Señor Presidente Raúl Castro:

Muchísimas gracias, nuevamente, por su hospitalidad y por las atenciones que nos ha dispensado, no sólo a un servidor, sino a toda la delegación que me acompaña en nuestra participación en esta Cumbre de la CELAC.

Quiero saludar a todos los Jefes de Estado de los países de América Latina y del Caribe.

A quienes dirigen distintos organismos internacionales y que nos acompañan en este encuentro.

Señoras y señores:

Se ha dicho aquí ya con toda amplitud y en repetidas ocasiones lo mucho que nos identifica a los países que integramos la CELAC: nuestra historia, la geografía, cultura y desafíos comunes de 33 países de América Latina y el Caribe.

No obstante que América Latina y el Caribe es una región dinámica, con crecimiento promedio de 3.7 por ciento anual y que contrasta, sin duda, con crecimientos menores que otras regiones del mundo están teniendo, también es cierto que enfrentamos retos de manera muy particular en materia de hambre, de pobreza y de desigualdad.

Para reducir nuestras inequidades económicas y sociales debemos promover una agenda de crecimiento incluyente.

En México, quiero compartirles, en lo que ha sido el primer año de la Administración que tengo el alto honor de encabezar, hemos venido apoyando y respaldando una agenda transformadora que depare a México un mayor crecimiento económico en los próximos años y, en consecuencia, un mayor desarrollo social que permita abatir los niveles de pobreza y de desigualdad.

Sumada a esta acción, quiero compartirles que en México emprendimos lo que denominamos la Cruzada Nacional Contra el Hambre, destinada fundamentalmente a atender a una población objetivo de siete millones de mexicanos que lamentablemente viven en condiciones de pobreza extrema y que padecen hambre.

A un año de haber emprendido esta acción, hoy puedo afirmar que tres millones de mexicanos, de esos siete que son la población objetivo, sin duda, tienen acceso a una mejor alimentación, a través de distintas acciones que se han dado de manera transversal.

Pero, al mismo tiempo, tenemos muy claro en México, que tenemos que hacer, como lo hemos venido alcanzando en los últimos meses, cambios estructurales, que nos permitan modificar y acelerar nuestra dinámica económica, advirtiendo que realmente es la condición fundamental para abatir pobreza y desigualdad, y lograr un desarrollo más incluyente para toda la sociedad mexicana.

Vale la pena compartirles que en este tiempo, se han logrado reformas en materia educativa, en materia financiera para ampliar los niveles de crédito entre la población; en materia de competencia económica para alentar la competencia y asegurar que la población tenga acceso a productos y servicios que compitan en calidad y en precio.

Hemos hecho una Reforma en Telecomunicaciones, también para alentar una mayor competencia en este sector y, sin duda, una reforma trascendental ha sido la Reforma Energética, que mantiene para el Estado mexicano la propiedad de sus hidrocarburos, pero al mismo tiempo establece nuevas modalidades para ampliar la capacidad de explotación, asegurar una mayor soberanía energéticas y, también, lograr que el precio de los insumos energéticos sean más baratos, con lo cual lograremos mayor competitividad.

En pocas palabras, lo que quiero traer a esta mesa de diálogo y de acercamiento entre los países que integramos esta región latinoamericana y del Caribe, es que está en la variable de la productividad a la que debemos prestarle una mayor atención, priorizar los esfuerzos que hagamos, precisamente, para elevar la productividad y hacer de la nuestra, de la región Latinoamericana y del Caribe, una más competitiva.

Quiero, extenderme solamente, en hacer un comentario, retomando algunas expresiones que plenamente comparto, se hicieran en el encuentro privado que sostuvimos hoy, por la mañana.

Nos ha tomado décadas llegar a este espacio de encuentro, de 33 países de la región latinoamericana y del Caribe, y debemos ahora procurar que este espacio de diálogo político, de respeto a naturales diferencias que pueda haber a partir de ópticas distintas, de regímenes políticos diferentes, de gran pluralidad política que hay en torno a quienes nos sentamos a esta mesa, pero que en ese clima, diverso y plural, estemos en aptitud de ser proactivos y de construir para asegurar mayor desarrollo a toda esta región a la que orgullosamente pertenecemos.

Creo que es deseable y lo quiero poner al centro de esta mesa, que este diálogo, este acercamiento que, insisto, nos tomó décadas el que pudiéramos tenerlo y ahora es apenas ésta la Segunda Cumbre de esta comunidad latinoamericana y caribeña, pudiéramos escalar y pudiéramos ser muy ambiciosos en los objetivos que tengamos hacia adelante.

Busquemos una mayor integración comercial.

Vale la pena solamente destacar que el mercado que hacemos los países que integramos esta región es mayor, 20 por ciento más que el que hace la Unión Europea, solo para dar una cifra de contraste y comparación del potencial que tiene esta región.

Dicen que soñar no cuesta nada y el que hoy estemos sentados en esta mesa, seguramente fue el sueño de muchos que hoy hemos alcanzado y estamos aquí dialogando en un clima, insisto, de gran respeto.

Ojalá estemos en la aptitud y en la oportunidad de tener un diseño institucional de mayor alcance para que el diálogo que estamos logrando nos permita fortalecer los lazos de unidad, de identidad y de mayor integración comercial, económica para el desarrollo de nuestros pueblos.

La experiencia que hoy abrevamos de otras partes del mundo es claro que la ruta que han seguido países quizá de mayor desarrollo es la de integración a través de bloques.

La nuestra es una que nos da o que tiene, de origen, una gran identidad.

Por ello, hago votos porque realmente este espacio que estamos alimentando y prodigando a través de un diálogo constructivo, pueda tener para esta región latinoamericana y del Caribe un futuro que le depare desarrollo, que le depare mayor prosperidad y mayores oportunidades para todos los habitantes de esta región.

Ésta me parece, o éste me parece que es el deseo de varios que han tenido voz durante este encuentro.

Y que en esta coincidencia vale la pena tengamos, a partir de ahora, un diseño que nos permita, realmente, llevar a cabo o plantear varias acciones que, insisto, pueden parecer lejanas y pueden parecer, para algunos, hasta utopía, pero yo estoy convencido que un sueño y una utopía es el punto de arranque para la concreción de grandes logros y de grandes objetivos.

No puedo concluir mi intervención sin desearle a, quien ya participara hace un momento, a Brasil, país hermano, éxito en la realización de la Copa Mundial de Futbol 2014.

Un punto de encuentro de toda la región latinoamericana y del Caribe y del mundo entero. Y que, sin duda, dará una gran proyección, no sólo al país sede, sino, también, a toda la región latinoamericana.

Muchas gracias, señor Presidente Castro, por su hospitalidad, y sobre todo por ser actor que ha logrado esta convocatoria espléndida, y que está permitiendo un mayor diálogo y un mayor acercamiento entre quienes somos hermanos latinoamericanos y del Caribe.

Muchas gracias.