor y exportador de café orgánico en el mundo, su mercado principal es el continente europeo.

La producción de café es una actividad muy importante, tal y como lo muestran los datos del registro del Padrón Nacional Cafetalero (PNC): el cultivo del aromático se desarrolla en 12 estados de la República, a esta actividad se dedican más de 510 mil productores que cultivan aproximadamente 675 mil hectáreas. (fuente: AMECAFÉ-SIAP).

La producción cafetalera se concentra en los estados de Chiapas, Veracruz, Puebla y Oaxaca, representando el 94% del total de la producción, el 85% de la superficie cosechada.

Existen dos tipos básicos de plantas cultivadas en México: la arábica y la robusta. La primera se da a una altura de 500 a 2 mil msnm; su contenido de cafeína es de 1.5% y su sabor es suave. La robusta contiene 2.5% de cafeína y su sabor es más bien áspero.

El "café pluma" es la variedad mexicana de mayor reconocimiento internacional. Se reconoce por su aroma penetrante y distinguido que da una de las tazas más elegantes del mundo. La calidad de la tierra y las condiciones ecológicas de la cuenca del río Copalita (Oaxaca) permiten un cultivo óptimo, con sombra natural y lavado cuidadoso.

¿Sabías qué?
El café orgánico se cultiva bajo la sombra, se intercala con distintos árboles como pueden ser naranja, limón, plátano o aguacate y de esto depende la tonalidad del grano.