Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Señores integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Señor Gobernador del Estado de Oaxaca y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Señores Consejeros de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Muy distinguidas y distinguidos legisladores Federales, que nos acompañan y que además encabezan e integran las Comisiones de Derechos Humanos, tanto en el Senado de la República, como en la Cámara de Diputados.

Señores servidores públicos e integrantes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Señores representantes de organizaciones civiles de nuestro país.

Señores Presidentes y titulares de organismos defensores de los derechos humanos, de las diferentes entidades federativas.

Muy distinguidos invitados.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Por sus atribuciones constitucionales, por su robusto y amplio marco legal y, desde luego, por sus resultados en beneficio de la sociedad, los mexicanos contamos con uno de los organismos protectores de los derechos humanos, y hay que decirlo, más sólidos y más eficaces que hay en el mundo.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos es una institución emblemática del Estado mexicano, que salvaguarda estos valores universales.

Su trayectoria y evolución son ejemplo del México democrático, comprometido con la dignidad humana.

Su creación, en 1990, constituyó un paso decisivo para incorporar en la agenda pública la promoción, la protección y el respeto a los derechos de las personas.

La Reforma de 1999 transformó a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en lo que es hoy: un órgano constitucional autónomo, completamente independiente de cualquier poder u orden de Gobierno.

Su autonomía se reforzó con la facultad constitucional para investigar violaciones graves de derechos humanos, una atribución tan importante, que anteriormente era ejercida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A partir de esta solidez institucional, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha servido al país, defendiendo los derechos y libertades de los mexicanos, haciendo visibles los abusos de autoridad y protegiendo a las víctimas.

Su labor también ha dado voz y cauce a iniciativas en favor de los derechos de niñas, niños y adolescentes; de personas con discapacidad, de mujeres y adultos mayores, de migrantes e indígenas y, en general, de personas y grupos en situación vulnerable.

Adicionalmente, su desarrollo institucional ha contribuido a impulsar cambios de fondo en la legislación nacional, como la Reforma de 2011, que elevó a rango constitucional los derechos humanos protegidos por Tratados Internacionales, ratificados por México. Sobre todo, ha generado una creciente cultura en materia de derechos humanos.

Si hoy existe una mayor conciencia entre los ciudadanos y particularmente entre las autoridades sobre la importancia de los derechos fundamentales, es gracias al trabajo permanente de esta Comisión Nacional.

En suma. Por 26 años, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha contribuido a la dignidad, a la libertad, a la igualdad y a la justicia.

Por estas razones, esta Comisión Nacional nos enorgullece como sociedad, y hoy, tiene la más alta acreditación del Comité Internacional de Coordinación de Instituciones de Derechos Humanos.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos es un organismo fuerte, independiente y confiable, con las facultades y capacidades necesarias para una efectiva protección de los derechos fundamentales a lo largo y ancho de nuestra Nación.

El conocimiento y experiencia de sus consejeros y servidores públicos, el invariable compromiso con su misión, la firmeza y el rigor técnico de su actuación, la convierten, además, en uno de los organismos garantes más sólidos que hay en el mundo.

Así quedó de manifiesto en el amplio y detallado Informe de Actividades que este día presentó al país el Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el doctor Luis Raúl González Pérez.

En este documento se señalan, con claridad, los grandes desafíos que aún, hay que reconocerlo, enfrentamos como Nación.

Son más que cifras. Detrás de ellas hay casos de negligencia o abuso, acciones violatorias de derechos humanos, que deben ser atendidas de forma efectiva, pero, sobre todo, que deben ser prevenidas en el futuro.

El Gobierno de la República ha sido y seguirá siendo absolutamente respetuoso de su importante función social.

Hemos aceptado todas las recomendaciones que ha emitido la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y, desde luego, estamos trabajando para su efectivo cumplimiento.

En esta Administración tenemos un firme compromiso con la transformación legal, institucional y, sobre todo, cultural del país, en favor de los derechos inherentes al ser humano.

A través de un enfoque de corresponsabilidad, promovemos una política de Estado en esta materia.

Con la participación de autoridades, organismos autónomos, organizaciones de la sociedad civil, académicos, expertos y la ciudadanía en su conjunto, hemos logrado avances en diversos frentes.

Permítanme destacar seis.

Primero. Hemos ampliado el catálogo de derechos reconocidos en nuestro marco jurídico.

A partir de diversas reformas y políticas públicas se ha incrementado el reconocimiento de derechos fundamentales en nuestro orden constitucional, como son, por ejemplo, el derecho a recibir una educación de calidad o el derecho de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, por sólo citar algunos.

Segundo avance. Hemos consolidado una política de seguridad con mejores estándares, en materia de protección y respeto a los derechos humanos.

Reflejo de ello es que las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, particularmente dirigidas a las fuerzas y autoridades federales en este sector, se han reducido año tras año, al pasar de 31, en 2012, a ocho, en 2015.

En síntesis. En tres años, se redujo en 74 por ciento el número de recomendaciones.

Conscientes, sin embargo, que estamos, de que aún nos falta seguir avanzando en lograr que esta cultura de absoluto respeto y las prácticas y protocolos que siguen las entidades públicas, particularmente encargadas de la seguridad pública, obren con absoluta observancia a estos principios de pleno respeto a los derechos humanos.

Seguimos avanzando y seguiremos trabajando para lograr este objetivo de forma plena.

Tercero. Hemos incorporado el enfoque de derechos humanos en todas las políticas públicas.

A partir de un programa nacional de alcance transversal y de una estrategia de capacitación amplia y permanente, estamos institucionalizando las mejores prácticas internacionales en favor de estos valores.

Cuarto avance. Hemos fortalecido las capacidades institucionales para salvaguardar los derechos y brindar apoyo integral a grupos en situación de vulnerabilidad.

Destacan la consolidación de los sistemas nacionales de Atención y Protección a Niñas, Niños y Adolescentes, a mujeres que han sufrido violencia y a las víctimas del delito.

Quinto. Hemos apoyado con firmeza la cabal implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal.

Este cambio de modelo, que estará vigente a partir de junio en todo el país, fortalecerá el debido proceso  y resguardará el principio de presunción de inocencia.

Además, permitirá agilizar los juicios y, sobre todo, reducir la impunidad.

Y finalmente, el sexto avance. Estamos impulsando nuevas leyes para combatir con mayor eficacia la desaparición forzada de personas y la tortura.

Como país, tenemos que acabar con estas inaceptables violaciones a los derechos fundamentales, que atentan contra la dignidad humana y agravian a la sociedad entera.

No obstante todos estos avances, es claro que la causa de los derechos humanos es una causa por la que se debe trabajar todos los días y en todos los frentes.

Debemos seguir esforzándonos y avanzando juntos, para que los cambios institucionales se traduzcan en un cambio, y esto es lo más importante, de mentalidad, que nos permita una sana convivencia social.

Sociedad y Gobierno tenemos que trabajar de manera conjunta por un cambio cultural generalizado, en favor de la no discriminación, la inclusión, la legalidad, la tolerancia y el respeto.

Este reto, que nos une y que nos compromete a todos, es, precisamente, lo que mueve al Gobierno de la República a seguir trabajando de manera corresponsable para garantizar el ejercicio pleno de los derechos humanos.

Señoras y señores:

Los mexicanos nos sentimos orgullosos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de sus invaluables aportaciones al desarrollo del país.

Tener un ombudsman fuerte, independiente y eficaz, empodera a la sociedad y fortalece a todo México.

Confío en que esta institución seguirá cumpliendo la función que le corresponde en el gran propósito de hacer de México una auténtica sociedad de derechos.

Nuevamente, expreso mi testimonio aquí y mi más amplia felicitación y reconocimiento al trabajo realizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos durante el año 2015.

Felicito al titular de este organismo, a quienes forman parte de él; a los Consejeros ciudadanos, y a todas las organizaciones de la sociedad civil, que forman parte de este frente común para lograr, repito, que en nuestro país se siga sembrando y diseminando esta semilla, de tener una conciencia mayor entre autoridades y sociedad misma del pleno respeto a los derechos humanos.

Felicidades por los logros alcanzados, que en el Gobierno de la República hay un aliado permanente de este esfuerzo y de esta visión que compartimos.

Muchísimas gracias.