Muchísimas gracias.

Muy buenos días a todas y a todos los asistentes.

Particularmente, quiero saludar y agradecer la presencia del señor Vicecanciller Federal y Ministro de Economía y Energía del Gobierno alemán.

Igualmente, agradecer la hospitalidad del Presidente de la Confederación Alemana de Cámaras de Comercio e Industria.

Y agradecer la presencia de dirigentes e integrantes de organizaciones empresariales de Alemania, que están entre nosotros.

Y, particularmente, agradecer la presencia de los dirigentes de las organizaciones empresariales de México, que hoy están aquí presentes.

Y, de igual manera, de empresarios de México, que ya participan en una relación económica entre México y Alemania.

Agradezco que en esta visita, y siendo parte de la delegación oficial, esté el Presidente del Senado de la República y el Gobernador del Estado de Yucatán.

Señoras y señores:

En primer lugar, quiero decirles que para mí es motivo de alegría y de alta distinción estar entre ustedes.

Ser testigo de la Firma de Acuerdos de Entendimiento que se hacen entre el Ministerio de Economía y Energía con las entidades públicas de este mismo orden de nuestro país, con el propósito de promover la relación económica y, sobre todo, de promover, también, inversiones recíprocas entre nuestros países.

La relación, sin duda, que hay entre Alemania y México está basada en la amistad y el entendimiento, lo mismo que en un amplio y creciente intercambio económico.

Junto a ello, vale la pena recoger lo que hace un momento el Ministro de Economía y Energía señalaba, y que, sin duda, da marco, justamente, a este nivel de entendimiento que tenemos, los valores que compartimos, un interés y una visión compartida que ambos países tenemos, precisamente, por promover el bienestar y el desarrollo de nuestras sociedades, a partir de valores compartidos, como el de la democracia, el desarrollo social, el combate a la corrupción y, sobre todo, también, el de lograr condiciones de mayor respeto y dignidad al ser humano.

El marco y la relación entre ambos países se inscriben dentro de cifras que son francamente elocuentes.

El comercio bilateral entre nuestros países, en 2015, superó los 15 mil 750 millones de euros; esto es 21 por ciento más que el nivel de comercio que se tuvo el año previo. Con ello, Alemania es actualmente nuestro quinto socio comercial en el mundo.

Y en cuanto a sus inversiones en México, también hay avances relevantes, que la consolidan como nuestro sexto inversionista a nivel mundial.

En los últimos 16 años, la Inversión Extranjera Directa acumulada de origen alemán es de más de nueve mil millones de euros.

Y, gracias a su confianza, en el país operan más de mil 800 empresas con inversión alemana, que generan cerca de 120 mil empleos directos.

Ahí están empresas como Audi, Bayer, Basf, BMW, Mercedes Benz, Henkel, Osram, Siemens o Volkswagen, sólo por hacer mención de algunas de las grandes empresas globales de origen alemán que tienen presencia en México.

El objetivo ahora es mantener e incrementar estos intercambios económicos.

Hoy, mi país ofrece oportunidades específicas en industrias avanzadas, como la automotriz, la aeroespacial y la electrónica; así como en sectores estratégicos en infraestructura, telecomunicaciones o energía.

Sin embargo, las opciones son mucho más amplias, toda vez que México ofrece múltiples ventajas para las inversiones productivas.

Y déjenme sólo dar algunos puntos, o destacar algunos puntos de las ventajas competitivas que México ofrece al mundo entero.

México es una plataforma productiva de alcance global. Tiene una privilegiada ubicación geográfica, es puente entre América del Norte y América Latina, entre el Atlántico y la Región Asia-Pacífico.

Somos el décimo cuarto territorio más grande a nivel mundial, y tenemos una gran biodiversidad y una creciente infraestructura logística.

Segunda ventaja. México es un país estable y confiable, tanto en el ámbito político institucional, como en el orden macroeconómico.

Somos una democracia que se está consolidando. Tenemos más de 80 años de estabilidad política, e instituciones públicas en constante evolución.

En lo económico, tenemos un firme compromiso con las finanzas públicas sanas; la política monetaria es autónoma; la inflación se encuentra en niveles históricamente bajos, y nuestro tipo de cambio es flexible, y contamos con un sistema bancario robusto.

Tercera ventaja. México cuenta con un gran capital humano.

Nuestra población es de más de 120 millones de habitantes, es la onceava más grande del mundo y es una, además, de las más jóvenes: la mitad de los mexicanos tiene 27 años o menos.

Somos un país en el que se gradúan más de 100 mil ingenieros y tecnólogos cada año, lo que nos permite contar con personal calificado para desarrollar actividades de alto valor agregado.

Cuarta ventaja competitiva. México es una economía abierta y competitiva, y es una nación en ascenso.

Nuestra economía es la décimo quinta más grande a nivel mundial. En 2015 creció 2.5 por ciento, consolidándose como la décimo cuarta economía que más creció entre los 34 países de la OCDE, y se estima que este año crecerá entre 2.6 y 3.6 por ciento.

Contamos con 11 Tratados de Libre Comercio, que nos dan un acceso preferencial a un mercado potencial de más de mil 100 millones de personas.

Gracias a esta extensa y creciente red comercial, de 2014 a 2015 México avanzó dos posiciones en el ranking de exportaciones de la Organización Mundial de Comercio, ubicándose como el décimo tercer mayor exportador mundial.

De hecho, nuestras exportaciones de manufactura representan el 66 por ciento de las exportaciones que se hacen en toda Latinoamérica.

Destaco nuestra integración productiva con Estados Unidos, uno de los principales motores de la economía global actualmente.

Sin embargo, junto a estas ventajas, déjenme hacer referencia, quizá, a una condición muy particular que hoy México vive y que nos da también una ventaja competitiva adicional, que es el proceso de transformación que México está observando, que está experimentando, a partir de reformas estructurales que se lograron concretar con un amplio consenso entre las principales fuerzas políticas de mi país.

Déjenme hacer referencia a seis reformas estructurales de carácter económico que, sin duda, constituyen un entorno propicio para los negocios, para el aumento de la productividad y la competitividad.

Se ha alcanzado una Reforma Laboral, que flexibiliza el mercado en este campo, haciendo mucho más fácil el acceso de mujeres y jóvenes a la actividad productiva.

Una Reforma Financiera que tiene por propósito, y que así está ocurriendo, ampliar los niveles de crédito en nuestro país, y además hacer que este crédito sea más barato, sea a menores tasas de las anteriormente registradas, al propiciar una mayor competencia entre las distintas instituciones financieras.

Una Reforma en Telecomunicaciones, que ha permitido reducir las tarifas telefónicas y que está impulsando nuevas inversiones en este sector, precisamente para evitar prácticas monopólicas y propiciar una mayor competencia dentro del mismo.

Una Reforma en Competencia Económica, que ha favorecido o está orientada a crear un órgano regulador que permita tener fuerza suficiente para combatir prácticas monopólicas y abrir mercados a nuevos competidores.

Una Reforma Hacendaria que, vale la pena decir, como ocurre con cualquier reforma de este orden, no siempre del todo popular, pero que está permitiendo fortalecer las finanzas públicas y ayudando a despretrolizar los ingresos que anteriormente y que todavía tiene de manera importante el Estado mexicano.

Y una Reforma Energética que ha permitido disminuir los costos de la energía y se ha abierto la participación del sector privado en toda la cadena de valor de hidrocarburos y en el sector eléctrico.

Este entorno de transformación se complementa con una política económica en favor de la estabilidad, el desarrollo de infraestructura de vanguardia y la implementación de políticas públicas de nueva generación, que impulsa el Gobierno de mi país.

Son cambios profundos que ya están impactando positivamente en las variables fundamentales de la economía, como lo es la creación de empleos.

Permítanme compartir aquí con ustedes los datos de empleo dados a conocer por el Seguro Social de marzo de este año, en el que se generaron 59 mil 400 puestos de trabajo, con ello el empleo está creciendo a una tasa anual de 3.5 por ciento.

De esta manera, puedo aquí compartirles que en lo que va de esta Administración se han generado un millón 860 mil empleos formales, es la cifra más alta que se haya registrado para un periodo similar de cualquier Administración Federal.

En pocas palabras, podemos afirmar que hoy tenemos una tasa de inflación históricamente baja; una tasa de empleo alta, un número de empleos generados altos, y además, condiciones muy favorables, a partir de lo que he referido de manera sucinta, para atraer inversiones hacia nuestro país.

Alemania y México tienen un horizonte promisorio, sobre todo, porque hoy concurren dos importantes condiciones:

La primera, es el tamaño, la solidez y el dinamismo de la economía alemana.

La segunda, es la estabilidad macroeconómica y el proceso transformador que está viviendo México.

Ambas condiciones son alentadoras y, además, como también lo refirió el señor Vicecanciller, se complementan con la próxima actualización de nuestro acuerdo global con la Unión Europea, que cuenta con el valioso respaldo de Alemania.

En conjunto, estas circunstancias están creando un entorno idóneo para llevar nuestra relación económica bilateral a niveles quizá no antes vistos.

Este encuentro empresarial demuestra el interés mutuo de inversionistas alemanes y mexicanos para hacer sinergia y aprovechar esta coyuntura.

Por eso, quiero invitarles a todos ustedes a que conozcan y se interioricen más en su conocimiento sobre México, a que visiten nuestro país.

Y, además, invitación que de manera muy particular extiendo al señor Vicecanciller para que nos visite, conozca México, esté en México, y estas ventajas competitivas de las que les he hablado puedan apreciarlas de mejor manera.

Sé que muchos de ustedes ya están en México, participan de la relación económica bilateral entre nuestros países, y deseo y pido respetuosamente sean promotores de esta relación que estoy seguro tiene un futuro muy promisorio en favor del desarrollo y bienestar de nuestras sociedades.

Muchísimas gracias.