Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos quienes nos acompañan en este acto.

Quiero, en primer lugar, saludar al señor Gobernador del Estado de Guanajuato.

A su muy distinguida esposa.

Y a quienes forman parte de este presídium, en donde encontramos a los titulares de distintas dependencias del Gobierno de la República que, a través de distintos programas, participan, precisamente, en esta búsqueda para generar condiciones de igualdad de género, igualdad para las mujeres y para los hombres, y para un pleno respeto a los derechos de la mujer.

Quiero saludar a todo este auditorio.

A las mujeres que vienen de distintas partes de la geografía nacional, de diferentes entidades de nuestro país, y que hoy aquí nos acompañan.

A representantes de la sociedad civil. A quienes dirigen los distintos Centros de atención a las mujeres.

A quienes encabezan esfuerzos a través de los sistemas DIF municipales, del estado y de distintas entidades gubernamentales para apoyar, precisamente, a las mujeres de nuestro país.

A las y los Legisladores, particularmente de aquí, de Guanajuato, a quienes saludo con afecto, con respeto.

Y a la Senadora y Diputada que presiden la Comisión, precisamente, para las mujeres, tanto en la Cámara de Diputados, como en el Senado de la República.

A todas y a todos, les saludo con afecto, con respeto, agradeciendo la hospitalidad que hoy nos dispensa esta tierra de Guanajuato, y a los señores representantes de los medios de comunicación.

Yo no puedo ser más que coincidente con mucho de lo que ya se ha expresado en este evento.

Por qué estamos aquí.

Porque hoy es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Esto significa que cuando Naciones Unidas decretó, en 1999, el que este día, precisamente, se conmemorara, se convocara a emprender acciones para eliminar la violencia contra la mujer, fue reconocer que éste es un problema, no sólo de un país, sino que está extendido en el mundo entero, en distintas dimensiones, en diferentes proporciones, pero que es un problema mundial.

Y que esta convocatoria lanzada por Naciones Unidas fue precisamente para que los países miembros de Naciones Unidas, prácticamente todos, más de 190 países, asumiéramos compromisos específicos para eliminar la violencia contra las mujeres.

En el marco de esta celebración, en el marco de este recordatorio al que somos llamados todos los países miembros de Naciones Unidas, hoy aquí, en Guanajuato, estamos inaugurando un Centro de Justicia para las Mujeres, que forma parte de las distintas políticas, una específicamente es ésta, para crear o tener centros de atención a las mujeres que son violentadas.

Y hoy tenemos en el país 31 centros de justicia para la mujer; 23 se han edificado en esta Administración Federal.

Esto se ha hecho posible gracias a la concurrencia de voluntades y de esfuerzos con los gobiernos de las entidades federativas.

No lo estamos haciendo solos. Ésta es una convocatoria a todos los Poderes de la Unión, a todos los niveles de gobierno, particularmente a los esfuerzos de la federación y los estados, y de los municipios, para que podamos armonizar nuestra tarea, nuestro trabajo, nuestras distintas acciones y políticas que llevamos a cabo, que permitan el empoderamiento de la mujer; que permitan mayores espacios de respeto a la mujer y de eliminar auténticamente la violencia contra las mujeres.

Éste es un tema que va más allá de políticas y de acciones. Va más allá de tener una mejor infraestructura, como la que hoy estamos inaugurando, para atender a las mujeres, que habré de explicar en qué consisten estos Centros de Justicia.

Pero lo que es un hecho es que este tema nos convoca a la sociedad en su conjunto, para que erradiquemos lo que Lorena bien decía, forma parte de una cultura, que queremos cambiar, modificar.

No forma parte de nuestra genética. Forma parte de una cultura en la que tenemos que erradicar la violencia que se da contra las mujeres.

Y hay que decirlo. Mucha de la violencia que se registra, que se tiene estadística, se da en el seno de las familias.

Yo he escuchado de casos desgarradores.

Erandeni nos ha compartido, y le agradezco mucho el que ella hoy, aquí, públicamente nos comparta una experiencia muy privada, muy íntima, muy particular, de cómo fue ella víctima de la violencia en el seno familiar.

Y que fue después de ya varios años, para fortuna, que se decidió a actuar, de acudir a un centro de ayuda, a un centro de justicia, para recibir el apoyo, la asistencia psicológica, y animarla precisamente a denunciar y abandonar esta vida de violencia que vivía en el seno familiar.

He escuchado historias desgarradoras. Hace un momento, el Secretario de Gobernación justamente nos compartía, a quienes veníamos en el vuelo hacia Guanajuato, cómo allá, en Aguascalientes, estaba el caso de una niña que fue violentada, fue violada, por la pareja de su madre.

Y cuando lo denunció, cuando además fue detenido, después tuvo todo un acoso familiar, porque la hacían responsable y culpable de que quien la había violado, estuviera purgando una pena en cárcel.

Esto es lo que vivimos. Y este Gobierno ha hecho reconocimiento a muchos temas de nuestra vida social que, para poder corregirlos, primero había que reconocerlos.

Había que asumir que tenemos elementos en nuestra vida social, como en el tema de la pobreza, del hambre, pero hoy estamos haciendo un reconocimiento a la violencia que todavía viven miles, millones de mujeres en nuestro país.

Seis de cada 10 mujeres, se estima por INEGI, han tenido algún tipo de violencia: psicológica, de violencia física, de violencia económica. En fin. En distintas modalidades. Pero han sido sujetas de violencia.

El Gobierno de la República ha convocado, repito, a los esfuerzos armonizados con los gobiernos estatales, para que emprendamos tarea conjunta.

Se han hecho ya esfuerzos en el pasado. Hay que decir que no partimos de cero. Hay que reconocer que ha habido esfuerzos en el pasado.

Pero que hoy, en esta Administración, hemos querido ponerle especial acento, subrayarlo, y, además, por primera vez, efectivamente en el Plan Nacional de Desarrollo todas las dependencias federales tienen la obligación de establecer políticas y de establecer acciones con perspectiva de género.

Qué significa esto.

El que en todas las dependencias gubernamentales federales hay obligación de tener programas específicos pensando en las mujeres.

Lo mismo en el área de salud, lo mismo que en el área de Gobernación, que además encabeza el sistema, precisamente, para combatir la violencia contra la mujer y para empoderar a la mujer y para generar condiciones de igualdad de género en nuestro país.

Todas las dependencias tienen programas específicos: Hacienda. Hacienda a través de apoyar y respaldar a las mujeres, a través del crédito, por ejemplo, y crédito en condiciones preferenciales.

Hoy, tenemos programas en SAGARPA, en Financiera de Desarrollo Rural para apoyar la actividad productiva de las mujeres y que tengan acceso al crédito de manera preferencial.

Lo que quiero ilustrar con ello es: todas las dependencias tienen por obligación tener programas específicos para las mujeres, para empoderarlas, para darles espacios de oportunidad y de realización, para evitar una menor dependencia y, sobre todo, ahí en estos círculos familiares, donde hay violencia, estén dispuestas a abandonarlos y a tener una vida propia, a emprender un camino que les dé oportunidad de desarrollo, de crecimiento y, sobre todo, de trato de digno.

Eso es lo que el Gobierno de la República ha venido impulsando.

Ha sido promotor de estos Centros de Justicia, de las Ciudades para la Mujer, que tenemos dos ya edificadas, que amplían los servicios que se prestan a las mujeres.

Estos Centros de Justicia, no es solamente tener aquí una agencia del Ministerio Público para recibir denuncias de violencia para las mujeres. Son centros de justicia que prestan otros servicios. Sí el de la denuncia, sí de recibir la denuncia, pero, además, son centros de apoyo integral a las mujeres, donde reciben asistencia psicológica, orientación legal, orientación también para poder emprender alguna actividad productiva.

Asistencia para que puedan mantenerse seguras, porque hay muchos casos de denuncia de mujeres, de violencia que cuando regresan a su entorno familiar, lo que termina ocurriendo, lamentablemente y así se registran muchos casos en nuestro país y seguro estoy que en otras partes del mundo, pero es parte de nuestra realidad, esas mujeres que no abandonan esos círculos de violencia que se viven en sus casas, a veces, terminan siendo parte de la estadística de feminicidios que tenemos en nuestro país.

Esto es lo lamentable y crítico de esta realidad, pero de esta que queremos cambiar y transformar, y que nos demanda la participación de todos.

El Gobierno, repito, seguirá impulsando programas.

Aquí se ha hecho un recuento. Creo que el video ilustra de manera muy amplia y suficiente, y además sintetizada, varias acciones que estamos realizando.

Desde los Consulados, que hoy están en los Estados Unidos, 42, 44, me actualizaba ya hoy la Canciller, 44 que tienen ventanillas únicas para atender a mujeres migrantes, connacionales que viven en los Estados Unidos para poder asesorarles.

Lo mismo tenemos dentro del sistema del Gobierno, dentro del Sistema de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en la Secretaría de Educación Pública tenemos un programa nacional de convivencia escolar, porque ahí es donde hay que sembrar esta nueva cultura, esta nueva educación, para que realmente erradiquemos la violencia, para que se reconozcan iguales, mujeres y hombres, en igualdad de oportunidades, en la etapa de formación, en la etapa infantil, en la etapa de la adolescencia. Y por eso hay este programa muy específico.

Hemos emprendido acciones para evitar el hacinamiento familiar.

Desde que inició esta Administración, y en una reorientación de la política de vivienda, que éste no es el espacio para compartirla, pero tiene un elemento central, y aquí está Rosario Robles, dejaron de construirse, con apoyo del Gobierno Federal, vivienda, casas, con un solo cuarto.

Hoy, al menos, toda la vivienda que apoya el Gobierno Federal y que forma parte de la política de vivienda deben al menos tener dos cuartos, y evitar con ello el hacinamiento que provoca, a veces, este hacinamiento, violencia en el seno familiar.

Hemos emprendido, a través de distintas entidades, el Instituto Nacional de la Mujer, aquí están, a través de la Coordinación para el Apoyo a Pueblos Indígenas, combatir la violencia y atender, por ejemplo, los casos de mujeres que lamentablemente viven encarceladas por errores en los procesos.

Y hemos ya logrado sacar a muchas mujeres, que lamentablemente había habido errores en los procesos por los cuales estaban purgando alguna condena en alguna prisión, y ha habido una atención específica para ayudarles a librar penas injustas, que eventualmente se les había impuesto.

Es así como el Gobierno está trabajando.

Quiero, hoy, solamente, en este espacio, dejar una reflexión muy particular.

Eliminar la violencia nos convoca a tres tareas centrales, que son hoy en las que el Gobierno está trabajando:      

Eliminar el machismo en todas sus expresiones. Las entidades, repito, públicas, estamos trabajando para eliminar el machismo.

Estamos apoyando a las mujeres desde distintas acciones, de diferentes dependencias del Gobierno Federal, para el empoderamiento económico de las mujeres, para que sean independientes.

Para que despejemos de ellas el temor a dejar ese espacio de violencia, por no saberse a veces seguras y capaces de poder tener una vida productiva.

Estamos trabajando en ello. Y hay ya muchos ejemplos, muchas experiencias, como la que Erandeni nos ha compartido, que ella vivió, que ella recibió un apoyo para decidir emprender una ruta de desarrollo personal por cuenta propia.

Erradicar la violencia. La sana convivencia entre personas, especialmente en el hogar y esto demanda que promovamos el respeto permanente, reiteradamente, entre mujeres y hombres.

Yo convocaría a las mujeres que hoy nos acompañan y a quienes nos siguen a través de los medios, porque este mensaje importa que llegue a todas las mujeres: estén resueltas y decididas a ponen un alto, a decir: basta, basta ya de violencia.

No permitan que sean ustedes víctimas de la violencia. Estén resueltas y decididas a decir: basta.

A los hombres que se pasan de la raya, deténganse.

Hoy queremos ser parte de un impulso y un esfuerzo por transformar positivamente a nuestro país.

Detengan su actuar violento. Sean capaces de reconocerse, a lo mejor con mayor fuerza física, pero eso no les da ningún derecho para actuar con violencia frente a las mujeres.

Tres. A los testigos, porque luego hay testigos que se terminan convirtiéndose en cómplices. Hay testigos que observan la violencia en distintos espacios y simplemente dicen: Yo ahí no me meto. Sean capaces de denunciar, porque quien no denuncie, quienes son testigos se convierten en cómplices de esa violencia que queremos erradicar.

De nosotros, de este esfuerzo colectivo, de este esfuerzo compartido, entre sociedad civil, entre Gobiernos, depende realmente que podamos modelar una mejor Nación, y a través de una mejor cultura de amplio respeto a los derechos de las mujeres.

Este Gobierno está decididamente comprometido a seguir trabajando en favor de ello.

Pero este esfuerzo no habrá de concluir, no habrá de concretar sus metas, si no realmente todos generamos una gran sinergia desde nuestro espacio, cualquiera que sea público, privado, donde estemos, para realmente generar una nueva cultura en nuestro país de respeto a los derechos de la mujer.

Yo les agradezco que nos acompañen el día de hoy, en esta celebración y, más bien, en esta recordación, que éste no es el único día en el que debemos hablar de los derechos de la mujer.

Debe ser una tarea de todos los días, de tener respeto a la dignidad, de tener respeto a los derechos de la mujer. Y de mostrarnos así con este compromiso en nuestro diario actuar.

Celebrar este día, convocado por Naciones Unidas para eliminar la violencia contra la mujer, es una recordación de lo que debemos hacer todos los días, cada uno de nosotros.

Todas y todos. Las mujeres, repito, diciendo: basta. Los hombres no atreviéndose a seguir actuando de manera violenta.

Felicito, y con ello concluyo, porque no puedo ser omiso. Quiero felicitar al Gobierno de Guanajuato en algo que es importante también, los gobiernos tengan presente.

Y Rolando, que ha hablado en nombre de los Gobernadores, que hacen esfuerzos, que realizan tareas, la alerta de género.

La alerta de género que antes de 2015 ningún estado se había declarado en alerta de género.

Y por qué no había pasado esto.

Porque verdaderamente había, prácticamente un juego burocrático y político, porque generar tal alerta parecía un estigma sobre las entidades, sobre las cuales se declaraba esta alerta de género.

Lo que hemos hecho y donde está involucrada la Secretaría de Gobernación es en realmente emprender acciones de forma coordinada con las autoridades de cada estado, donde hay denuncia y donde hay denuncias para investigar casos para realizar tales investigaciones.

Los estados y los gobiernos deben dejar de temer a este proceso, para que realmente podamos hacer investigación conjunta y emprender acciones, para evitar que en algún momento se genere la alerta de género.

Y, Guanajuato lo quería yo significar, fue un estado señalado, precisamente, porque había muchos casos aquí, de violaciones a las mujeres. Y se emprendió una tarea de investigación.

El gobierno del estado asumió responsabilidad y compromiso por llevar a cabo diferentes tareas que, incluso recientemente el Gobernador informara de ello a la sociedad guanajuatense, y logramos revertir este problema, logramos cambiar el rostro, precisamente, a partir de asumir compromisos.

Hoy, más que buscar politización con la alerta de género, queremos hacer un trabajo coordinado y efectivo para combatir la violencia contra las mujeres.

Ésta la recordación que hoy tenemos. Celebro que estemos aquí reunidos.

Gracias por ser parte de esta convocatoria para acompañarnos e inaugurar este Centro de Justicia para las Mujeres.

Y que ello nos convoque a todos a redoblar el paso, y a reiterar nuestro firme compromiso para eliminar la violencia contra las mujeres.

Muchísimas gracias.