Excelentísimo señor Presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Muchas gracias, nuevamente, por su hospitalidad, y felicidades por la organización de este evento.

Señores Jefes de Estado.

Primeros Ministros.

Representantes de las delegaciones de los países que integran CELAC.

Antes de pronunciarme sobre el tema de esta Sesión Plenaria, quiero externar una amplia felicitación al pueblo y al Gobierno de Colombia por los importantes avances en el proceso de paz que están viviendo.

Quiero aquí decirle al señor Presidente Juan Manuel Santos: valoramos su vocación democrática y su compromiso con el diálogo.

Confiamos en que su país alcanzará una paz definitiva.

México hace votos porque así sea, y muestra su más amplia disposición para acompañar y apoyar este proceso de paz.

Como Presidente de México, es un honor participar en esta cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en la que renovamos nuestro compromiso contra la pobreza y la desigualdad, que tanto lastiman a nuestra región.

Y frente a este reto compartido, hay que decirlo, no partimos de cero.

En los últimos años, los países de América Latina y el Caribe alcanzaron un dinámico crecimiento económico, que permitió acelerar el desarrollo social.

Nada más permítanme compartirles algunas cifras.

Entre 2010 y 2014, el PIB regional aumentó 3.7 por ciento en promedio anual. Esto es una tasa superior a la que en promedio tuvieron países de la Unión Europea, que fue apenas del 1 por ciento, Japón de 1.5 por ciento o Estados Unidos con 2.1 por ciento.

A partir de ello y, de acuerdo con la CEPAL, en los últimos 11 años disminuyó en 63.5 por ciento la proporción de personas que vivían con menos de un dólar al día en la región, al pasar de 12.6 por ciento a 4.6 por ciento.

Los países de la CELAC también lograron uno de los mayores avances en el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo del Milenio.

Son buenos resultados, alentadores, pero insuficientes.

Nuestras sociedades aún enfrentan graves inequidades sociales.

Actualmente, por ejemplo, el 20 por ciento de la población mejor remunerada concentra 54 por ciento de los ingresos, mientras que el 20 por ciento de los habitantes de menores recursos, sólo recibe el cuatro por ciento.

Sin duda, tenemos que redoblar esfuerzos en la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad en toda  la región con objetivos claros y metas precisas para todos.

En este gran propósito, el camino está trazado. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es la hoja de ruta para superar los complejos retos sociales, económicos y ambientales de nuestro tiempo.

Y si bien el alcance de este acuerdo es universal, su eficaz implementación requiere de un claro compromiso nacional y de una renovada alianza regional.

En nuestro caso, estamos trabajando para alcanzar un México incluyente, a partir de una mayor calidad de vida y más oportunidades de superación para nuestra sociedad.

Con ese fin, ampliamos la cobertura de los programas de mayor beneficio social, y pusimos en marcha nuevas estrategias, como la denominada Cruzada Nacional contra el Hambre, que hoy beneficia a más de 5.8 millones de mexicanos, con distintos programas y acciones para mejorar su alimentación.

Además, mejoramos nuestro programa de transferencias en efectivo, denominado el Programa PROSPERA, incorporándole nuevos componentes que facilitan la inclusión financiera, productiva, laboral y educativa de sus más de seis millones de beneficiarios.

Los esfuerzos de cada país se potencian con la cooperación internacional. Así lo estamos acreditando particularmente con los países hermanos de Centroamérica y el Caribe.

Estamos compartiendo experiencias de política pública con nuestros vecinos, y además estamos desarrollando importantes proyectos de interconexión energética, que contribuirán a acelerar su desarrollo económico y social.

Y estoy seguro de que a partir del Plan de Acción 2016, de la CELAC, las 33 naciones de la región seguiremos intercambiando conocimientos, tecnologías y mejores prácticas de Gobierno, para avanzar juntos hacia un desarrollo más equitativo, incluyente y sustentable.

Señoras y señores:

Como Presidente de México, reitero el interés y el compromiso de mi país con el fortalecimiento de la CELAC, que es emblema de la unidad, solidaridad y fraternidad entre nuestros pueblos.

De cara al futuro, tenemos que consolidarla como un foro privilegiado para identificar coincidencias, construir consensos y proyectar a nuestra región, en beneficio de sus más de 620 millones de habitantes.

No perdamos de vista que una de las principales fortalezas de América Latina y el Caribe es justamente la pluralidad y diversidad de sus sociedades.

Ante nuestras diferencias, diálogo. Ante nuestros retos, concertación.

El futuro de nuestra alianza está ligado a nuestra capacidad para estar unidos, entendernos y colaborar en democracia.

Permanecer unidos y avanzar juntos es la aspiración de nuestras sociedades y es la convicción de los gobiernos aquí presentes; y, además, es la misión que tiene claramente trazada la CELAC.

Por su atención, muchas gracias.