Muy buenas tardes.

Muchísimas gracias a todas y a todos ustedes.

A esta tierra tamaulipeca por su hospitalidad y, particularmente, a Ciudad Victoria.

A esta gran representación de la sociedad de este gran estado de nuestra República Mexicana.

Quiero, en primer término, saludar al señor Gobernador del estado.

Agradecerle su hospitalidad y agradecerle, también, sus palabras de bienvenida, pero, sobre todo, de adhesión al proyecto que encabeza el Gobierno de la República.

De adhesión y solidaridad a los grandes proyectos de transformación nacional que permitan realmente elevar la calidad de vida de los mexicanos, y de manera señalada de los tamaulipecos.

Por eso, le agradezco sus expresiones y reconozco la coordinación de esfuerzos que hemos tenido para atender distintos retos y desafíos que tiene el Estado de Tamaulipas.

Saludo a los titulares de los otros Poderes, Legislativo y Judicial de la entidad.

A los Comandantes, tanto de las Fuerzas Armadas, como de la Marina que están en esta región y en esta zona de nuestra República Mexicana.

De manera particular, saludo a dirigentes y presidentes de organizaciones ganaderas, de organizaciones pecuarias, a productores del campo que están hoy aquí reunidos y a todas las demás autoridades.

A Legisladores Federales.

Legisladores Locales.

Y Presidentes Municipales que recién han entrado en funciones, apenas el día de ayer, y a quienes desde aquí les deseo el mayor de los éxitos en su gestión y en la responsabilidad que han asumido frente a la ciudadanía, que les ha dado el respaldo mayoritario para asumir esta responsabilidad.

Quiero saludar, también, a distintas o distintos dirigentes de organizaciones de la sociedad civil y, de manera muy particular, desde aquí vaya mi saludo afectuoso y cordial a esta gran representación del Estado de Tamaulipas.

A sus mujeres, a sus jóvenes que generosamente han sido solidarios.

Y a los hombres del campo particularmente, que están hoy aquí congregados, a quienes saludo con respeto y con el mayor de mis afectos, agradeciendo esta oportunidad de encuentro aquí, en Tamaulipas.

Hoy nos reúne, prácticamente, dos motivos importantes en este nuevo encuentro con quienes trabajan el campo y están dedicados, además, a la ganadería.

No sólo en Tamaulipas, sino en todo el país y que aquí están sus representantes, dirigentes de distintas organizaciones de carácter nacional.

Aquí estamos, primero, para hacer un balance a los daños que lamentablemente se ocasionaron con dos fenómenos climatológicos que todos conocimos: Ingrid en el Golfo y Manuel en el Pacífico.

Estos dos eventos climáticos, particularmente Ingrid, que tuvo impacto aquí, en el Estado de Tamaulipas, y en otras entidades de la zona del Golfo, particularmente el estado vecino de Veracruz, fueron atendidos estos impactos, se siguen atendiendo, en lo que fue el llamado del Gobierno de la República y la coordinación de esfuerzos que tuvimos, para, en primer lugar, atender a las familias afectadas, a los damnificados. En brindarles la atención inmediata para resolverles las necesidades de albergue, de alimentación y de ropa para su sustento diario.

Ya son pocas las personas que están todavía en algunos albergues, de acuerdo al reporte que me ha dado el señor Gobernador del estado. Pero ya hemos convocado a la reconstrucción, precisamente, de toda la afectación que hayamos tenido en viviendas y en la infraestructura.

Pero hoy nos toca abordar un tema que no podemos soslayar: varias cosechas y cultivos en otras regiones, aquí, en Tamaulipas, y en varias partes de la República Mexicana, también se vieron afectados.

De las 22 millones de hectáreas cultivables que tiene nuestro país, prácticamente resultaron afectadas 569 mil hectáreas dañadas.

Quizá no sea un porcentaje muy elevado, pero sí para aquellas familias que dependen de esa cosecha, de esos cultivos, sí significaron un daño mayor y relevante.

Por eso, he instruido a la Secretaría o al titular de la SAGARPA, la Secretaría de Agricultura, para que acelere los procesos que nos permitan darle apoyo, a través de los distintos programas que tiene la Secretaría, a las familias afectadas.

Para aquellos que tenían un seguro o una cobertura de seguro, precisamente, en sus cultivos, para que sean rápidamente indemnizados por los daños que tuvieron.

Para aquellos que eventualmente no tuvieran cobertura. De las más de, que son 12 millones de hectáreas las que hemos asegurado para este ciclo agrícola, pero eventualmente para aquellos que no hubieran estado cubiertos por este seguro, está el Plan CADENA que permite, precisamente, responder ante los siniestros como el que hemos tenido, al otorgarles apoyo de forma coordinada con los gobiernos estatales, a las familias afectadas.

Por eso, ya hemos hecho un censo de manera acelerada, y eso nos permite saber que fueron 569 mil hectáreas las afectadas.

Tamaulipas resultó, ya con las cifras que dio a conocer el titular de SAGARPA.

Varios otros estados tuvieron, incluso, afectaciones mayores.

Aquí es conocido, como en todo México, que fue quizá Guerrero la entidad de mayores afectaciones en viviendas, en personas damnificadas; donde mayor número de decesos se tuvieron y donde también mayor número de cultivos, en más de 260 mil hectáreas, que resultaron afectadas en esa entidad.

Pero la instrucción ha sido precisa. La instrucción a Enrique Martínez es: Aceleremos el proceso. Combatamos los trámites burocráticos para que realmente las personas afectadas y familias por los cultivos que fueron dañados, reciban la indemnización correspondiente.

Y la otra instrucción que aquí, además, la he escuchado ya en voz de algunas de las personas que me antecedieron en el uso de la palabra: Es importante que tengamos desde ahora, y de manera anticipada, cobertura a los precios en este seguro o este seguro de cobertura que la SAGARPA tiene y que se han aperturado ya ventanillas en todas las entidades del país para que puedan los agricultores realmente cubrir o adquirir estos seguros de cobertura a los precios futuros que tendrán sus cosechas.

Todo esto se inscribe en esta política que tiene el Gobierno de la República de darle una atención prioritaria al campo y a la ganadería de nuestro país, al sector primario de nuestra economía.

México está en la obligación de garantizar precisamente su seguridad alimentaria. De hacer de nuestro campo y de la actividad ganadera una que sea más productiva, más rentable, que depare o derive en ingresos más justos y dignos para quienes viven de esta actividad.

Pero algo muy relevante que tenemos que resolver y que para ello el Gobierno de la República viene instrumentando políticas públicas, y seguramente en un mediano plazo estaremos impulsando también reformas de carácter legislativo para asegurar que cuando el campo se vuelva más productivo, que esto significa disminuir los costos de producción, y cuando advertimos que a veces nuestras cosechas, también por ellas se paga menos, porque los precios del mercado y la producción en el juego de la oferta y demanda que establecen precisamente el precio a las cosechas de distintos productos, también se vea reflejado en el precio final al consumidor.

Porque no es posible que mientras algunas cosechas de varios agricultores ven mermado o ven disminuido el precio al que se coloca en el mercado y que ha venido cambiando en los años, a medida que hay mayor producción. Esto no necesariamente se ve reflejado en el precio de los productos derivados de sus cosechas.

Debe ser la población en general, los consumidores finales, quienes también se vean beneficiados por el abaratamiento de costos de producción que tienen los productos en el campo y ganaderos.

Y por eso, tenemos que lograr una adecuada regulación y un margen o, más bien, un marco regulatorio, que haga de nuestro campo una actividad productiva, rentable, competitiva. Y que al final de cuentas genere beneficios a los propios productores y, también, a los consumidores finales.

He escuchado con gran atención los planteamientos que aquí se han hecho en dos dirigentes de este gran sector agropecuario.

Y como lo he señalado, el Gobierno de la República es uno con disposición siempre a escuchar, a dialogar y a atender las inquietudes de todos los sectores de la sociedad mexicana.

El Gobierno de la República se ha trazado, y ustedes lo han observado, el realmente darle curso a cambios de orden estructural, como se ha dejado saber o es conocido por el dominio público, reformas estructurales, que no es otra cosa, sino cambiar las cosas, cambiar el marco legal, para posibilitar que México pueda tener una ruta para un mayor crecimiento económico y desarrollo social.

Para que podamos crecer de manera sostenida y sustentable en los próximos años. Para que aseguremos que ésta y las futuras generaciones tengan mayor calidad de vida.

Es claro que ante estos cambios hay inevitablemente resistencias, porque algunos quisieran que las cosas no cambiaran.

Algunos quisieran que las cosas permanecieran inmóviles y como están. Porque para algunos representan, para algunos grupos de interés, quizá, oportunidad o todavía puedan capitalizar esta condición.

Pero México tiene que transformarse. Si algo que es común y constante en el mundo y en la historia de la humanidad es, precisamente, el cambio.

Y otros países, que en el pasado tuvieron, incluso, peor condición o condiciones más desfavorables a la que tiene hoy México, hoy los vemos con mayor avance, con mayor desarrollo y algo muy importante, con un ingreso per cápita, un ingreso por familia mayor al que tenían anteriormente.

México tiene que acelerar su paso, tiene que transformarse y tiene que convocar a que la sociedad, y esto es lo que viene haciendo el Gobierno de la República, y ese es mi llamado, a que entre todos de manera solidaria asumamos este nivel de compromiso; a que entendamos que debemos de cambiar, no permanecer pasivos.

Que los ejemplos que han hecho posible cambios verdaderamente de fondo y que han impulsado desarrollo y crecimiento en otras naciones, adaptados a la condición particular de nuestro país, realmente nos posibilite seguir esta misma ruta de desarrollo y crecimiento en los próximos años.

El sector primario, el que tiene que ver con la agricultura y la ganadería es, para el Gobierno de la República, insisto, de la mayor prioridad, porque de él depende la alimentación del pueblo mexicano y porque debemos seguir trabajando, no obstante en las condiciones del mundo global que nos permiten tener importaciones e intercambios comerciales de distintos productos, éste que es el sector, además, en los acuerdos de Libre Comercio, más protegido.

Pero, no obstante esta condición, que eventualmente da alivio o es una válvula para cuando tenemos deficiencias en la producción de algunos productos alimentarios, México debe seguir trabajando en favor de la seguridad alimentaria; en ser cada vez más autosuficientes, depender menos del exterior y tener la capacidad.

Porque México tiene esa posibilidad, tiene ese campo fértil para asegurar crecimiento y para asegurar una mayor producción de nuestro campo y de la actividad ganadera de nuestro país.

Ese es el compromiso del Gobierno de la República.

Y quiero decirles a todos ustedes, trabajadores del campo y ganaderos, empresarios dedicados a esta actividad, a todos ustedes, que éste es un Gobierno aliado y que está además, permanentemente atento a escuchar sus inquietudes, preocupaciones, darles curso y, junto con ustedes, construir las mejores políticas públicas que nos permitan darle sello a este Gobierno en el apoyo que tenga la actividad agrícola y ganadera del país.

Finalmente, en lo que resulta aparentemente una paradoja. Por un lado, estamos hoy aquí atendiendo la condición de emergencia, especialmente en este espacio, dando la instrucción al Secretario para atender el tema de las personas o de las familias que vieron afectados sus cultivos, sus cosechas, y darles una pronta indemnización y reparación al daño que tuvieron.

Pero, al mismo tiempo, instruirle para que tome acciones de manera coordinada con la Comisión Nacional del Agua, de tal suerte que las intensas lluvias que hemos tenido, la acumulación que hoy tenemos, contenida en presas, en bordos y en distintos espacios, lo aprovechemos óptimamente.

Que hagamos de esto que fue, sin duda, un impacto que generó desastres, también una oportunidad de sobreponernos y de tomar ventaja.

Porque, efectivamente, ante la desgracia y lo más triste y lamentable, la pérdida de vidas humanas en varias partes, pero ante ese escenario de desgracia, y ahora de actuar para recuperar lo perdido, también está el aprovechar, sobre todo, en aquellas entidades como Tamaulipas que venían de tener una larga sequía, y esto desfavoreciendo a la actividad, especialmente, agrícola y ganadera del estado; y, por igual, en otras entidades del país.

Diecinueve estados de la República Mexicana, en meses recientes, habían pasado por intensas sequías. Y ahora, creo, que el agua vendrá a darle alivio, apoyo y optimismo a la gente que depende, particularmente, de esta actividad.

No sólo de quien se dedica a la actividad agrícola.

Hace un momento el Gobernador del estado me decía: Ya para Ciudad Victoria era un problema mayor la sequía. Habíamos empezado a racionar el suministro de agua, lo que antes no había ocurrido.

Con esta lluvia, para fortuna, hemos recargado nuestras presas, nuestros mantos acuíferos, y hoy estamos en oportunidad, así me lo ha compartido él, de darle un mayor abasto, primero, de agua potable, fundamental para la vida; y segundo, para respaldar la actividad primaria agrícola, ganadera de este estado, y por igual, en toda la República Mexicana.

Hagamos y tomemos ventaja y aprovechemos esto que ha ocurrido en beneficio de todos los mexicanos.

Y, finalmente, también quiero que sepan que he instruido a la Secretaría de Economía para que a través de la PROFECO, establezca mecanismos como lo ha venido haciendo.

No es que a partir de ahora que vamos a actuar, ya lo hemos hecho en medio de esta contingencia que enfrentamos, para que realmente sancione a aquellos que quieran abusar, incrementando el precio de varios productos, esgrimiendo cualquier argumento, pero aprovechándose de la ocasión o de la contingencia, de este momento de crisis, del que ya vamos saliendo, y en el que estamos entando, insisto, en la etapa de reconstrucción.

Le he instruido a la PROFECO para que actúe a través de todas sus delegaciones en toda la República Mexicana de manera estricta y asegure que no haya realmente un incremento a los productos básicos y especialmente alimentarios y que sea consecuencia del abuso, aprovechamiento que algunos vendedores quieran hacer, que algunos comercios estén eventualmente haciendo.

El Gobierno de la República será aliado permanente de la población y estará supervisando que esto no ocurra y menos venga a encarecer los productos de los que depende la alimentación de los mexicanos.

Quiero concluir esta intervención dejando aquí, primero, testimonio de agradecimiento y reconocimiento a la hospitalidad del pueblo tamaulipeco.

Es ésta, no la primera, pero sí una de las primeras ocasiones que tengo oportunidad de estar aquí.

Las otras habían sido en medio de la contingencia. Habíamos estado en la zona de Tampico, habíamos tenido reuniones de evaluación, como ya lo refirió el Gobernador del estado.

Nuevamente regreso aquí, a su capital, a Ciudad Victoria, y espero tener una mayor presencia en este estado, como lo quiero hacer en todo el país.

Como quiero estar cerca de la gente que me ha dado la gran oportunidad de estar al frente de esta gran responsabilidad y sobre todo en la oportunidad, primero, de saludarles, de estrechar la mano y el saludo de la representación social de cada lugar que visito; de compartirles, aunque sea de manera muy sintetizada, lo que el Gobierno trae por delante. La brújula, el rumbo que el Gobierno tiene claramente señalado y por el que estamos trabajando, y que eso nos permita generar una gran sinergia.

Es decir, la suma de esfuerzos entre la sociedad y el Gobierno que nos permita realmente llegar a buen puerto; llegar a alcanzar los objetivos que estamos trazando, que es el que México sea un mejor país, que sea un país de mayores oportunidades para todos los mexicanos.

Un país, como de una y otra forma lo he señalado, que le dé espacio a cada mexicano de poder escribir su propia historia de éxito.

Gracias por su hospitalidad.

Les dejo un saludo cordial y afectuoso a todos los tamaulipecos.

Muchas gracias.