-DR. LUIS ALBERTO MORENO: Presidente Peña Nieto:

Usted, una de las cosas que siempre ha hablado es sobre la productividad y, sobre todo, la democratización de la productividad, y que llegaran las pequeñas y medianas empresas.

Cuando uno mira las cadenas de valor, sobre lo cual cada vez más es la evolución del comercio en el mundo, lo cierto es que en América Latina son escasamente 40 multinacionales que tienen encadenamientos productivos, que les permiten, a esas pequeñas y medianas empresas, crecer.

No hay duda de que en esto México, gracias al Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, ha logrado integrar mucho más su producción y, en consecuencia, esas cadenas de valor.

Pero tenemos cerca de nueve millones de pequeñas y medianas empresas en los países de la Alianza, qué hacer entonces para tratar, de una parte que mejoren en su productividad, pero, sobre todo, que puedan empezar a tener un encadenamiento, incluso, no solamente dentro de los países de la Alianza, sino entre los países de la Alianza y con los que estos, a su vez, empiecen a tener más cuerdos comerciales.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Gracias, Luis Alberto.

Yo lo comenté hace un momento, creo que algo muy valioso de esta Alianza del Pacífico y, además, explícitamente abordado en algún encuentro anterior que sostuvimos, cuando me tocó llegar como Presidente de México a ser parte de esta Alianza que se había iniciado hace justamente cinco años, un elemento que claramente señalamos fue: la Alianza del Pacífico no puede ser sólo para que unos cuantos se beneficien de ella.

Estamos viendo, en esta integración regional, en este mecanismo de integración regional, una forma, una ruta para lograr que haya desarrollo y prosperidad en nuestras sociedades.

Y, en consecuencia, los elementos y los componentes de esta Alianza no puede ser sólo para que algunos se beneficien de esta Alianza, de esta apertura comercial, de este libre tránsito de capitales, de personas, que son los grandes componentes de este acuerdo, celebrado entre los países que estamos hoy aquí.

Creo que hay una gran oportunidad en apoyar, precisamente, a las pequeñas y medianas empresas.

Lo tuvimos muy claro. Las pequeñas y medianas empresas son las que generan prácticamente el 99, o más bien, el 70 por ciento del empleo en América Latina y entre nuestros países.

Setenta por ciento, siete de cada 10 empleos los generan los pequeños negocios, que representa, prácticamente, la gran totalidad de las unidades económicas que hay en nuestros países, más del 95 al 99 por ciento son pequeños negocios.

Cómo logramos que se beneficien a través de este mecanismo.

Creo que cada país, por un lado, tiene esfuerzos propios.

En el caso de México tenemos un Instituto Nacional del Emprendedor, que se diseñó para apoyar, precisamente, el desarrollo y evolución, y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Tenemos financiamiento para las pequeñas y medianas empresas; tenemos capital de garantía, o de apoyo a garantías, para las pequeñas y medianas empresas; y acompañamiento, preparación, capacitación, para que realmente puedan tener éxito estas pequeñas y medianas empresas.

Es conocido que la estadística de los proyectos, de muchos proyectos iniciales, muchos de ellos no prosperan, no tienen éxito, y tenemos que acompañarles, si eventualmente hay que cambiar de dirección, corregir, reinventarse, o apoyarles para que realmente logren florecer.

Pero la Alianza del Pacífico también tiene mecanismos.

La Alianza del Pacífico tiene mecanismos para apoyar lo que hemos denominado la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas, tiene un capital de apoyo, tiene un fondo de apoyo de cien millones de dólares en una etapa inicial, precisamente para apoyar a las pequeñas y medianas empresas de los cuatro países.

Tiene ya, hoy, una plataforma que hemos construido entre todos, que es este observatorio del Emprendedor, que es una plataforma para que las pequeñas y medianas empresas de los cuatro países miembros puedan conocer cómo acercarse a distintas guías o apoyos gubernamentales para poder ser respaldadas.

Y esto se suma a los esfuerzos propios de cada gobierno.

Yo concluiría que la Alianza del Pacífico es una ruta y es un diseño, un instrumento de alianza, como lo dice su nombre, de acompañamiento y de alianza estratégica entre los cuatro países, pero que tiene por premisa central: el que no sólo beneficie a unos cuantos.

Que realmente el beneficio, o los beneficios de este instrumento se extiendan, se democraticen, lleguen a más integrantes de nuestras sociedades.

Y realmente podamos, a través de ello, acreditar lo que dije en mi primera intervención: asegurar que la integración regional es una ruta o es la mejor ruta para lograr bienestar y desarrollo para nuestras sociedades.